5/7/18

Un presupuesto europeo para darle la vuelta a Europa


Daniel Albarracín y Fernando Luengo
Miembros de la Secretaría de Europa de Podemos
 Publicado en Le Monde Diplomatique


Desde la creación de las Comunidades Europeas, el presupuesto gestionado desde Bruselas ha representado una pequeña parte del Producto Interior bruto (PIB) comunitario, alrededor del 1% de esa magnitud. Se reconocía, de este modo, que, en el contexto de la construcción europea, la función redistributiva le correspondía, básicamente, a los estados nacionales. En efecto, el peso del gasto público en el PIB en el conjunto de la Unión Europea (UE) alcanzaba en 2017 el 46,4%; con un amplio abanico de situaciones, desde Irlanda (27,4%) hasta Finlandia(55,5%) (Macro-economic database, Ameco, European Commission).Se presuponía, asimismo, que, a escala comunitaria, tenían que ser los mercados, sus actores y las lógicas competitivas que los articulaban, los motores de la asignación espacial y sectorial de los recursos financieros y productivos.
Para situar la evolución del presupuesto comunitario en perspectiva, es necesario tener en cuenta que la mayor parte de las últimas ampliaciones han supuesto la incorporación de países con un PIB por habitante sustancialmente inferior al promedio comunitario y con perfiles productivas más débiles. La geografía económica comunitaria ganaba en heterogeneidad, lo que acentuaba la necesidad de aplicar políticas –y dotarlas de fondos que las hicieran viables- encaminadas a cerrar las brechas entre países; se imponía una Europa más, no menos, redistributiva. Todo lo contrario, impregnado del pensamiento liberal, el presupuesto comunitario, lejos de aumentar y adaptarse a ese nuevo escenario, se redujo. En esas coordenadas –un “gobierno europeo” dotado de una escasa capacidad presupuestaria, el protagonismo de los mercados y un proceso de integración en el que se daban cita economías con potenciales productivos y competitivos muy dispares-, las asimetrías dentro de la UE tenían que ganar, inevitablemente, terreno.
A partir de la década de los ochenta del pasado siglo y muy especialmente desde la creación de la Unión Económica y Monetaria (UEM), cuando se consolidan las políticas neoliberales en el conjunto del mundo capitalista y se desencadena un intenso y acelerado proceso de financiarización de los procesos económicos, las disparidades estructurales se han enquistado o incluso han aumentado. Dichas políticas definían un marco competitivo para el que resultaba funcional el mercado único y el euro, y la gobernanza que los sustentaba. Además de potenciar la supremacía y la competencia de las firmas y los flujos financieros transnacionales, limitaba la orientación redistributiva de los Estados, cuya actuación quedaba cada vez más supeditada a la lógica de los mercados y sus actores.

30/5/18

¿Qué economía política aplicar en caso de que un gobierno popular alcance el poder?.




05/05/2018. Daniel Albarracín
Contribución para el debate en la iniciativa ReCommons Europe
Publicado en Viento Sur

  1. La economía política de la Europa del capital. 


Antes de sugerir una serie de medidas, es preciso abordar una tarea preliminar que consista en esbozar una hoja de ruta estratégica, de cara a darles un sentido político emancipatorio. Esta contribución está redactada desde el ángulo de una crítica de la economía política, abordada para un marco internacional. Definir lo que se necesita hacer a nivel nacional y a nivel supranacional, y cómo lograr estos dos niveles de acción política es crucial para ese propósito emancipador.


Nuestro enfoque parte del supuesto de que la UE es una institución intergubernamental bastante particular. La UE es una alianza jerárquica de Estados Nación que ha creado el marco institucional de un mercado único que promueve implacablemente el neoliberalismo. Las instituciones de la UE organizan los puntos clave de la agenda política de sus Estados miembros, aunque las principales competencias son gestionadas por aquellos. El marco de la UE se basa en el blindaje de los Tratados de la UE, cuya legislación central resulta imposible de cambiar en la práctica (unanimidad o normas de mayorías calificadas). Los Tratados de la UE establecen una arquitectura económica determinada, y un conjunto de acuerdos y pactos políticos que definen los límites de la economía política de los gobiernos, en lo que denomina como gobernanza económica. En suma, este marco de la UE se lleva a cabo en el contexto de un neoliberalismo predominante, aplicado de manera asimétrica por un club de Estados, muy comprometido con la construcción de un mercado único europeo o, en otras palabras, una Europa del capital.


En cuanto a la arquitectura económica de la Eurozona, esta funciona con la moneda única, el Euro, respaldada y orientada por el Banco Central Europeo. Este banco central es bastante especial y, con certeza, ni neutral ni realmente independiente de los intereses del capital transnacional europeo. El BCE establece una política monetaria expansiva singular diseñada para proporcionar un conjunto de ventajas a las grandes empresas privadas, más particularmente, al sistema bancario privado y las corporaciones transnacionales. Esto se hace a través de su política monetaria, de hecho, aplicando tasas reales negativas, mediante la exclusividad del suministro de crédito para el sector bancario privado y las compras de activos privados que tienen lugar con la política de Flexibilización Cuantitativa. Un área económica así, sin mecanismos de compensación, desencadena una divergencia sistemática entre los países con superávit externo y aquellos con economías deficitarias, debido a una división internacional jerárquica de la producción y niveles de productividad diferentes, fruto precisamente de esa división. Una economía de mercado capitalistas sin unión fiscal progresiva, sin ni siquiera regímenes tributarios cooperativos, ni armonización fiscal que incluya tasas mínimas efectivas en impuestos sobre el capital en toda el área, se vuelve incapaz de corregir esta tendencia. En ausencia de políticas industriales con el fin de establecer un área económica complementaria y cooperativa, una arquitectura económica así acentúa la desigualdad entre centros y periferias. Esta arquitectura económica lastra las perspectivas de los países y regiones periféricas y fundamenta las ventajas para el capital en exigir crecientes esfuerzos a la fuerza de trabajo, así como el deterioro de los derechos sociales y los servicios públicos. Como está prohibido el control del movimiento de capitales, y la modificación del tipo de cambio de las monedas no es posible, la presión competitiva del mercado allana el camino a una devaluación fiscal y salarial constante. Si todas estas políticas no son suficientes, el Tratado de Maastricht, el Pacto de Crecimiento y Estabilidad y los acuerdos heredados a partir de aquel, o las reformas económicas previstas en el Informe de los Cinco Presidentes, se encargan de impedir cualquier tipo de reforma fiscal progresiva y expansiva, cualquier política salarial a favor del trabajo y, en consecuencia, conduce a limitar el gasto público y la inversión, como fórmula de contención del déficit público.


Esta arquitectura establece una camisa de fuerza que impide cualquier cambio progresivo que pueda poner en peligro los principales pilares económicos de la Unión Europea: el libre movimiento del capital y de mercancías en un mercado único. Los Tratados de la UE, por naturaleza, solo permiten cambios significativos en los capítulos económicos centrales si existe unanimidad política entre todos los Estados miembros. En la práctica, las grandes líneas de la gobernanza económica se pergeña en el Eurogrupo, bajo la dirección de los países centrales -principalmente los gobiernos de Alemania y Francia, y una coalición de países satélites variable a su alrededor-, concertada en el Consejo Europeo, definida y ejecutada por la Comisión Europea y avalada por el Parlamento Europeo con escasa oposición, si bien útil para dar a su proceso de toma de decisiones una aparente legitimidad. Vale decir, un marco ideal de democracia liberal para las élites.


La Unión Europea, para garantizar su gobernanza y las reformas estructurales derivadas, así como los principios de consolidación fiscal y estabilidad financiera, aplica mecanismos que supervisan la política fiscal, la evolución salarial y el nivel de déficit público. Un propósito de esto es que se aseguren las condiciones de pago de la deuda pública a los acreedores. Otros objetivos y políticas procuran proporcionar ventajas competitivas a las grandes corporaciones, con el fin de recuperar su tasa de beneficio, en contra de las condiciones laborales, los servicios públicos y los derechos sociales. El aumento de los problemas de insolvencia del sector financiero privado durante la última recesión, y la inminente que está por venir, ha sido respondida con el establecimiento de potentes instrumentos financieros, como lo es, por ejemplo, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Este gran instrumento financiero, entre otros existentes, proporciona líneas de crédito a los sectores públicos nacionales para rescatar el balance de los bancos privados en riesgo. El sector público y los contribuyentes son responsables de pagar en última instancia. Lo que significa que la política económica de los Estados miembros con riesgo financiero y desequilibrios de balanza de pagos deben adaptarse a este objetivo. El Fondo Monetario Europeo podría convertirse en un mecanismo de gobernanza económica para conseguirlo, dentro de los Tratados de la Unión Europea, bajo el control directo del Presidente del Eurogrupo. El Mecanismo Único de Supervisión (MUS) prevé que los bancos en crisis apliquen un ajuste interno antes de ser rescatados, lo que afectará primero al sistema bancario periférico. Pero también este fondo habrá de cubrir a los bancos "demasiado grandes para caer", con lo que en última instancia el dinero público se pondrá en juego.

Las experiencias griegas y chipriotas comportan los casos más extremos de intervención realizada por las instituciones económicas y monetarias de la UE, y que consistió en ajustar los desequilibrios macroeconómicos y la economía política de dichos países a este marco macroeconómico neoliberal. Realizaron una intervención financiera en la práctica equivalente a un golpe de Estado, para restringir la soberanía de su política económica. De todos modos, el conjunto de Estados Miembros perjudicados seriamente por esta arquitectura económica, tanto en la periferia sur como en la oriental, es bastante amplio. La intervención también se realizó en Irlanda, España y Portugal en el período de recesión, causando un gran impacto en la regulación laboral y el régimen fiscal, implementando un fuerte conjunto de medidas directas o indirectas de privatización, o recortes severos en los servicios públicos y los derechos sociales. Mientras tanto, los nuevos países del Este que acceden a la UE o están dispuestos a hacerlo en la Eurozona están sujetos a un conjunto de reformas políticas de austeridad más estrictas que las concebidas en el Tratado de Maastricht.

22/5/18

EL CICLO DEPENDIENTE CUARENTA AÑOS DESPUÉS (Claudio Katz)

Claudio Katz[1]


RESUMEN



La teoría de la dependencia afronta otro escenario en América Latina. Los ciclos y crisis impactan sobre una industria debilitada y un consumo fragmentado. La primacía de la exportación agro-minera potencia los desequilibrios en todos los modelos.

La explotación de la fuerza de trabajo ha sido más determinante que la apertura comercial en el contraste con Corea del Sur. La relación con China recrea subordinaciones y no existe el manejo estatal de la renta que se observa en otros países.

La acción geopolítica tiene efectos contradictorios sobre el desarrollo. Clases dominantes, burocracias y gobiernos actúan bajo severos condicionamientos. Una reconsideración general indica cómo renovar y ampliar el dependentismo marxista.



PALABRAS CLAVES



América Latina, subdesarrollo, mundialización neoliberal



En los años 80 Marini estudió el ciclo dependiente de las economías latinoamericanas. Evaluó la crisis de la industrialización y los desequilibrios comerciales, financieros y productivos de la región (Marini, 2012: 21-23).

Cuarenta años después las mismas contradicciones reaparecen en un nuevo escenario de retroceso fabril, explotación regresiva de los recursos naturales y fragilidad financiera.

En este contexto, los contrapuntos con el Sudeste Asiático sustituyen las viejas comparaciones con el capitalismo metropolitano. Cobran también relevancia los estudios de países que manejan la renta de sus exportaciones primarias. El papel de China despierta más atención que la dominación estadounidense y el devenir de Brasil ya no suscita tanto interés.

Además, se han disipado las expectativas desarrollistas en las burguesías latinoamericanas y despuntan nuevas caracterizaciones del funcionariado. Estos cambios alteran significativamente la temática tradicional de la teoría marxista de la dependencia e inducen a discutir modificaciones o ampliaciones de esa concepción.



TENSIONES Y CRISIS



El pensador brasileño asoció los desequilibrios de la industrialización latinoamericana con el intercambio desigual y la especialización en la provisión de materias primas. Estimó que el desarrollo fabril de Brasil, México y Argentina no erradicaba el drenaje de recursos. Al contrario, reproducía esa adversidad al interior de la actividad manufacturera (Marini, 1973: 16-66).

Con esa mirada postuló la existencia de un ciclo dependiente que impedía la repetición del desarrollo protagonizado por las economías centrales. Describió esa obstrucción en las distintas fases de la acumulación, utilizando un modelo inspirado en los esquemas expuestos en El Capital, para ilustrar la secuencia temporal de la acumulación (Marx, 1973: T II, 27-47).

El teórico de la dependencia retrató cómo los recursos financieros (capital-dinero) se transformaban en insumos para la industria (capital-mercancía), que facilitaban la superexplotación de los trabajadores (capital-productivo). Analizó detalladamente las tensiones suscitadas por ese proceso (Marini, 2012: 23-35).

Observó que la preeminencia del capital extranjero incentivaba la transferencia de valor al exterior (royalties, patentes, utilidades), limitando el alcance de la acumulación. Señaló que las firmas multinacionales complementaban esa absorción con la obtención de enormes lucros derivados de los subsidios, las exenciones impositivas y la provisión de maquinaria obsoleta. Estimó que la adquisición foránea de insumos y equipos aumentaba la pérdida de divisas.

12/5/18

¿Qué modelo de defensa y seguridad para la emancipación?.

01/02/2018
La posición de las clases dirigentes

El debate sobre la seguridad y la defensa resulta controvertido en el marco de las fuerzas del cambio. Y, precisamente por esta razón, rara vez se da o refiere a aproximaciones idealistas. En cambio, las fuerzas políticas de las clases dominantes optan por diferentes esquemas y las tratan sin tapujos.
Las fuerzas nacional-conservadoras optan sea bien por una estrategia hegemonista, tipo guardián del mundo, que les conduzca a liderar a otro grupo de países vasallo, sea bien a abrigarse en un polo de alianzas liderado por un país. Esta estrategia fue llevada a cabo por las clásicas naciones imperialistas en diferentes momentos de la historia. Primero Francia, luego Inglaterra, finalmente EEUU o, en su área de influencia, la URSS.
Resultado de imagen de bomberos recatando personas

Las fuerzas neoliberales, de carácter cosmopolitas y globalistas, que saben que para competir en los mercados mundiales no hay mejor para negociar que contar con una fuerza pública bien dotada de medios represivos y potencialmente destructivos, suele optar por un esquema militar amparado en un cuerpo supranacional, a poder ser vestido de neutralidad, con el objetivo de sostener su legitimidad internacional, cuando en la práctica opera con intereses de parte.

La cuestión es que en el contexto actual EEUU emprende una revisión de su política militar, y con Trump en el gobierno, para abandonar sus responsabilidades como guardián del mundo, esto es, para proteger y abrigar los intereses de sus aliados, para exigirles corresponsabilidad en a la hora de costear  la inversión militar, y para emprender iniciativas sin la necesidad de pedir permiso, más aún cuando se abre una fase de lucha por los recursos naturales.

30/4/18

¿UNA MONEDA ALTERNATIVA?. CONTEXTOS, DISEÑOS Y ALCANCES



Este artículo ha sido publicado en el nº157 de la Revista Viento Sur

1. Introducción y objetivos

El propósito de este documento consiste en brindar elementos ordenados de reflexión para determinar el alcance, oportunidad y utilidad de que un gobierno pueda poner en circulación una moneda y sistemas de pago alternativos. 

El contexto de este debate se ajusta a la situación de un territorio donde una moneda circula sin que una autoridad monetaria del país controle los mecanismos de política monetaria sobre la misma. Está pensada para el caso de la moneda única europea. Reflexionamos sobre algunos de los desafíos de un gobierno que se formase con la aspiración de emancipar a su pueblo, lo que supone avanzar en la soberanía popular, desarrollar una política económica solidaria -que chocará con la arquitectura económica de la UE- en clara referencia a las clases trabajadoras, y que quiera adoptar una perspectiva internacionalista. 

El control de la circulación de una moneda en un país, sea extranjera o supranacional, supone una herramienta de determinación financiera y económica de gran alcance, puesto que presupone el control de la política monetaria, definiendo la emisión de la moneda, la provisión de crédito desde el Banco Central, la operativa de compra venta de bonos en los mercados, y la aplicación de tipos de interés o formación de los tipos de cambio. Esa influencia determina una gran parte de las condiciones macroeconómicas del país, las condiciones de liquidez, y la capacidad de financiación. A este respecto, el BCE cuenta con un poder enorme sobre los países de la eurozona y sobre los que circula el Euro. Esta experiencia ni es la primera ni será la última. Así sucede con el Dólar estadounidense, la Libra esterlina, el Rublo o el Franco Suizo en países que no emiten moneda propia sino que se sujetan y toman estas divisas como moneda de curso legal en su país.
En otros documentos anteriores fundamentamos cuestiones del papel del dinero y su valor (Albarracín y Garí, 2017), y algunas implicaciones en materia monetaria, que serán publicados próximamente. Aquí nos ceñimos a una cuestión más delimitada. En este contexto de ausencia de soberanía monetaria, y políticas e instituciones que producen un deterioro comparativo para los territorios subalternos -deficitarios-, y en el contexto de nuevas formas de dinero y sistemas de pago, por el desarrollo de la tecnología, ¿en qué condiciones y hasta qué punto merece la pena considerar la circulación de monedas complementarias?. 

Para responder a esta pregunta nos encontramos con varias perspectivas y horizontes. La primera tan sólo se preocupa de los objetivos de facilitar liquidez y transacciones en mercados de segundo orden, normalmente a escala local para actividades de proximidad. Las experiencias de este tipo han tenido resultados desiguales, en no pocas veces relativamente funcionales, si bien en general de corto alcance y en otras ocasiones sin conseguir aceptación. La segunda, la que trata de explorar la posibilidad de emplear monedas complementarias tanto como una fórmula de desarrollo endógeno, como de recuperación de soberanía o, incluso, como mecanismo monetario preventivo o alternativo en caso de restricción monetaria o crediticia externa.


2. Los costes de una moneda supranacional como el Euro.

En las sociedades avanzadas, las autoridades públicas se dotan de los medios para que su economía funcione, garantizando la confianza y liquidez en las transacciones. Si la moneda en circulación está controlada exteriormente se pierde soberanía monetaria. Si no se cuenta con un marco democrático y político internacional apropiado y solidario, con una arquitectura económica y políticas que establezcan mecanismos de compensación y convergencia, como ha sucedido, de seguro causará problemas socioeconómicos serios que conducirán a tensión añadida a las propias del desarrollo de ciclos y crisis capitalistas. 

9/4/18

La primera capitulación de Tsipras y Varoufakis fue a fines de febrero de 2015

http://www.cadtm.org/La-primera-capitulacion-de-Tsipras?var_mode=calcul


Serie: El relato de la crisis griega por Yanis Varoufakis: Un testimonio que va en su contra
Séptima parte
9 de abril por Eric Toussaint
«Firmé el correo y lo envié a los acreedores, más o menos asqueado. Era el fruto de las tinieblas, y reconocí que me pertenecía.»
- Varoufakis

Advertencia: La serie de artículos que dedico al libro de Varoufakis constituye una guía para lectores y lectoras de izquierda que no quieren conformarse con la narración dominante dada por los grandes medios de comunicación y los gobiernos de la Troika; lectores y lectoras que tampoco les satisface la versión dada por el exministro de Finanzas. [1] Como contrapunto del relato de Varoufakis, indico acontecimientos que él pasa en silencio y expreso una opinión diferente de la suya sobre lo que debería haber hecho y sobre lo que hizo. Mi relato no sustituye al suyo: se lee en paralelo.
Es esencial tomarse el tiempo de analizar la política puesta en práctica por Varoufakis y el gobierno de Tsipras puesto que, por primera vez en el siglo xxi, un gobierno de izquierda radical fue elegido en Europa. Es de la mayor importancia, si no queremos toparnos con un nuevo fiasco, comprender los errores y sacar conclusiones de la manera en que ese gobierno afrontó los problemas que encontraba.
El reto, que presenta la crítica de la política que llevó a cabo el gobierno griego en 2015, no consiste principalmente en determinar las responsabilidades respectivas de Tsipras o de Varoufakis como individuos. Lo fundamental es analizar la orientación político-económica que fue puesta en práctica, con el fin de determinar las causas del fracaso, de ver qué otras opciones se podrían haber tomado y aprender las lecciones pertinentes sobre lo que un gobierno de la izquierda radical puede hacer en un país de la periferia de la zona euro.

Recordemos que, el 20 de enero de 2015, Varoufakis firmó un desastroso acuerdo con el Eurogrupo. En virtud del mismo, Grecia se comprometió a pagar a sus acreedores siguiendo el calendario previsto. Y eso implicaba desembolsar 7.000 millones de euros, en varios plazos, hasta el 30 de junio de 2015. Se debía pagar 5.000 millones de euros al FMI, a pesar de ser uno de los principales responsables de las políticas catastróficas. Según ese acuerdo, también era necesario que Grecia sometiera al Eurogrupo, para su aprobación, las nuevas propuestas de «reformas» y de medidas de austeridad en el marco del segundo memorando en vigencia desde 2012, y que fue prolongado cuatro meses por una decisión acordada entre el gobierno griego y el Eurogrupo. Después de haber firmado ese acuerdo en Bruselas, Varoufakis volvió a Atenas donde sufrió la crítica de figuras emblemáticas de la resistencia y del combate.

Otros artículos de la serie:

  1. Propuestas de Varoufakis que conducían al fracaso
  2. El discutible relato de Varoufakis sobre la crisis griega y sus sorprendentes relaciones con la clase política
  3. De cómo Tsipras, con la colaboración de Varoufakis, pasó olímpicamente del programa de Syriza
  4. Varoufakis se rodeó de asesores que actuaban como guardianes del orden dominante
  5. Desde el comienzo, el tándem Varoufakis-Tsipras pone en práctica una línea de acciones condenada al fracaso
  6. El tándem Varoufakis-Tsipras hacia el desastroso acuerdo que firmaron con el Eurogrupo, en la reunión del 20 febrero de 2015

Del 21 al 24 de febrero en Atenas: Varoufakis apura el cáliz del perdedor

28/3/18

Por unas finanzas europeas para la mayoría

El sistema de ingresos de la Unión no debe ir en detrimento de los nacionales, mientras que el programa de inversión pública debe cuestionar el Plan Juncker.

 DANIEL ALBARRACÍN SÁNCHEZ, ECONOMISTA Y SOCIÓLOGO, ASESOR EN EL PARLAMENTO EUROPEO
 XABIER BENITO ZILUAGA, EURODIPUTADO DE PODEMOS

https://www.elsaltodiario.com/union-europea/por-unas-finanzas-europeas-para-la-mayoria 
 2018-03-28

Detrás de las grandes decisiones políticas está la necesidad de dotarlas de recursos suficientes para ponerlas en marcha. Estos meses el Consejo Europeo dirime dos decisiones cruciales para la Unión Europea: cuál será la nueva estructura de ingresos de su presupuesto y el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP), que delimita los presupuestos para los siete años posteriores a 2020. Todo ello definirá la estructura material de la UE.

En resumidas cuentas, pierde gran parte del sentido hablar del presupuesto anual de la UE (su política de gasto) si previamente no se trata la cuestión de los recursos propios (los ingresos de la Unión) y el MFP que lo delimitará.

En esta última década, la UE se ha visto sacudida por grandes retos a los que no ha dado la respuesta correcta ni suficiente, como la crisis económica o la gestión de los flujos migratorios. Demasiados problemas para que su presupuesto siga suponiendo aproximadamente un 1% del PIB europeo.

 El sistema de ingresos de la Unión ha quedado obsoleto. Como ya se apuntaba en su día, tanto en 1970 en el Informe Werner como en 1977 en el Informe McDougall, la Unión necesita aumentar mucho más sus recursos para poder compensar las divergencias en las balanzas externas que causa el mercado único. Para poder hacer frente a esto es preciso alcanzar el 4% del PIB europeo como transición hasta alcanzar el 8%. Todo ello sin dejar de establecer mecanismos compensadores —por ejemplo, los países en superávit han de elevar sus salarios, y los deficitarios recibir apoyo para potenciar su inversión pública—. Frente a esto, la propuesta de aumento que plantean las instituciones es escasa: se queda en apenas el 1,3%.

 Necesitamos más recursos públicos, no menos, y por supuesto, ubicados en manos con más legitimidad democrática 

El aumento del presupuesto de la UE no debe ir en ningún caso en detrimento de los nacionales. Los dos han de complementarse y reforzarse en cantidad y progresividad. Necesitamos más recursos públicos, no menos, y por supuesto, ubicados en manos con más legitimidad democrática. Para poder reforzar y hacer más redistributivo el presupuesto de la UE deberíamos empezar por corregir la aportación de los Estados (que representa el 83% de los ingresos de la UE) en función de su renta per cápita, haciendo pagar más a los países con mayor nivel de vida y que se benefician de la arquitectura del modelo económico europeo. Además, es necesario acabar con los cheques o descuentos a países ricos que han creado beneficios injustificados además de un sistema poco transparente y claro.

 Habría que aplicar una lucha efectiva contra la evasión fiscal, emprendiendo medidas contra los territorios offshore, con baja tributación, con cualquier rasgo de opacidad o que no sean cooperativos fiscalmente, estén dentro de la propia UE o mantengan una relación comercial. Un método efectivo como registro de propiedad a escala europea sería que se armonizara el impuesto de patrimonio, en sintonía con lo propuesto por el economista Thomas Piketty.

 Proponemos crear la cada vez más apoyada Tasa a las Transacciones Financieras y sustituir el actual mercado especulativo de emisiones ETS por ecotasas a la emisión de gases de efecto invernadero 

Por último, proponemos crear la cada vez más apoyada Tasa a las Transacciones Financieras y sustituir el actual mercado especulativo de emisiones ETS por ecotasas a la emisión de gases de efecto invernadero, empujando también el necesario cambio de modelo productivo.

 En definitiva, el esfuerzo debe recaer en los que se han privilegiado del modelo económico existente: las rentas del capital, de las finanzas y del patrimonio, armonizando bases imponibles y tipos mínimos efectivos a escala europea. Además de que se reduzcan los impuestos indirectos como el IVA por su carácter regresivo.

 MÁS ALLÁ DE 2020

 El Marco Financiero Plurianual pretende dar continuidad a los programas europeos a medio plazo, sin embargo, resulta ser, más bien, un instrumento que encorseta el uso de los recursos dados los márgenes de flexibilidad sumamente reducidos. Este esquema ha sido responsable también de la insuficiente e inadecuada respuesta que se ha dado a los retos de la UE en la última década, así como de la política económica procíclica aplicada junto a la austeridad. Sin embargo, el alcance de las reformas que se plantean como realizables y aceptables por el Consejo Europeo de los 27 gobiernos son sumamente tímidas.

 Las revisiones del MFP en cada legislatura (gracias al cambio de modelo de siete años por el de diez años con revisión intermedia a los cinco) sumado a la eliminación de los techos convertiría el MFP en un sistema de planificación flexible a medio plazo, mejor dotado de recursos y mejor adaptado a las necesidades del momento.

 Es preciso dotarse de un gran programa de inversión pública a nivel europeo que contribuya a una transición justa en términos ecológicos y sociales, lo que implica cuestionar el modelo privatista y basado en el Plan Juncker 

Importante es también que se destinen los recursos a políticas que contribuyan a cambiar el modelo productivo europeo, corregir las desigualdades y contribuir a una convergencia real y a una mayor cooperación entre los pueblos europeos. Para ello es preciso dotarse de un gran programa de inversión pública a nivel europeo que contribuya a una transición justa en términos ecológicos y sociales, lo que implica cuestionar el modelo privatista y basado en instrumentos financieros del Plan de Inversiones Estratégicas (Plan Juncker). Desde su creación, el 52% de los proyectos aprobados bajo este plan se han repartido solo entre 3 países: Reino Unido, Italia y Francia. Además, en el sector del transporte, el 68% de los fondos han ido a proyectos de alta emisión de carbono, como autopistas o aeropuertos. El Plan Juncker es, por tanto, un plan contrario a objetivos de cohesión y transformación del modelo productivo.

 En segundo lugar, a día de hoy, con un 40% del presupuesto europeo, la Política Agraria Común apoya más al modelo de agricultura y ganadería industrial de la UE que está teniendo un impacto devastador en nuestra salud, medio ambiente y clima. Sabido es por todos y todas los desequilibrios en su reparto en el Estado español, donde el 74% de los fondos va a parar al 13% de las personas beneficiarias. Debemos pues reformarla para que sea por fin un instrumento que apoye la soberanía alimentaria, la agricultura de proximidad sostenible y que facilite el cooperativismo.

 Sólo un presupuesto más amplio y mejor invertido conseguirá atender los crecientes retos del contexto europeo e internacional sin detrimento de programas o fondos europeos que no deben recortarse, sino reforzarse; como los programas de investigación, el Erasmus+ o los fondos de cohesión. No compartimos la prioridad que el presidente de la Comisión Europea expresó —y no ha tardado en poner en marcha— sobre militarizar la UE aumentando o duplicando el gasto militar y ‘securitizarla’ reforzando un control migratorio excluyente.

 Sólo poniendo sobre el papel cuál es la Europa alternativa que queremos, conseguiremos constatar las limitaciones y contradicciones del actual marco de los tratados europeo, marco que hace prácticamente imposible llevar a cabo las reformas necesarias para que la UE deje de ser un proyecto contra Europa y sus gentes.

19/3/18

Falacias, trampas y canalladas del relato neoliberal de las pensiones (M.Garí)


17/03/2018 | Manuel Gari 
http://vientosur.info/spip.php?article13592 Estamos viviendo momentos críticos del ataque de la burguesía, sus partidos y sus medios de comunicación contra los derechos sociales de las y los trabajadores del Estado español. Pero también de esperanza porque la reacción del movimiento de pensionistas ha sido contundente.
La burguesía está interesada en impulsar fondos privados de pensiones para encontrar nuevos nichos de negocio y saqueo de las clases trabajadoras. Fondos que en muchos casos han significado la ruina de pensionistas por la quiebra de dichos fondos: ahí están los ejemplos de Chile, laboratorio gracias a la dictadura pinochetista de las políticas neoliberales de los Chicago Boys durante décadas, Argentina, donde el gobierno en los años ochenta tuvo que rescatar con dinero público los fondos privados y volver a organizar un modesto sistema público o de los diferentes incidentes –en realidad, estafas - en el Reino Unido, cuna de los ataques contra la sociedad de la nefasta Margaret Tatcher.
La oligarquía financiera autóctona (e internacional) y la CEOE vienen proclamando desde hace décadas la insostenibilidad del sistema público de pensiones en un titánico esfuerzo por lograr que la profecía se autocumpla. Contra viento y marea, y a pesar de los tozudos datos macro económicos, su discurso no ha variado y, para fortalecerlo, han organizado, en connivencia con el Partido Popular, Comisiones de Expertos formadas por ejemplares representantes de las puertas giratorias entre aseguradoras y fondos de inversión y la política con la participación de supuestos especialistas en la elaboración de mágicos algoritmos. La voz cantante sobre las pensiones en los medios de comunicación la llevan Inverco y Unespa y no la representación política popular o las organizaciones sociales afectadas.

El objetivo perseguido es muy claro: la deconstrucción por demolición del sistema público de pensiones para poner en mano de los mercados privados el 45 % del monto del gasto social total español, dejando el sistema público de pensiones como un elemento marginal de la protección de naturaleza meramente asistencial para evitar que la olla social explote. Ello comportaría la agudización de la desigualdad en el monto de las percepciones de las y los pensionistas, sean por motivo de jubilación o por otros motivos (incapacidad, viudedad, etc.)
Con ello se pretende convertir necesidades y derechos de la población en mercancía y ganancia privada. Para conseguirlo no han dudado en atacar con todo. Han falseado los datos al ocultar por qué se ha saqueado el Fondo de Reserva. Han tapado por qué han disminuido las aportaciones a la Seguridad Social motivada por la drástica disminución de la masa salarial tras el aumento del paro, la bajada de sueldos y la precarización del trabajo, frutos de las Reformas Laborales y las políticas de austeridad impuestas desde la Unión Europea. Han eludido explicar la dedicación del dinero público para rescatar locas operaciones en infraestructuras o gestiones bancarias delictivas. Han metido miedo a la sociedad “el colapso es inminente” y estimulado el individualismo para afrontar el futuro –ahorre usted y suscriba una pensión- frente a la búsqueda de soluciones reales y colectivas del conjunto de la comunidad protegiendo a sus miembros.

El discurso que ha mantenido el neoliberalismo ha sido un factor performativo de la realidad, pero no por su coherencia y consistencia, sino porque en paralelo se han puesto las bases materiales para que la tesis se verificara. Y, a la vez, han construido un sentido común de la derrota, del no hay alternativa. Baste un ejemplo: se habla hasta la saciedad del aumento del gasto por incremento del número de pensionistas y la mayor esperanza de vida, pero no se permite ni hablar y se hurta el debate sobre los ingresos que permitan la sostenibilidad del sistema. En efecto, un análisis serio identificará la segunda transición demográfica –el periodo en que la pirámide demográfica mantiene un ensanche en la parte elevada de edad muy grande-, y señalará que las cuentas públicas necesitan cambiar el peso de sus prioridades de gasto o fortalecer los ingresos –por ejemplo, luchando contra la evasión fiscal, cargando el esfuerzo a las rentas del capital y del patrimonio- para complementar las cuentas de la Seguridad Social. Al mismo tiempo que explicará que el fenómeno tendrá una duración de no más de 15 años. O que una política económica a favor del empleo y de los salarios, compatible perfectamente con la reducción del tiempo de trabajo a escala semanal y a lo largo de la vida –anticipación de la jubilación-, sería la fórmula de solución. Sin embargo, se ha optado por castigar o disciplinar a las víctimas, y eliminar los derechos de las próximas generaciones. Por tanto, la única salida que los neoliberales dejan es prolongar la vida laboral, bajar el monto de las percepciones, y simultanear la jubilación con mini jobs y suscribir fondos privados.

Desvelando sus mentiras

8/3/18

Marco Financiero Plurianual y Recursos Propios de la Unión: El futuro de las finanzas europeas



Daniel Albarracín
20/02/2018 (ES/EN)

Introducción

Ciertamente estamos ante uno de los debates decisivos para la UE, que no es otro que la definición de la estructura material y de recursos de la que se dotará el proyecto europeo.
Resulta una paradoja o, más bien, una fuente de frustración que el Parlamento, del que se dice tiene competencias para influir, aunque sea a rebufo de Comisión y Consejo, en la definición del presupuesto de la Unión, no pueda más que lanzar palabras al viento en lo que refiere a los capítulos sobre las fuentes de ingresos de la Unión y sobre el marco financiero que orienta y limita las finanzas europeas, sin olvidarnos de otros tantos recursos que se perfilan a escala intergubernamental fuera del control efectivo de esta cámara.

Son los gobiernos, en el Consejo, los que adoptan el criterio -en este caso mayoría cualificada-, con la aprobación del Parlamento, y dada la regla de decisión, eso supone una superposición de bloqueos que paralizan a Europa. Un bloqueo sistemático en el cambio de los fundamentos de la UE que sólo invita a pensar que lo ya definido resulta el camino a seguir: un camino que hace la UE un espacio de legitimación de las políticas austeritarias, apelando a mitos fundadores sistemáticamente ignorados a la hora de la práctica, de apoyo a las grandes empresas transnacionales, a la gran banca privada, los terratenientes, y que, si acaso, a lo máximo que nos permite aspirar es a racionalizar algunos recursos comunes que brindan ventajas a aquellos que se mueven en el mercado interior de la UE.

Sobre los recursos propios

Para nosotros pierde gran parte del sentido hablar del presupuesto anual de la UE, si previamente no podemos tratar la cuestión de los recursos propios, los ingresos de la Unión, y, después, su marco financiero plurianual.

Sólamente la ilusión de una estabilidad económica pasajera, cuyo ciclo puede llegar a su fin, puede ofrecer la falsa esperanza de que los problemas están resueltos. Sin embargo, contamos con un sistema financiero con banca periférica que no ha superado su insolvencia, con bajos márgenes operativos, y que apenas se sostiene por una política del BCE que, también, ha agotado su ciclo. Además, el proceso de concentración bancario ha incrementado el riesgo de un sistema financiero oligopólico con entidades demasiado grandes. Una nueva recesión desataría una crisis financiera, la tendencia es que se establezcan mayores tipos de interés, y, en los próximos años, se produzca un ascenso del precio de las materias primas, fruto de una crisis energética y climática irreversible. En el lado social, la desigualdad, la precariedad laboral, el deterioro de los servicios públicos, y las migraciones forzadas, profundizarán el desencanto. De tal modo que no es sólo el Brexit lo que sacude a Europa, sino su propia arquitectura injusta en medio de una larga crisis que no se ha superado.

El marco de recursos propios de la Unión ha quedado obsoleto. Tanto por su volumen como por su composición. Para nosotros rascar un hipotético aumento al 1,3% de la Renta Nacional Bruta, es sencillamente insustancialmente ante el tamaño de los desafíos. Como ya apuntaron en 1970 el Informe Werner, o en 1977 el Informe McDougall, la Unión necesita aumentar mucho más sus recursos para compensar las desigualdades en las balanzas externas propias, con recursos fiscales suficientes. Esto es, un mercado único sin unión fiscal, sólo puede conducir a desequilibrios y divergencias estructurales. Para poder operar contra estas divergencias es preciso hacer un doble paso, primero alcanzar el 4% del PIB europeo como transición a llegar al 8% del PIB. De otro modo, la arquitectura económica sólo puede generar tensiones crecientes sólo compatibles con un modelo autoritario e injusto que rechazamos.

27/2/18

¿Qué hacer con los bancos si fuerzas políticas del cambio alcanzan el gobierno en el Estado español?.




Daniel Albarracín 14/02/2018. Contribución a ReCommons Europe.

Papel y contexto de la creciente influencia de la banca privada.

El sistema financiero lidera los diferentes segmentos del capital que, en suma, son los que se apropian del excedente obtenido al mundo del trabajo en la producción. El capital financiero, industrial -y sus diferentes fracciones- y comercial se apropian, compitiendo, el beneficio extraído mediante la explotación. Estas fracciones cooperan, compiten y se entrelazan entre sí, haciendo que accionariado, acreedores y gerentes tengan intereses cruzados en empresas de diferentes sectores. Teniendo presente este hecho estructural propio del capitalismo moderno, las finanzas desempeñan un papel singular, al haber exacerbado su influencia económica, tanto en el marco de la propiedad, del crédito, de la creación de dinero, como de la determinación final de los tipos de beneficio efectivos sobre los que se guía la inversión y que marcan el ciclo. Así, siguiendo a Shaikh, los tipos de beneficio que siguen las empresas son la resultante de la tasa de rentabilidad a la que se resta los costes financieros. 

El sistema bancario cambió, especialmente desde los años 80, a través de medidas de desregulación y liberalización bancaria, y profundizadas desde los años 90, han ampliado el margen de riesgo de la banca, desarrollando sin cortapisas su negocio de provisión de crédito con criterios nada prudentes, y que han debilitado sensiblemente sus balances.

23/1/18

EL FONDO MONETARIO EUROPEO: Un instrumento financiero de gobernanza austeritaria y ¿cortafuegos de la crisis bancaria?.



Daniel Albarracín 10/01/2018. Secretaría de Europa de Podemos.
Puede encontrarse publicado en Viento Sur aquí. 

La Unión Europea, tras varias conmociones económicas, geopolíticas e institucionales serias, cuyas consecuencias no se han cerrado, y tras un periodo de bloqueo y parálisis, puede estar pasando a una nueva fase de revisión de su modelo de gobernanza económica. La parálisis institucional de la UE podría estar desbloqueándose, limitadamente, en el capítulo referido a la capacidad financiera de las instituciones europeas, tras despejarse algunas incógnitas para lo que puede ser un Brexit blando y con la previsible formación de un gobierno conservador-SPD en Alemania. 


La formación de gobiernos de extremocentro  (Alí, Tariq; 2015), que representan, con nuevas formaciones o coaliciones, el núcleo compartido de la orientación política por los partidos neoliberales y socialiberales que han venido sustentando los regímenes políticos europeos de los últimos treinta años- en un escenario de suavizamiento temporal de la crisis económica, podría conducir a la modificación de la arquitectura económica e institucional existente. Esta podría reorientar, entre otros capítulos de la gobernanza económica, los recursos de la Unión Europea, que hoy por hoy son exiguos en comparación con los que disponen los Estados Miembros, irrisorios para cualquier política fiscal significativa, y que está, por ejemplo, muy por debajo del ya modesto, en términos relativos, presupuesto público de los EEUU, hacia una política más consistente en cuanto a la capacidad de exigir medidas de ajuste estructural. En aras de afianzar las políticas de disciplina fiscal, se promoverían medios –en cualquier caso, reducidos- para la estabilización del sistema financiero que pudiesen paliar una venidera crisis bancaria. Se redirigirían viejos programas de inversión, estructurales y sociales haciendo posible una limitada actuación anticíclica en países que sufran crisis, siempre y cuando hayan acatado las reformas neoliberales en su estructura económica, presupuestaria y de gasto.

Se ha producido un debate entre las élites europeas, circunscrito a la dimensión institucional, sobre las causas de la endeble estructura y dinámica económica, que ha acompañado algunas discusiones políticas existenciales del proyecto de la UE. Mientras que la agenda neoliberal, en sus diferentes formatos, achaca la crisis a la indisciplina presupuestaria y la ausencia de reformas estructurales en países menos competitivos, hay otros que atribuyen los problemas a la crisis de inversión, la hipertrofia financiera, o la desigualdad. Independientemente del diagnóstico o la perspectiva todos partían de que una nueva crisis financiera puede poner en tela de juicio la Eurozona, y una crisis bancaria podría desencadenar una nueva y más profunda recesión. Los que son favorables a la arquitectura vigente del Sistema Euro (Husson, M.; 2012), tanto los neoliberales del extremo centro como los ordoliberales alemanes, toman la iniciativa para tratar de consolidarla, para que la UE no se desarticule y siga sirviendo a las oligarquías financieras y las corporaciones transnacionales europeas.


 ¿Desbloqueo institucional y gobiernos de extremo centro?

14/1/18

La metamorfósis del mapa político en el centro de Europa (presentación)


Amelia Martínez Lobo y Daniel Albarracín Sánchez
 Este texto contiene la introducción al número 154 de la Revista Viento Sur dedicada a analizar el cambio político producido en las elecciones nacionales de diversos países de Centro Europa.


En este 2017 ha habido una sucesión de elecciones en varios países, en países considerados el centro gravitatorio en Europa. Aquí ofrecemos análisis centrados en Alemania, Austria, Países Bajos, pero también Francia o Reino Unido.

Entendemos las elecciones como un termómetro para analizar la coyuntura de una realidad poliédrica. Un cambio en el mapa político parlamentario sólo muestra el retrato robot, un agregado aritmético que representa de manera borrosa, distorsionada y plana una hegemonía política. La hegemonía social sólo es posible dotarla de sentido material, siempre tenso y, como ahora, en disputa, a través de las relaciones y prácticas sociales de sujetos concretos en el orden político, discursivo, productivo y cotidiano. Así, al igual que un cambio social subyacente se suele traducir con retraso en el mapa parlamentario de partidos, tampoco el cambio de la representación parlamentaria equivale a un cambio automático de las políticas, tal y como nos advierte Christine Poupin para el caso de Macron en Francia. Ahora bien, con el cambio sustancial del mapa político y todo su alcance, no hacemos más que constatar que las sociedades, también en el centro de Europa, están sufriendo un cambio de hegemonía desde hace tiempo.

En cuanto al cambio social, la formación de sujetos antagonistas (expresados en prácticas, organizaciones, discursos e iniciativas, siempre materiales) precede al cambio político. Las subjetividades antagonistas se desarrollan condicionadas por el dominio del capital, que sujeta a la mayoría social a unas condiciones de vida y trabajo vulnerables en el orden de la experiencia material, reforzadas por la configuración de los medios de masa de la agenda y debate público. Esas relaciones de poder se consagran en aparatos político-estatales y regímenes, durante épocas, que venían dirigiendo gobiernos, que amparan los intereses generales del capital, y que se venían sosteniendo con cierta legitimidad bajo una cierta tensión funcional entre la fracción izquierda y derecha de los partidos tradicionales surgidos tras la IIGM. Estos dieron lugar, tras los años 70, a un polo neoliberal conservador y un polo socialiberal, que facilitaban una renovación de las élites sin poner en tela de juicio las relaciones sociales fundamentales –las de propiedad, las productivas, las de las relaciones salariales-. Pero el mundo político ha dejado de ser estable, cuanto menos desde crisis de 2008, y desde entonces, con años de retraso, vivimos una crisis política desconocida desde, por lo menos, los años 70.

Asistimos a un proceso de erosión de la partitocracia tradicional, especialmente acusada entre los partidos socialdemócratas, castigados por su complicidad en la aplicación de políticas de austeridad, sólo algo compasivas si lo comparamos con las fuerzas de derecha. Parcialmente vienen ocupando su lugar y papel nuevas fuerzas, progresistas o reaccionarias, con una vocación de protección, sea bien inclusiva de las clases populares y de promoción de sus derechos y bienes públicos, sea bien de un abstracto sujeto nacional que ve amenazado su bienestar económico.


11/1/18

Europa no funciona

 http://ctxt.es/es/20180110/Politica/17170/union-europea-fracaso-convergencia-brechas-en-economia-capacidad-productiva-y-monetaria.htm
A pesar del tan proclamado objetivo de la convergencia y de afirmar que representaba la quintaesencia del ‘proyecto comunitario’, las brechas que separan a economías con dispares capacidades productivas y competitivas se han ensanchado
Miguel Urbán / Daniel Albarracín / Fernando Luengo

<p>Planta de producción de coches.</p>
Planta de producción de coches.
PIXABAY
10 de Enero de 2018


Es moneda común referirse a la crisis económica como un episodio que se está superando o que, incluso, ha pasado a la historia. Este planteamiento autocomplaciente lo encontramos en los dirigentes del Partido Popular, en la mayor parte de los gobiernos europeos y en los responsables de las instituciones comunitarias. Y, por supuesto, inunda hasta la saciedad los medios de comunicación.
Para respaldarlo, se presentan indicadores como el crecimiento del Producto Interior Bruto, la reducción del déficit público o la creación de empleo; sin el menor rubor, se ocultan o se distorsionan otros, que apuntan justamente en la dirección contraria, como el aumento de la desigualdad, la creciente precarización de las relaciones laborales, la progresión de la desigualdad, la debilidad del sector bancario o el alza de la deuda pública.

En estas líneas, siquiera de manera somera, queremos entrar en este debate, poniendo sobre la mesa un asunto que la mayor parte de los análisis omiten y que, sin embargo, es clave para entender dónde estamos y qué desafíos nos esperan: la localización espacial de la industria manufacturera.

8/12/17

Nuevas derechas al asalto de Europa



Otra Entrega de El Telar desde Bruselas, como siempre, con unos invitados de lujo: Tania González Peñas, eurodiputada de Podemos, Jonás Fernández, eurodiputado del PSOE, Daniel Albarracín, economista, Maite Pagazaurtundua, eurodiputada de UPYD, Unión Progreso y Democracia y Enrique Serbeto, corresponsal de ABC.es en Bruselas.

La presentación aquí

Y el video del debate completo aquí