2/5/19

El Manifiesto de ReCommons: una iniciativa para hacer avanzar la izquierda popular en Europa

Facebook29/04/2019
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Mientras que a la campaña para las elecciones europeas de fines de mayo de 2019 le cuesta arrancar y suscita muy poco interés, la iniciativa de ReCommons con el «Manifiesto por un nuevo internacionalismo de los pueblos en Europa» [1] Europa tiene un comienzo prometedor. El texto fue redactado por dieciséis personas de seis países (Bélgica, Bosnia, Estado español, Francia, Grecia y Gran Bretaña), que militan en organizaciones y movimientos diferentes (sindicatos, partidos políticos, movimientos de activistas) y con experiencias diversas y complementarias en economía, ciencias políticas, filosofía, antropología, derecho, ecología, sindicalismo, feminismo, solidaridad Norte/Sur, etc. Además estas personas representan, por edad, a tres generaciones. El Manifiesto es apoyado por más de 160 firmantes provenientes de 21 países europeos. Entre esos firmantes, la mayoría son mujeres. Y se continúa la recogida de firmas.

Los puntos más destacables de la iniciativa ReCommonsEurope

RecommonsEurope emana de la voluntad de colaboración entre dos redes europeas, el CADTM [2] Las dos redes, CADTM y EReNSEP, estuvieron directamente implicadas en la experiencia griega de 2015 y de allí se extrajeron una serie de lecciones convergentes. Por otro lado, desde hace más de quince años, ELA y el CADTM están comprometidos sistemáticamente en diferentes iniciativas internacionalistas, desde el Foro Social Mundial lanzado en 2001 al Altersummit, pasando por la experiencia del Foro Social Europeo. Por lo tanto, las y los militantes de ELA, del CADTM y de EReNSEP están directamente implicados en los combates que se desarrollan en sus respectivos países. Además, estas personas participaron activamente en las discusiones y reuniones del Plan B desde 2015 hasta ahora.

El texto del manifiesto fue elaborado durante las tres reuniones mantenidas en 2018, y redactado de manera colectiva en 2019. Este manifiesto se puede considerar una continuación del llamamiento denominado ‘Los retos de la izquierda en la zona euro’ [3], un texto colectivo presentado por más de 70 firmantes en febrero de 2017.

El objetivo de ReCommonsEurope es a la vez modesto y ambicioso: demostrar que es posible y necesario poner en marcha un conjunto de medidas radicales en Europa.

El Manifiesto proviene de esta constatación: una gran parte de las organizaciones políticas de izquierda y de los movimientos sociales tiene miedo de proponer medidas realmente anticapitalistas, antipatriarcales, antirracistas y ecosocialistas. Algunas organizaciones practican cínicamente el «socioliberalismo», lo que las coloca directamente fuera del campo de la izquierda.

A diferencia de una izquierda que tiene miedo hasta de su sombra o que se compromete totalmente con el orden establecido, ReCommonsEurope propone medidas radicales ecosocialistas, feministas, antirracistas, claramente a favor del internacionalismo de los pueblos y con el objetivo de impulsar una revolución social y política.
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La experiencia griega de 2015 es, a menudo, utilizada como espantajo. Sería la demostración de la imposibilidad de poner en práctica un programa radical. Pero los miembros de ReCommonsEurope extraen una enseñanza totalmente diferente de la experiencia griega, y felizmente no están solos, que es esta: el gobierno del primer ministro Alexis Tsipras renunció desde el comienzo a aplicar, de manera real, los compromisos radicales acordados con el pueblo griego, y eso condujo al desastre que todos y todas conocemos.

Para ReCommonsEurope se debe reafirmar la necesidad de aplicar un programa radical y tener, en la práctica, una estrategia compuesta de movilización, desobediencia y autoorganización popular.

Las redactoras y los redactores del Manifiesto tienen puntos de vista diferentes sobre algunas cuestiones que se deberían zanjar: ¿Es necesario abandonar la zona euro? ¿Es posible y útil crear una moneda complementaria? ¿Hay que expropiar por completo los bancos y las aseguradoras para hacer de ellos un servicio público o bien se debe crear un polo bancario público que le haga competencia a los bancos privados capitalistas? ReCommonsEurope se considera un lugar de confrontación de puntos de vista, un lugar de debates sobre las medidas que se deben tomar. El Manifiesto no es un documento a aceptar o a rechazar, es una invitación a la discusión.

Las y los militantes que se encuentran en torno a ReCommonsEurope son perfectamente conscientes de que no es suficiente con promocionar un programa, aunque este sea excelente. Está claro que son las luchas las que serán determinantes para conseguir el cambio profundo de las relaciones de fuerza, y permitir la puesta en marcha de una serie coherente de medidas económicas, políticas, sociales, culturales, etc. Para que esos combates desemboquen en cambios profundos, aquellas y aquellos que se reúnen en el marco de ReCommonsEurope están convencidas y convencidos que es fundamental comprometerse con el conjunto de medidas que debe realizar un gobierno popular.

La crisis climática, las violentas políticas de austeridad y el peligro representado por la extrema derecha racista y xenófoba hacen que sea aún más urgente definir una estrategia que asocie la autoorganización popular, los movimientos sociales y las organizaciones políticas, para poner la política al servicio de la mayoría.

Desde hace diez años, numerosas movilizaciones populares cuestionan el orden existente. El Manifiesto se enmarca en el seno de esos movimientos y prioriza la lucha contra la explotación y contra todas las formas de opresión.

Como lo señala la introducción del Manifiesto, los movimientos de lucha de los diez últimos años son indisociables de las urgencias sociales, ecológicas, democráticas, feministas y solidarias. Urgencia social porque las condiciones de vida y de trabajo de las clases trabajadoras en Europa se han deteriorado constantemente durante los últimos treinta años, y especialmente desde la crisis que afectó al continente a partir de 2008-2009. Urgencia ecológica porque el consumo exponencial de combustibles fósiles, y en forma general, la destrucción de los ecosistemas, consustancial al sistema capitalista, condujo al cambio climático planetario hasta el punto de no retorno, amenazando la propia existencia de la humanidad. Urgencia democrática porque, ante los desafíos planteados a las clases dominantes en los últimos treinta años, estas no dudaron en adoptar métodos de dominación cada vez menos cuidadosos con las apariencias democráticas y cada vez más coercitivos. Urgencia feminista porque la opresión patriarcal en sus diferentes formas está provocando cada vez más reacciones masivas de rechazo, proclamadas con contundencia por millones de mujeres y hombres. Urgencia solidaria, finalmente, porque el cierre de fronteras y la construcción de muros en respuesta a millones de migrantes en todo el mundo, huyendo de la guerra, de la miseria, de los desastres ambientales o de los regímenes autoritarios, solo constituyen una negación de humanidad. Cada una de estas urgencias conduce, como reacción, a movilizaciones de desobediencia, autoorganización y construcción de alternativas, que constituyen otros tantos focos posibles de alternativas democráticas en Europa.

28/4/19

Una estrategia internacionalista y de emancipación de las soberanías populares

Puede encontrarse en el número 163 de la Revista Viento Sur

Daniel Albarracín

.   1. ¿Qué hacer ante la UE?. La UE contra Europa y sus pueblos.


La UE no entraña más que un marco jurídico-institucional que establece unas relaciones determinadas entre las clases dirigentes y sus pueblos, y entre los diferentes Estados que son miembros o aspiran a serlo.

Ni la imagen idealizada ni los mitos fundadores (paz, prosperidad, cohesión social)de la UE se cumplieron ni podrían satisfacerse bajo su institucionalidad. La UE no se formó con ese propósito. La UE, como gran área de mercado para garantizar el movimiento libre de capitales y mercancías, gobernada por instituciones intergubernamentales que han consagrado una base jurídico-institucional prácticamente blindada, dado su modelo de toma de decisiones, la ha erigido en un artefacto de promoción de políticas neoliberales.

La experiencia de la UE, como observa Perry Anderson (2012, El nuevo viejo mundo), responde mal al relato oficial.La “construcción europea” sirvió en su origen como contención al despliegue soviético, y como fórmula para abrigar y sujetar a la Alemania federal en un mercado económico en crecimiento. Acabó estableciéndose en torno a una moneda única que, tratando de atar a Alemania, por Francia, propició una estructura económica proclive a la divergencia y dominación interior, liderada por los países centrales y nórdicos de Europa. Un marco económico que contribuyó al fortalecimiento de grandes corporaciones transnacionales.Alineó a los gobiernos dentro de unos márgenes de aplicación de políticas neoliberales, con un modelo de financiarización, que han contribuido a un fuerte retroceso en las condiciones sociales, de garantías y derechos, así como de provisión de servicios públicos. En suma, una Unión Europea que, siendo relativamente eficaz para una minoría cosmopolita y el capitaltransnacional, ha perjudicado a las clases trabajadoras y populares de todos los países europeos.

Sin embargo, la Unión Europea, tras una importante extensión territorial a comienzos de los 2000, y tras un periodo económico benigno, que coincidió con la implantación del euro, agotó su vigor de desarrollo en el proceso de acumulación. A partir de 2008, al bloqueo institucional se le sumó una fuerte crisis económica y financiera, que se ha venido traduciendo en un deterioro de su legitimidad. Hasta el punto de que no pocos países, damnificados por el modelo, han tenido que recurrir a fórmulas de rescate financiero. Aquellas se han saldado tanto con la pérdida de su soberanía económica, como con la imposición de condiciones que les atan a la agenda austeritaria. Esto fue el caso de Irlanda, España, Chipre o Grecia. A pesar de contar con gobiernos de izquierda, Chipre y Grecia al final tuvieron que acatar una ruta que condenará a varias generaciones.

Esta incapacidad de integrar a pueblos y hacer converger economías también ha mostrado su fracaso en otros tantos países. Así, con el Brexit, se inaugura un escenario de salida de una de las potencias europeas. Allí se han reunido las insatisfacciones del capital británico no transnacionalizado con las de las clases populares reacias a una UE que les resta control político, generaliza las relocalizaciones, precariedad laboral o el retroceso de las políticas públicas.
La Comisión ha pretendido acelerar un proyecto federalista, de corte elitista y neoliberal. Un proyecto de recentramiento de las políticas europeas. Sin embargo, no avanza más que pocos pasos, debido a la intransigencia de los países nórdicos y centroeuropeos, convencidos de que cada palo ha de aguantar su vela.

2.   Una política de soberanía popular de extensión internacionalista como alternativa. 

17/4/19

Presentación Plural sobre Europa nº163 Viento Sur


Recomenzar hacia una Europa en común

Daniel Albarracín, 14 de Marzo de 2019. 

Las elecciones europeas, el 26 de Mayo, se celebrarán en el Estado español a escondidas entre varios comicios. El panorama político europeo atraviesa una fuerte mutación ante una crisis irresuelta y la sombra de numerosas amenazas. Nada puede ser más desaconsejable que contemplar esta consulta como una rutina o experimento, más allá de que los poderes del Parlamento Europeo estén capitidisminuidos. 
La discusión sobre los asuntos públicos ha saltado a la arena comunicativa como pocas veces. Si bien, las noticias-mercancía, no equivalen a información ni un diálogo deliberatorio, y muchas veces se convierten en ruido. La política se ha convertido en un teatro que nos consterna, alarma y, en última instancia, nos resigna y nos cansa, a merced de los algoritmos y la agenda mediática. 
Ya advertía Aristóteles en La política que la demagogia destruye las virtudes de la democracia y su legitimidad, abono para el acecho de los buitres. Aquellos proclaman que solo “hablen los mejores”, o “que vuElva” el líder carismático. Cuando la política se pulveriza y deviene en politicismo-espectáculo, los juegos de personajes, el tacticismo y la posverdad sustituyen los debates y propuestas sobre los conflictos de fondo. Y en ese terreno la involución cobra ventaja.
En este plural tratamos de contribuir con uno de los momentos fundamentales de la política: el de la elaboración de propuestas. Si bien el debate político no se agota aquí, sin propuestas las discusiones quedan en mera pugna por el sillón, o mera palabrería aspirante a la persuasión del electorado.

10/4/19

Valoración Macrobarómetro del CIS Marzo 2019


Daniel Albarracín, 10/04/2019

Una vez leído el Macrobarómetro del CIS de Marzode 2019, creo que pueden decirse varias cosas relevantes, sobre todo por la envergadura de la muestra (más de 16.000 entrevistas personales):


- La encuesta puede no ser un buen predictor del resultado electoral real. Un 41,6% aún se muestra indeciso, un porcentaje que deja entredicho cualquier proyección. El fenómeno de la abstención -que suele perjudicar a las izquierdas-, el voto oculto -que suele favorecer a las derechas- y su distribución social y territorial serán decisivos.

- José Félix Tezanos reintrodujo la cocina, pero a pesar de su sofisticación, difícilmente acertará ante la inestabilidad política existente. Sólo un análisis sociológico cualitativo previo y complementario podría ayudar a cualificar las tendencias.


Ahora bien, el contenido de la encuesta ofrece un excelente analizador social:

- La pésima valoración de los partidos políticos (sólo al PSOE se le considera como "regular") muestra una crisis de representación extraordinaria.

- La inestabilidad política sigue generando un mapa político con una tectónica que puede saltar por los aires y reconfigurarse si nuevos vectores políticos lo vehiculan. Lo que causó la aparición de Podemos sigue presente, ahora bien, en un ciclo de escepticismo o resignación de difícil reconstrucción. No hay tejido más delicado que la confianza, fácil de romper, difícil de dar forma.

- La indecisión y la gran desafección es fruto tanto de la decepción como de la despolitización (59%). La decepción se muestra por la oposición y desencanto a la oferta política existente. La despolitización no se da tanto por el desconocimiento de personajes y siglas, sino por un proceso de banalización importante (la gente habla más de política que antes, un 56%, pero no sobre los temas de fondo ni las propuestas).

- La principal vía de acceso a información política es la TV (63%) y solo secundariamente las redes sociales (13%). Después, la radio. Sin duda, el dominio de la agenda política está en manos de los grandes medios de comunicación.

- El Estado español sigue mostrando un electorado de centro (35%) izquierda (26%).

- Hay una ruptura política territorial que complejiza la cuestión.

- Sin embargo, las preocupaciones principales de las personas encuestadas no son ni Cataluña (3,7%) ni la inmigración (1,6%) sino el paro (39,5%), la corrupción y el fraude (11,9%) y los problemas de índole económico o la pensión. Hay un problema material atravesando a la sociedad, pero aún no es un tema del que se hable demasiado.

- Podemos e IU tienen una imagen similar, y la mayoría de los encuestados les sitúan a ambos en la extrema izquierda (esto es, sencillamente, increíble... visto lo visto).


La cuestión por tanto es:

- Reconstruir una relación con las clases populares y trabajadoras que viven un problema material importante, politizando su intervención, y reactualizando la discusión sobre estos parámetros, con propuestas a la medida de los problemas generales de esta mayoría social.

- Decidirse por que una línea de actuación política es unificar esfuerzos en las fuerzas del cambio para no sólo tener programas sino también un canal comunicativo propio, por ejemplo una TV vía internat con contenidos progresistas, educativos y de debate plural, con una agenda centrada en los problemas de la experiencia general de las clases populares.

- Dejar de pensar que las marcas políticas son una construcción duradera, sino más bien mediaciones de medio-corto plazo.

- Hay que dirigirse no solo a las clases medias y clase trabajadora informada, y centrarse en resolver los problemas cotidianos generales de la mayoría trabajadora y sobre las políticas sociales. Sindicar lo social , lo laboral y político.

- Hay que introducir en la agenda política de una economía política alternativa capaz de dar respuesta a estos problemas, sin miedo a colisionar con el poder.

23/3/19

Reseña sobre Ensayo de Economía Marxista, de Fred Moseley.



Reseña sobre Ensayo de Economía Marxista, de Fred Moseley.
Fundamentos para proseguir la labor para una economía política marxista.
(2017, Editorial Maia.)
Daniel Albarracín, Agosto 2017.

Ante nuestros ojos se muestra una crisis de una civilización atravesada por contradicciones que polarizan las sociedades y degradan, como jamás se vio, nuestro planeta. Son estas razones las que hacen que El capital, la obra más importante para conocer los aspectos socieconómicos de nuestra civilización, vuelva a ponerse al día. Más aún, cuando muchos de los desarrollos, incompletos pero sólidos, de la teoría del monumental genio de Marx, cobran más sentido hoy día incluso que en el siglo XIX, época en la que el capitalismo aún estaba en formación.


La obra del estadounidense Fred Moseley resulta decisiva por muchos motivos y cabe felicitar a Maia por redoblar esfuerzos por seguir trayendo obras del ámbito marxista fundamentales para comprender nuestro tiempo. En primer lugar, y a pesar de la titulación insustancial de esta obra Ensayo de economía marxista,  cabe advertir de una jugosa y sistematizada aportación de contenido de primer orden.

13/3/19

El Fondo Monetario Europeo: látigo financiero para imponer la austeridad y ser generoso con los bancos privados.


Daniel Albarracín

11/03/2019



En 2008 la Unión Europea se vio atravesada por la crisis económica y financiera más dura desde los años 70. Tras más de una década los problemas de fondo permanecen, sino se han incrementado. La Unión Europea dio una respuesta equivalente a darle una patada adelante a los problemas, escarmentando mientras tanto a las clases populares y trabajadoras europeas y a los pueblos de la periferia. 

Desde entonces, mediante recortes y sistemas fiscales más regresivos los poderes públicos rescataron a parte del sistema bancario, a costa de la mayoría, y emprendieron una política decidida de socialización de las deudas privadas, cargando al erario público los costes de la crisis y, por consiguiente, a la ciudadanía y el mundo del trabajo.

31/1/19

La crisis madrileña de las fuerzas del cambio, ¿una bifurcación liberadora?.

24/01/2019. Daniel Albarracín

 https://vientosur.info/spip.php?article14565


El “sistema solar complejo” que se había configurado, basado en la complejidad y pluralidad tensa de las fuerzas del cambio, nucleada por una fuerza política principal, ha mutado. El detonante ha sido la lucha por Madrid. Por su importancia como feudo, por el estallido de pactos muy frágiles, por la incompatibilidad de estrategias, por la falta de cintura de unos y de otros, o porque hay una huida de supervivencia. 

Podemos ha dejado de ser la estrella sobre la que orbitaban el resto de planetas que configuran las fuerzas del cambio. Un modelo jerárquico, tacticista, parcialmente deslegitimado, con cada vez menos bases vivas en su seno -haciendo de los órganos del partido un aparato de promoción de personas a cargos públicos-, que adopta el bonapartismo a la interna, la estrategia de grupo de presión al PSOE a la externa, restringiendo los horizontes de cambio, ha quebrado. El estilo hipercompetitivo de Podemos, fundado sobre la promoción mediática de personajes y la comunicación política, ha llegado a su extenuación en cuanto a su capacidad de movilización y cambio. 

Lo político, tal y como lo entendemos desde su plano transformador, ha de jugar un papel para cambiar la cartografía política mediante el debate público, la agenda de propuestas y la organización social. Pero una vez que Podemos renuncia a esta estrategia y se repliega a resituarse en espacios preconcebidos -la adaptación al sentido común, y no el diálogo con él-, se encuentra con esa paradoja. Centrándose en un sentido común de laboratorio, discutido en los consejos ciudadanos y parlamentos, como un bunker alejado de la sociedad, acosado por los medios y otros poderes, se ha perdido toda la energía y las razones que auparon a nuestra meteórica formación. Pero contamos con más personajes públicos que nunca.

Así las cosas, los proyectos políticos fueron sustituidos por personajes públicos, y los personajes públicos por la promoción de marcas. Las marcas ya no concitan la confianza suficiente. En esa tesitura, los personajes públicos construidos por esta maquinaria comunicativa corren el riesgo de autonomizarse de los procesos colectivos. Su materialización: la personalización de la política y la política de gestos en Madrid, consecuencia natural extrema de toda una trayectoria cuyo origen está en el carácter hipertrofiado de Podemos. Aún con todo, el conjunto de síntomas rezuma en toda la cartografía del Estado español. 

Ahora, los movimientos de esas personalidades públicas reúnen un sentido político, no puede reducirse todo a su psicología, carisma o iniciativa. Representan una conducta alineada con una orientación política, muchas veces resultado de conflictos de fondo mal debatidos y mal resueltos. La cuestión del modelo de Estado, la política de alianzas, qué relación con los sujetos y movimientos sociales, la tensión entre la gestión y la elaboración de proyectos políticos amplios, explican la naturaleza de los conflictos que abren, después de 5 años, un proceso de fragmentación -por territorios, por formaciones- que se expresa, con la ruptura del errejonismo, en esta bifurcación. De momento su expresión se acota a Madrid, presenta una confrontación más bien personal-competitiva (Podemos no cuestiona el carmenismo, pero sí al errejonismo), dado que no se expresa en términos de diferencias políticas de fondo.

¿Qué efectos puede tener esta bifurcación?.

6/12/18

Tras las elecciones andaluzas: ¿Qué cordón sanitario?.


Hay algunas lecturas que se están propugnando tras las últimas elecciones andaluzas, que introduce por primera vez en mucho tiempo el miedo a la extrema derecha como eje de actuación, y plantear un cordón sanitario a estas formaciones en los parlamentos en el Estado español. 

En mi opinión, me parece error postular estrategias que se basan en el miedo a la extrema derecha. Sin banalizar ni normalizarla, dando respuesta en los hechos ante sus abusos cuando se produzcan, hay que focalizar en las políticas de los grandes partidos que han dado alas a discursos reaccionarios, levantando una guerra de banderas, que, junto al hartazgo de una parte de la población, han generado un paquete explosivo en términos políticos. Hay que hacer responsable a quien hizo políticas que propiciaron el hartazgo o la decepción de la población, o que alineo su política con la reacción, abriéndole la puerta a aquellos que se oponen al progreso y la democracia. En este sentido, cualquier tentación de hacer cordones sanitarios que conduzcan a pactar males menores nos llevará al mal mayor a medio plazo. El cordón sanitario debe establecerse con determinadas políticas, discursos y prácticas, vengan de donde vengan, porque, en realidad VOX no es más que su expresión más extrema, y sus postulados ya estaban presenten en otras formaciones y grupos sociales a los que representan, ahora fuera del paraguas del PP.



Llega un periodo marcado por la resignación y cinismo, un proceso de polarización social en su forma más degradada, sujeta a la despolitización y la antipolítica (la protesta individual, o de agregación de individuos en torno a banderas abstractas). La forma de convertir esa polarización en algo transformador es volver a sostener esa relación orgánica y material con la sociedad civil, la discusión de las ideas, haciendo frente al discurso neoliberal y autoritario de los partidos del régimen, así como a la reacción en la práctica diaria para que el ejercicio de discriminación de colectivos, minorías, mujeres, grupos vulnerables y grupos con opciones alternativas, no se extienda. Una polarización que radique en otras ideas, otras formas de relación, en la solidaridad material sostenida, atendiendo a las necesidades sociales, que, con su fuerza, minoricen a las élites que ya han perdido el pudor y agitan las ideas más reaccionarias, para remover la nostalgia, el miedo a lo extraño, o por la ilusión a que la llegada de un nuevo grupo de poder cambiará su situación.

En suma, la clave no está en formar frentes populares que nos obligan a renunciar a nuestras aspiraciones políticas y a aceptar medidas contenidas para incluir a los llamados "demócratas". Se trata, por el contrario, de formar dinámicas de frente único frente a las medidas autoritarias y en aras de promover aquellas a favor de la democracia y la justicia social, medida a medida, sin comprometernos a aceptar alianzas con aquellas formaciones que, en última instancia, son responsables de las causas que originan estos movimientos extremistas y que, en suma, no tienen ninguna voluntad de pararles los pies, porque al fin y al cabo su extensión favorece a las élites a las que ellos obedecen.

2/12/18

Una alternativa al Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea para 2021-2017.



Daniel Albarracín. 29/11/2018
Publicado en la Revista Sin Permiso 

La política y los discursos se quedan en nada si no se materializan en prácticas y recursos con un sentido concreto.

El Marco Financiero Plurianual de la UE nos recuerda, con frialdad, el lado material de la política. En él, se retrata la vocación práctica de la UE en su política concreta, al encuadrar, delimitar en volumen y transferencias internas los capítulos presupuestarios a medio plazo. No se trata, como suele presentarse, de un ejercicio de planificación presupuestaria para siete años, sino precisamente lo contrario: un corsé para limitar la acción política de la Unión, cuanto menos en lo que concierne a las políticas prácticas.

La Unión Europea es, en resumidas cuentas y, sobre todo, un espacio de concertación y de legitimación de las políticas de las clases dirigentes europeas. Unas políticas que sobre todo se aplican a nivel nacional, y la Unión establece el paraguas para facilitar la implantación de políticas neoliberales.

Como decimos, el Marco Financiero Plurianual impone al menos dos techos a la expansión de los presupuestos europeos, y lo hace para un plazo de 7 años, nada menos.

24/11/18

Tesis para una propuesta internacionalista y de emancipación de las soberanías populares: 8) Soberanías Populares e Internacionalismo Solidario


8.   SOBERANÍAS POPULARES E INTERNACIONALISMO SOLIDARIO.

 Daniel Albarracín
https://vientosur.info/spip.php?article14344

El conflicto no se presentará en una mesa de negociación, como idealizaba Varoufakis para Grecia, ni como sigue idealizando Diem25. Las propuestas de reforma paneuropea, más allá de toda la muy interesante inteligencia racional que pueda plantear, se abortarán de seguir los cauces previstos por las instituciones europeas, que ya prevén bloquear cualquier cambio de fondo de su naturaleza basada en un modelo intergubernamental que haga posible un marco de mercado de libre comercio y libertad de movimiento de capitales. Los sueños federalistas, por más que resulten simpáticos, deberán preguntarse qué es lo que está dispuesta a federar la Unión Europea, y el signo de su orientación sociopolítica. La hermosa idea federal parece abocada a su deformación perversa bajo la arquitectura institucional, política y económica de la UE, que, en suma, es la principal enemiga de los pueblos europeos.

Como hemos venido señalando, a su vez, las estrategias de refugio nacional en ocasiones hacen equivalente la lucha por la soberanía nacional al avance de la soberanía popular. Los Estados-Nación modernos están atravesados de una naturaleza social, en gran medida, orientada por intereses de las clases dominantes. No debe confundirse los conflictos competitivos entre países con las aspiraciones de las clases populares. Y no debe caerse en la trampa de que estamos del lado del Estado y no del Mercado[1], cuando han sido históricamente aliados necesarios entre sí, y entre ambos, con su propia naturaleza socioinstitucional, y el gran capital.

Ni que decir tiene que incidir en los límites de una estrategia de refugio nacional, que no hará mucho más que aplicar los instrumentales keynesianos del Estado-nación, de influencia disminuida en el marco del capitalismo global, no implica descartar tener que gestionar una posible expulsión del marco de la UE o de la Eurozona, dado el caso de que las reformas sociales y económicas emprendidas causen represalias de ese alcance. La elección entre el sometimiento y la libertad, ambos con costes, muestra más horizonte en el segundo caso. Grecia, eligió el sometimiento, y estará durante décadas sin soberanía económica ni autonomía política, condenando a generaciones a una explotación y precariedad, para devolver sus deudas.

Pero asumir las consecuencias de un camino trazado por la libertad, no equivale a conformarse con el encierro en un solo país de las medidas de cambio y progreso. Se trata de extenderlas, abriendo la cooperación a quien lo desee, si no hoy, mañana. Este proyecto puede llegar hasta el punto también de unir fuerzas en el camino de una convergencia real, en la integración de los capítulos competenciales que así se decida, o, incluso, conformar una nueva área supranacional solidaria. Las condiciones de que cada vez más países opten por la desobediencia y la alternativa serán cada vez más propicias. Se trata, en suma, de darle una forma apropiada y un vector político que lo materialice, mirando en el largo plazo.

A este respecto, cabe afirmar que nuestra estrategia ha de conjugar al mismo tiempo la lucha por la soberanía popular y el internacionalismo solidario. Las soberanías populares de los pueblos habrán de desplegar sus tareas propias nacionales y sus tareas conjuntas internacionales en cada caso. No habrá internacionalismo solidario sin pueblos soberanos, no habrá soberanía popular duradera sin la cooperación entre las clases trabajadoras de cuantos más pueblos libres mejor.



[1]Albarracín, D. (2012) “¿De qué mercado y estado me hablas?: los fundamentos del capitalismo y las nuevas políticas de la burguesía”. Nuestra bandera: revista de debate políticoISSN 1133-567X, Nº. 231, 2012, págs. 71-75

22/11/18

Tesis para una propuesta internacionalista y de emancipación de las soberanías populares: 7) La crisis de la Unión Europea


7.   LA CRISIS DE LA UNIÓN EUROPEA


Nadie duda de que la UE atraviesa su momento más difícil. El Brexit, las sucesivas crisis de deuda en Grecia, Irlanda, Chipre o España, las desobediencias xenófobas y reaccionarias de los países del Club de Visegrado en el Este de Europa, o la rebelión desobediente, aunque reaccionaria, en Italia, son las consecuencias de una institucionalidad intergubernamental cada vez más incapaz de coordinar a las élites europeas a un gran consenso burgués, y, por supuesto, muy lejos de suscitar el más mínimo entusiasmo entre la mayoría de población, si es que no causa un significativo y creciente rechazo.

El bloqueo del modelo de tomas de decisiones de la Unión Europea, por su carácter intergubernamental, es también garantía de la consagración y blindaje de los principios neoliberales de los Tratados Europeos. Unos Tratados que ponen en el centro el proyecto de libertad de movimiento de capitales y de mercancías, las políticas de ajuste estructural contra los salarios o los servicios públicos que respaldan los derechos sociales, como condición de necesidad para la restauración de la tasa de beneficio del gran capital. Detrás de estas condiciones están los facilitadores de las llamadas crisis simétricas (financieras, de rentabilidad o de inversión y productivas).Un modelo que se afianza con una arquitectura económica sujeta a un Sistema Euro (Michel Husson) levantado por la moneda única con tres pilares que le orientan: la política de control del déficit público, un presupuesto europeo irrisorio y no redistribuidor, y una política monetaria que privilegia al sistema financiero privado, que no sólo contribuye a la gravedad de dichas crisis simétricas, sino que propicia crisis asimétricas, en tanto que entraña un mecanismo idóneo para exportar las crisis del centro a las periferias.

20/11/18

Tesis para una propuesta internacionalista y de emancipación de las soberanías populares: 6) Hipótesis política de la polarización


6.   LA HIPÓTESIS POLÍTICA DE LA POLARIZACIÓN.

 Daniel Albarracín
https://vientosur.info/spip.php?article14344

Las derrotas sociopolíticas de las clases trabajadoras de las últimas décadas, y el avance del neoliberalismo, consiguiendo gestionar y aplazar el declive de la acumulación capitalista mediante políticas de financiarización, hasta, por lo menos 2008, supuso un retroceso en las condiciones sociales de vida, empleo y trabajo, que desplazó la posibilidad de cambio durante mucho tiempo. Desde este punto de vista, la crisis objetiva de la acumulación y de las posibilidades de cumplir las aspiraciones prometidas a una parte de la población, va a coincidir con una crisis de subjetividad antagonista, cuanto menos hasta 2011. Son las primaveras árabes o el 15-M en España, las que van a multiplicar los primeros ecos de rebeldía ya iniciados por los movimientos altermundialistas (1994-2000) y antiguerra (2004), dando forma a un mayor espacio y prácticas sociales que se replantean el modo de vida general y que, tras mucho tiempo, lo hacen con una audiencia social significativa.

18/11/18

Tesis para una propuesta internacionalista y de emancipación de las soberanías populares: 5) Sobre las Migraciones


5.   SOBRE LAS MIGRACIONES

 Daniel Albarracín
https://vientosur.info/spip.php?article14344
Un capítulo específico en el debate europeo es el que ocupa el de las migraciones. Es aquí donde se reúnen con más crudeza un conjunto de fantasmas y estereotipos, promovidos por las élites de cara a infundir un miedo que sirva, al mismo tiempo, para distraer la atención de los problemas principales, como para justificar, por el ejemplo, la agenda securitaria de la Unión y de algunos Estados Miembros, que responde tanto a razones geoestratégicas, de negocio, como de control social interno autoritario.

Es preciso recordar que los flujos migratorios internacionales han sido estables desde hace mucho tiempo, y sólo en los últimos años ha crecido ligeramente, representando en torno al 3,3% a escala mundial[1].Sólo un 7,5% de la población que reside en la UE es extranjera (Eurostat 2017), contradiciendo la percepción dominante de una presencia mucho mayor. A pesar de los desequilibrios internacionales, y salvo el periodo de huida de refugiados y asilados causado en la guerra de Siria, la llegada a Europa de personas de fuera no ha dejado de disminuir de manera muy sensible en los últimos tres años. Las barreras económicas, geográficas, legales y culturales lo dificultan. Si se ha producido crisis humanitarias se debe a la política de control de fronteras de la Unión Europea y de determinados países, interesados en generar una situación de caos y escarnio, que muestren hacia fuera la necesidad de ser seleccionados como fuerza de trabajo rentablepara ser admitidos por formas legales; y hacia dentro para señalar una imagen de carestía y rivalidad por recursos escasos que amenace a los autóctonos y los discipline, señalando así un enemigo exterior.

Conviene señalar que la Unión Europea ha desplegado un ejercicio de hipocresía sin parangón. Al tiempo que critica y hace amagos de sanción a algunos países que no toman la cuota de migrantes establecida, aplica una política similar o peor en las fronteras exteriores de la UE. Toda la cooperación al desarrollo internacional de la UE, mediante el Plan Europeo de Inversión Exterior, o mediante su política de vecindario, en los países vecinos está al servicio de condicionar su recepción al cumplimiento del papel de guardianes de fronteras, para retener, acoger o repeler a las personas que llegan a Europa, en una operación internacional sólo comparable a la política que ha ejercido Australia.

Dicho esto, resulta lamentable que, incluso admirables políticos de izquierda, asuman que “no podemos aceptar sin más que toda África se presente en Europa”. Ni esto se está produciendo ni se producirá. Es más, los flujos migratorios que vienen a Europa son perfectamente absorbibles por una sociedad tan rica. Sea como fuere, resulta imprescindible constatar las razones de las migraciones para reformular una estrategia política de intervención al respecto, que recorra los diferentes momentos que suceden en los procesos migratorios.

En primer lugar, las causas en origen. Los países en crisis suelen estar atravesados por el empobrecimiento, las crisis bélicas y la persecución política o religiosa. Detrás de ellas se esconden tres factores: conflictos geoestratégicos por los recursos energéticos y de materias primas, una división internacional de la que sacan provecho empresas transnacionales de países ricos, y, cada vez más, la crisis climática. Sin embargo, las personas migrantes para poder migrar no sólo tienen que estar forzadas por esas circunstancias, siempre trágicas, también necesitan de unos medios mínimos para emprender su huida. Normalmente, los desplazamientos suelen darse entre países del Sur, y de hacerse a mayor distancia requiere de unos recursos básicos que sólo una minoría disponible, aparte de contar con facilidades legales y de contactos en destino. Para responder a estos problemas, debemos comenzar por reconocer que aquellos países sufren estas circunstancias en una medida muy importante por la depredación de los países del Norte (EEUU, Europa, China,…), y que estos países no necesitan tanto una ayuda caritativa como la finalización de los procesos de desposesión, comercio desigual, y explotación que sufren desde otros países y empresas multinacionales. Las migraciones son mayormente un fenómeno de desplazamiento forzado, y, como tal, una política solidaria exigiría comenzar por reducir los factores que empujan a muchas personas a adoptar una medida tan dura.

En segundo lugar, los obstáculos a la circulación y la movilidad. La conformación de fronteras y regulaciones de cada país, dividen a la población entre nacionalidades y ciudadanías de rangos considerados diferentes en cada territorio de paso. Las barreras policiales, jurídicas, económicas, culturales, idiomáticas y geográficas comportan murallas de agresión al derecho a buscarse un modo de vida digno. Por si no fuera poco, generan un peligro para la vida, poniendo en bandeja a mafias, en el paso del Mediterráneo, y esclavistas, como en Libia, a personas en una absoluta necesidad y vulnerabilidad. Una política mínimamente solidaria debe fundarse en la conformación de vías seguras para el desplazamiento humano, una vez que estas personas se encuentran en la tesitura obligada a abandonar sus territorios de origen. Las ideas de ordenación de los flujos migratorios esconden un mecanismo de selección de la fuerza de trabajo, y unas condiciones de subordinación para que tengan que aceptar condiciones peores, sin impedir que al final importantes bolsas de personas tengan que pasar la travesía, del riesgo en los desplazamientos, periodos largos de situación de irregularidad y ausencia de derechos, y finales condiciones de inserción social y laboral muy subordinadas. Desde este punto de vista, la política debe no sólo establecer rutas seguras de paso, sino también medios apropiados de acogida y primer asentamiento, así como operativos de rescate cuando se trata de salvar vidas, por ejemplo, en los desiertos, montañas y los mares.

La política de integración, no sólo solidaria, sino también positiva para viejos y nuevos habitantes, ha de afrontarse desde enfoques interculturales de política pública que reconozca la dificultad del proceso y la exigencia de un mutuo esfuerzo por la comunicación, frente a los modelos segregacionista, o también superando el modelo asimilacionista francés o multicultural británico, mediante mediaciones que faciliten la convivencia cooperativa, e, inclusive la formación de nuevas reglas que acomoden la diversidad, siempre y cuando se respeten los derechos humanos en toda su amplitud, sin una perspectiva supremacista de la cultura autóctona ni tampoco idealizando las prácticas culturales de los que vienen de afuera.


[1]“Se calcula que en 2015 había 244 millones de migrantes internacionales en todo el mundo (3,3% de la población mundial), lo que representa un incremento respecto de los 155 millones de migrantes estimados en el año 2000 (2,8% de la población mundial)” (ONU Migración, 2018). https://publications.iom.int/system/files/pdf/wmr_2018_sp.pdf


16/11/18

Tesis para una propuesta internacionalista y de emancipación de las soberanías populares: 4) Crisis del Establishment y Movimientos Antisistémicos


4.   CRÍSIS DEL ESTABLISHMENT Y MOVIMIENTOS ANTISISTÉMICOS.

Daniel Albarracín
 https://vientosur.info/spip.php?article14344

Perry Anderson, el gigante intelectual e historiador británico de la prestigiosa New Left Review,  ha venido observando en los últimos años, la formación de nuevos movimientos antisistémicos. Los regímenes neoliberales modernos, apoyados en su lado izquierda y derecho en el arco político que representa al establishment, estaría quebrando las promesas ofrecidas durante tiempo hasta límites insoportables, dando lugar a una contestación creciente antiestablishment de diferente signo, y forma polarizada. En este sentido, Anderson señala esta tendencia más como una debilidad de los regímenes neoliberales, y arrojarían a la derecha extrema a cuestionar pilares consagrados durante tiempo, hasta el punto de, con el objeto de ganar hegemonía, incluir en su agenda de medidas y movilizaciones, puntos rupturistas, ahora bien, guiados por un propósito reaccionario. Esta lectura, suscita un debate, en virtud del cual las fuerzas transformadoras no debieran recelar en coincidir en las iniciativas de ruptura, cuando fuesen progresivas, mejor aún si es por iniciativa propia, y no soslayarlas simplemente por la repulsa de quienes la levantan. Más bien al contrario, debiera valorarse como una oportunidad para empujar con un sentido emancipador dichas medidas lo más lejos posible, sin por ello conceder legitimidad a movimientos contrasistémicos de signo contrario, sin miedo a disputarles la hegemonía y el sentido de las iniciativas políticas, siempre y cuando se aborde desde la independencia política y la apertura al empoderamiento popular de las mayorías.

El establishment, o El extremo centro(2016), término acuñado por Tariq Ali, trataría de reconstituirse agrupando a las viejas fuerzas de los regímenes en grandes coaliciones o nuevos partidos refundados que reúnen los restos del naufragio de las viejas formaciones políticas. Esta tendencia se estaría consagrando con el fenómeno simbolizado por el macronismo en Francia. Otras dinámicas análogas  han dado pie a alianzas antaño impensables entre los partidos de la izquierda y derecha que sostenían un mismo régimen, revelando los consensos básicos y desnudando su ignominia.


El establishment perseguiría ahora descalificar a sus opositores, caracterizándolos como populismos, necesitado de una polarización discursiva que les devuelva a una hegemonía ya irrecuperable. Sin embargo, esas expresiones políticas, que cobra día a día más peso, no son otra cosa más que el síntoma de un tipo de régimen político, el del neoliberalismo de Estado soportado en democracias formales, que está en decadencia.

A este respecto, debe identificarse los enemigos apropiadamente. Es el establishment y su política neoliberal, el causante de las condiciones de deterioro de la vida de las mayorías, pero también sus políticas las que abonan el terreno a la derecha extrema. Por este motivo, nuestra política debe enfrentarse en primer lugar contra el extremo centro, aprovechar las divisiones internas de las élites, golpear a favor de las medidas favorables a las clases trabajadoras. También mantenerse no sólo independiente sino, cuando sea preciso, hostil a cualquier ascenso del autoritarismo, que puede venir igualmente del extremo centro o la derecha extrema. Ya que, aunque discrepen hoy, en su proyecto final tendrán mucho más en común de lo que pretenden aparentar.

Desde nuestro punto de vista, esta reflexión nos conduce a algo bien alejado a las viejísimas tesis que sostenían que el poder político se asalta meramente desde las elecciones, y para ganarlas es preciso ocupar el centro político mediante instrumentos de mercadotecnia electoral y comunicación política. Ni que decir tiene que para ocupar el centro del tablero político (algo que no puede confundirse con el centro), exige reconocer las tendencias materiales de la sociedad bajo su modelo socioeconómico concreto, y plantear los desafíos reales para la formación de una subjetividad antagonista y emancipadora que se precie digna de tal empresa. Una hegemonía y subjetividad que sólo cobrará realidad material si se ponen en pie organizaciones sociales, sindicatos y movimientos sociales críticos, medios de comunicación alternativos, y no sólo expresiones partidarias, aunque también. Aclarar que nuestra política está del lado de las mayorías, que se enfrenta a todo bloque liberal y autoritario, en sus diferentes formatos. Esto resulta clave para no dejarse arrastrar por nuevas suertes de frentepopulismo[1]. Al contrario, mientras se construye un bloque histórico para una nueva hegemonía social, hay que adoptar una política de Frente Único[2] con aquellas fuerzas que empujen determinadas medidas emancipadoras, con plena independencia de clase y sin subordinación, sin miedo a apoyar, a criticar u oponerse cuando la ocasión lo merezca.




[1] El frentepopulismo, en la historia de España, en los años 30, adopta una forma política que en el bloque antifascista, influido por la política de la URSS de aquel momento, incluía a fragmentos de la burguesía favorable a la democracia formal, y que renunciaba explícitamente a conquistas mayores al marcar etapas diferencias de la lucha política, hasta el punto de conducir a la represión interna de aquellos grupos que querían ir más lejos, sin comprender que para, por ejemplo, ganar la guerra y la democracia, eran precisas aspiraciones y esfuerzos revolucionarios, y que ganar la guerra y hacer la revolución era un tándem necesario.
[2] Esta política de frente único implicaba una estrategia de apoyo a los grupos de la sociedad comprometida en medidas progresistas, y apoyarles sinceramente en tanto defiendan esas medidas, frente al enemigo de clase claramente comprometido con la liquidación de sus opositores, pero sin renunciar a ningún proyecto propio, y por tanto desplegar sus iniciativas con plena independencia. Esto puede conducir a defender unitariamente determinadas medidas de la socialdemocracia, e incluso la defensa física de sus miembros amenazados, al mismo tiempo que el distanciamiento y oposición crítica de aquellos puntos en los que se esté disconforme.