23/9/16

El sistema bancario español: el emperador está desnudo, ¿quién y cómo lo vestirá?.

Este artículo ha sido publicado en la revista Viento Sur


Daniel Albarracín. 22 de Septiembre 2016.

Un relato de legitimidad que ha de ponerse en entredicho.
En las últimas décadas se nos había venido insistiendo en que el neoliberalismo consistía en una doctrina que idolatraba la eficiencia prácticamente automática del mercado. Se afirmaba que esta institución de intercambio facilitaba una asignación apropiada de los recursos, que era el canal mediante el cual era posible el crecimiento de la renta, la creación de empleo y de la riqueza de las naciones. Durante mucho tiempo, se nos aseguró que el capitalismo funcionaba gracias a la iniciativa innovadora y emprendedora (Schumpeter, 1942)[1], virtud sólo al alcance de capitanes de industria, que revigorizaba cada ciclo de negocio con su arrojo y asunción del riesgo, por lo cual recababan un merecido beneficio. En su defecto, la concentración de capital en grandes colosos transnacionales acumularía economías de escala y diversidad que promoverían el desarrollo. Primero desde focos de creación, después diseminando sus logros a todos aquellos que tomaran las mejores prácticas de eficiencia en términos competitivos (Rostow, 1963)[2]. No queda más que un borrón en el texto de aquellas apelaciones a la competencia para permitir escoger a los mejores. Básicamente porque nadie se cree que la economía capitalista funcione así, ni pueda hacerlo. Ha quedado muy lejos la consideración de que el Estado era un monstruo que encorsetaba el margen de maniobra y la asignación apropiada que realizan las grandes corporaciones en un marco de economía de mercado. 

En el nuevo contexto, se ha modificado, sorprendentemente y sin que apenas nadie lo advierta, el paradigma de legitimación del régimen socioeconómico vigente. Ahora, dicen, el pilar de la economía radica en el sistema financiero, pilar del crédito y la liquidez, y combustible de la posible inversión. Y el Estado ha de desempeñar un papel crucial, empleando todo su andamiaje político e institucional[3] para garantizar que la banca se sostenga, porque de otro modo, la economía seguirá embarrancada. 

En todo este relato encontramos numerosas fallas. La primera de todas es que este relato no se corresponde con la realidad. La segunda, es que, ni que decir tiene, ni siquiera su funcionamiento, si se diera en esos términos, beneficia a la mayoría social. Todo este andamiaje sesga la interpretación de lo que sucede para prestigiar lo inaceptable, dándole méritos a quien expropia el esfuerzo y el saber de millones de trabajadoras y trabajadores. Además, cabe decir, que los intereses conjuntos de la banca y la industria cada vez se confunden más entre sí, intercambiando consejeros en uno y otro sector, y contando con estrechos privilegios compartidos para sostener lo que no puede llamarse de otra manera que un sistema organizado de explotación del mundo del trabajo y de apropiación del sector público. Sea bien para su privatización, sea para su instrumentalización y poner en marcha políticas a su favor.

Cabe señalar, además, que, constituyendo el sistema financiero, en efecto, un sector estratégico de la economía, en el que el Estado ha de garantizar su funcionamiento en última instancia, resulta un contrasentido que la banca esté en manos privadas. La banca privada siempre está dispuesta a acaparar beneficios, sin reparos en operar arriesgadamente, porque sabe que contará con el colchón del sector público llegado el momento, socializando pérdidas, al erigirse en el actor fundamental que determina la política monetaria de un país (incluso más allá que el propio banco central, dada la capacidad real de creación de dinero mediante el mecanismo de la deuda). Esta situación de riesgo moral ha de poner en el centro de la escena la necesidad de una regulación del sistema financiero más intensa, y la urgencia de que el núcleo del sistema bancario se encuentre en manos públicas bajo criterios de gestión solvente y a favor del interés general.

La situación de crisis persiste entre la banca española

La banca española en los últimos años ha sufrido la mayor metamorfosis de su historia. Se erigió en el agente que facilitó la extensión de crédito, y medió en la multiplicación de capital ficticio. Su sobredimensionamiento y exceso de protagonismo han sido consecuencia de las políticas (monetaria, desregulación financiera, etc..) que trataron de contrarrestar las políticas de ajuste, de carácter recesivo, que dieron respuesta a la crisis de los 70. En ese nuevo contexto, su peso en la economía le hace el actor clave de la hipertrofia financiera que agravará la crisis tras 2007, añadiendo un problema de provisión de crédito y de sobreendeudamiento a la crisis de acumulación. 

En un contexto de crisis, como la que se dio a partir de 2008, que deriva ahora en estancamiento, hemos comprobado como las tasas de rentabilidad (ROE) del sector bancario han descendido notablemente. Estas se encontraban en torno al 12,1% medio en el periodo 2000-2008, para a partir de entonces declinar, con pérdidas fuertes en 2012, y luego recuperarse, pero lejos de alcanzar los niveles iniciales de periodos previos. Esa recuperación pronto se ve cortada y vuelve la tendencia a la reducción en 2015, según Afi y Banco de España. El Banco de España calcula en el 5,1% el ROE de las entidades financieras españolas en 2015. Según Goldman Sachs[4] esta tendencia al deterioro de la rentabilidad persiste hasta este mismo año. 


                                       Fuente: Elaboración propia a partir del Banco de España. Datos para diciembre de cada año.

Los niveles de solvencia de la banca española entre tanto se ven dañados (10,7% según el ratio CET 1 según Goldman Sachs), y a pesar del fuerte desapalancamiento, aún no ha conseguido superar sus problemas. La reactivación del negocio es débil, y el riesgo de morosidad aún es alto (9,39%, 2016, al nivel de 2012, según Reuters[5]). Esta estabilización paupérrima de los indicadores de resultados y de solvencia[6] se ha abordado con un ajuste formidable del sector financiero, inimaginable antes del periodo de crisis.

20/9/16

El orden del decir forma parte del hacer



Resultado de imagen de universal concreto¿Decir lo que se quiere oír?. ¿Proponer frases que agreguen sin decir demasiado para que no resten?. ¿Llegar al poder para hacer lo que convenga hacer, pero antes no conviene decirlo?. ¿Acaso el orden del decir está separado del orden del hacer?. ¿Es ese orden del decir pura representación capaz de conducir el sentido de lo dicho para seducir sin apelar a la materialidad del conflicto?.

Ante estas preguntas, que han cautivado  y encapsulado (literalmente) a gran parte de la dirección de Podemos, se trata de ser claros. El orden del decir se encuentra en el marco de los haceres, no al margen o más allá. Comporta la movilización de acciones y relaciones a un tiempo. Anticipa nuestros compromisos, establece el diálogo con los que queremos articularnos en la práctica, y deviene consecuencia de una larga experiencia y reflexión sobre la misma. El orden del decir, que facilita ese diálogo, relación e imaginario sobre lo que venimos haciendo y aspiramos a realizar no puede ponerse al margen de las experiencias de la gente. Tampoco puede conformarse con congeniar con las expectativas de aquellos a los que nos dirigimos sin más, aunque haya que conectar con ellas. Lo que tengamos que decir ha de abrirse y orientarse a la acción, al vínculo, a la apertura de perspectivas, de nuevas posibilidades, y de posibles rupturas con lo existente. El sentido no se toma, se construye, y solo cobra lugar en la práctica material, donde se valida o invalida cualquier hipótesis.

De hecho, en ese terreno imaginario, repleto de subjetividad pero profundamente material, se libra una gran batalla.

Los poderosos persiguen achicar el marco de lo posible, para limitar lo que se puede hacer a la mera gestión de lo existente. Harán todo al alcance de su mano por frustrar cualquier expectativa que lo desborde, o conducir cualquier incentivo al marco desigual del sistema en vigor para integrar y dividir a los contestatarios.

Por el contrario, los que procuran superar el estado de relaciones habrán de, conectando lo real con lo posible, ensanchar los horizontes de cambio, empoderando a los que hacen, con su trabajo, que la vida marche.

Como “los nuestros” han realizado diferentes caminos (desde el militante convencido, al indignado, al mero simpatizante, o aquellos que queremos que se nos sumen, pero aún tienen miedo al poder que le sujeta) debemos modular el decir para atraer primero, y convencer después, a aquellos que aún no se deciden aún a formar parte del “sujeto del cambio”. Pero esa modulación no puede realizarse con una perpetua demora sobre lo que programáticamente consideramos apropiado para responder a los desafíos. Sea tanto a nivel coyuntural, como desde esa misma coyuntura se trata de empujar palancas que transformen lo estructural.

Cualquier divorcio entre el decir y el hacer, cualquier inconsecuencia, puede ocasionar una paradoja fatal. A los que atrajimos, les frustraremos, si algún día estamos en condiciones de influir o gobernar. A los que no lo hicimos, jamás les convenceremos, porque pensarán que somos uno más, o verán nuestras propuestas escasamente consecuentes o sencillamente insuficientes. Por eso, la conformación de una organización política de transformación ha de elaborar una reflexión permanente que se materialice en propuestas abiertas y concretas que exijan el momento, así como en la organización sociopolítica que las levante y las haga valer.

Recordemos, lo que nos unificará no es una vacua serie de significantes flotantes que volublemente vienen y van sin decir apenas nada. Tampoco lo harán dogmas cerrados inamovibles, recetas para cualquier época. Lo que nos unificará será
1) tanto la acción de nuestros adversarios,
2) los problemas que compartimos y,
3) si acaso, las propuestas que podamos formular abierta pero concretamente.

Más “universales concretos” y menos “significantes vacíos”, en suma. Propuestas y organización que nos orienten a la hora de enfrentarnos a los desafíos de nuestra sociedad y las dificultades que el poder procura imponer a cada momento. Proponiendo medidas comprensibles para las clases populares, que les mejores sus condiciones de vida, y que al tiempo colisionen con los pilares del sistema establecido.


Reflexionemos sobre la experiencia, teoricemos para la práctica. En suma, digamos lo que vamos a hacer y hagamos lo que decimos… y hagámoslo con los que queremos cambiar las cosas, sin sustituirlos. He ahí el único secreto.

9/9/16

El sueño neoliberal engendra monstruos. (Jesús Albarracín y Pedro Montes, 1992).


En la tesitura de un proceso de cambio en la UE irreversible, creemos que puede ser de interés hacer una mirada atrás a los orígenes de su diseño actual. En esta ocasión compartimos con ustedes un artículo de Jesús Albarracín y Pedro Montes del año 1992 que examinaba las condiciones y consecuencias económicas y sociales del Tratado Maastricht.


Se trata de un trabajo de recuperación facilitado por Juan Solana, al que agradecemos habernos encontrado este material.

El artículo se denomina, 
"El sueño neoliberal engendra monstruos" y puede encontrarse aquí.


4/9/16

“Brexit” y la crisis del proyecto de la UE (video)

El pasado 26 de Agosto Richard Seymour y Daniel Albarracín en la Granja, en la VII Universidad de Verano de Anticapitalistas, introdujimos algunas trayectorias y debates que pueden explicar el Brexit británico. Fue grabado en video. Puede seguirse en inglés y español, aunque, desafortunadamente, para parte de las intervenciones, a veces de manera solapada.Resultado de imagen de brexit daniel albarracín VII universidad de verano video


El video puede visualizarse AQUÍ

1/8/16

THOMPSON Y LA FORMACIÓN DE LA CLASE OBRERA: ¿UNA CONSTRUCCIÓN CULTURAL?

Daniel Albarracín, Rafael Ibáñez, Mario Ortí, Alberto Piris

Este artículo fue publicado en 2012 en la Revista Materiales de Trabajo, la cuál no ha tenido continuidad. Se trata de un artículo elaborado en 1998 y revisado para la ocasión, de lo que fue uno de los equipos de investigación más importantes en el que he trabajado. Nos denominábamos Colectivo Madrid, y siguen siendo grandes analistas, profesores y traductores. Como homenaje tanto a la obra del historiador E.P Thompson, que tanto nos enseñó a reflexionar sobre el cambio social y el papel de los sujetos, como a los compañeros que hicieron posible esta modesta, pero edificante, contribución, recuperamos este artículo en este blog.

Un pensamiento producto de la historia



“La historia es una forma dentro de la cual luchamos y muchos han luchado antes que nosotros. Ni estamos solos cuando luchamos allí. Porque el pasado no está sencillamente muerto, inerte, ni es confinante; lleva también signos y evidencias de recursos creativos que pueden sostener el presente y prefigurar posibilidad”.[1]
“Necesitamos la teoría en cada momento de nuestra labor y necesitamos una investigación que esté informada tanto empírica como teóricamente, la interrogación teorizada de lo que encuentra esta investigación” [2]

Thompson procede de una familia bien posicionada que porta en su manera de ver las cosas la tradición liberal, en su versión más abierta y progresiva, característica de la sociedad británica de la primera mitad del siglo XX. Uno de los primeros momentos decisivos de su forja ideológica e intelectual será la II Guerra Mundial que va a vivir muy joven, marcándole de un modo especial la experiencia de su hermano en Yugoslavia[3]. La lucha contra el fascismo viene a simbolizar un leit motiv muy enraizado en el imaginario de la sociedad británica en su guerra contra el Eje. Thompson, al calor de estas condiciones se afilia a una temprana edad al Partido Comunista Británico mientras prosigue sus estudios de historia. Su vocación docente en breve deja paso a una dedicación cada vez mayor a la pasión por la historia. El producto de esa elaboración, sus síntesis provisionales y conclusiones más creativas serán el objeto de nuestro comentario.

La evolución de la izquierda del Reino Unido tras la II Guerra Mundial constituye también un contexto ideológico y cultural de su obra sin duda fundamental para comprender los giros, conflictos y elementos de controversia que marcan la trayectoria vital e intelectual de Thompson. El PCGB era un partido comunista que tenía una importante acogida, no comparable con el Laborismo que siempre alcanzó una representación social y electoral más amplia —no sin su continua dedicación a apartar cualquier atisbo de radicalismo— y fue un partido afín a la URSS. Parece no obstante, que la afiliación prosoviética de los militantes y simpatizantes de base quiebra en buena parte tras los acontecimientos internacionales de 1956, especialmente con la intervención armada soviética en Hungría. El apoyo del PCGB a la URSS en esta represión no sólo va seguida del abandono de un tercio de los militantes, lo hace también del propio Thompson. El cierre histórico a las concepciones renovadoras, democratizantes de movimientos populares en distintos puntos del mundo se ven ahogadas. Se entrecruzan en este punto de la historia la consolidación de un capitalismo corporativo de corte keynesiano y socialdemócrata en occidente, con la conservadurización burocratizante del Estado colectivista soviético. Puede entenderse también como la parcial derrota de una generación que se movía a favor de los nuevos vientos de renovación en los distintos sistemas sociales de un extremo a otro del mundo. Posiblemente, aquella derrota de un movimiento regeneracionista que fue abanderado por el «espíritu de la contestación juvenil» abrió las puertas a experiencias y motivaciones que facilitaron ulteriores movimientos, especialmente durante la década de los años 1970.

El paso que marca la ortodoxia de la teoría marxista lleva la impronta de una época donde todo parecía atado y bien atado. Un capitalismo en plena prosperidad, donde casi nadie cuestionaba su evolución, y una estabilidad donde sólo la URSS marcaba las líneas de guerra fría dibujaba un escenario sombrío sobre el futuro. En ese contexto, el único modo de pensar las grandes transformaciones, en medio de estructuras firmemente consolidadas, parece pasar por la proyección de interpretaciones que se refugian, bien en un carácter fuertemente conceptual, bien en la esperanza de una historiografía de un muy largo plazo en el que la agencia humana en la transformación del mundo ocupa un papel en extremo abstracto. Es la época en que el estructuralismo difunde en la academia conceptos como modo de producción, base y superestructura, o estructuras sin sujeto, que dan forma a un corpus interpretativo que sólo concedía posibilidades al cambio en un futuro difícil de protagonizar.

21/7/16

Crisis ecológica, económica y social. Diagnóstico y propuestas para una alternativa política


Daniel Albarracín y Carlos P
ereda. 2015.

Revista Éxodo. 

Un diagnóstico de la evolución de la economía en la sociedad española no se puede hacer aisladamente sino teniendo en cuenta los estrechos vínculos entre economía, ecología y sociología política, y ubicando el caso español en el contexto europeo y de las relaciones internacionales. Todas estas dimensiones están articuladas en lo concreto y tanto el diagnóstico como las propuestas políticas que se esbozan a continuación parten de una visión crítica con el modelo social establecido.
La acumulación productiva y el objetivo de lucro como lógicas sistémicas abocan a una depredación del medio, a la explotación de unas clases (mayoritarias) por otras (minoritarias) y a la rivalidad y jerarquización entre los pueblos. Las instituciones estatales, supranacionales y las grandes corporaciones transnacionales aplican estas lógicas hasta donde les es posible, mediante la regulación del campo mercantil, fiscal, penal, etc., la defensa de la propiedad privada de los medios productivos y la libertad de movimiento de los capitales, y el despliegue de modelos de competitividad mercantil y explotación laboral cuyos límites solo se encuentran en las resistencias populares, sindicales y políticas de los y las de abajo.

El reto ecológico

El curso ecológico de nuestro planeta está sometido a una alteración que pone en tela de juicio la sostenibilidad de la vida, no sólo para las próximas generaciones sino también para la nuestra. Y la razón principal de esta gravísima alteración del medio ambiente, que da pie a la mayor ola de extinción de especies en la historia del planeta y a una degradación profundísima de las condiciones y territorios habitados por la especie humana, no tiene que ver con causas naturales sino, más bien, con el modelo de producción y consumo que orienta las bases de nuestra economía. Un modelo acostumbrado a consumir compulsivamente materias primas y energías no renovables, altamente emisor de gases de efecto invernadero que contaminan la tierra y el agua, generando una huella ecológica cada vez más grande, con residuos tóxicos en expansión que hacen del planeta algo parecido a un vertedero. Las consecuencias de este modelo de crecimiento son devastadoras y plantean grandes retos ecohumanos:
  1. El caos climático, producido por la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, cuyas consecuencias en el calentamiento global nos enfrentan a plazos exiguos (a lo más cinco años) para emprender medidas planetarias de transición energética hacia un esquema de energías renovables, electrificación del sistema productivo y de transporte, extracción productiva de baja emisión en carbono, y reducido recurso a materias primas y energía.
  2. Un proceso de finalización del acceso razonable y barato a energías fósiles, por otro lado las principales causantes de la emisión de gases de efecto invernadero. El Peak oil ya se ha producido, y aunque nuevas formas agresivas de extracción (fractura hidráulica, nuevos yacimientos en el ártico, etc.) pueden retrasarlo, o realizar sustituciones internas entre diferentes fuentes (gas natural) con mayores reservas, sin duda alguna es una de las razones de los grandes conflictos militares y fronterizos de nuestra época, por lo que es de urgencia vital sustituir estas fuentes, sin caer en el abismo civilizatorio del peligro de las nucleares.
  3. El agotamiento de tierras fértiles, materias primas de uso industrial y zonas irrigadas con agua potable de calidad. El calentamiento, la erosión y la desertificación están reduciendo las aguas dulces en la tierra y explican en gran medida los conflictos políticos y bélicos en numerosas zonas del planeta. Las corporaciones privadas globales se apropian de las materias primas esenciales, entre las que destacan las bases de la industria alimentaria mundial. Las grandes potencias están emprendiendo una adquisición a gran escala de zonas ricas en materias primas, tierras fértiles y zonas abastecidas de agua (para riegos y uso humano) cuya escasez está agudizándose, más aún con las prácticas de privatización en la propiedad y gestión de estos bienes comunes, socavando principios clave como el de soberanía alimentaria.
Los desafíos para enfrentar estas cuestiones insoslayables comprometen a un cambio de modelo productivo y energético, defensa y cuidado de los bienes comunes, infraestructuras sostenibles, desarrollo de energías renovables, economía ecológica, agricultura de proximidad, soberanía alimentaria, minoración y reciclaje de residuos, etc., tal como se recoge en el Cuadro 1.

11/7/16

FINANCIALIZATION, INVESTMENT COMPANIES AND TRADE UNIONISM: A PERSPECTIVE ON THE CRISIS (English)



Nota del autor: Este artículo recuperado es la traducción al inglés de una contribución que hicimos Eduardo Gutiérrez y yo mismo en 2008, cuando ya eran patentes los signos de la crisis. Un artículo que iba destinado a ser expuesto en Mumbai, India en una Conferencia, a la que al final no pudimos asistir. Hay varios post sobre la materia en este blog, pero hemos considerado de interés difundir este material en inglés para aquellos que encuentran dificultades para leer en castellano. Mucho ha sucedido desde entonces. Pero resulta claro, que, en este artículo se aportan claves de interpretación que siguen vigentes. Ahora ni Gutiérrez ni yo trabajamos en el mismo lugar que entonces, ambos participamos en Podemos.

Daniel Albarracín & Eduardo Gutiérrez[1]
December, 2008. Madrid, Spain.
CCOO



CONTENTS:






1.    Crisis? What crisis?


W
hen considering an analysis of the context of crisis, we cannot but recall that we are also in the midst of a crisis affecting civilization, the environment and society, as well as basic commodities (water, energy, food) in the framework of certain social relationships all of which define the current economic model.

In the countries of the North, we have been swamped by complacency, promising ourselves a providential future and denying the problems. In the last eight years, speaking of a crisis was seen as typical of madmen and Cassandras. Nonetheless, the contradictions seem now to be bursting and their size is a slap in the face to those still denying the obvious.

5/7/16

Un año después del OXI Griego: levantemos un plan alternativo en Europa

05 Jul 2016


Miguel Urbán
       

Hoy hace un año, el cinco de julio del 2015, del día que el pueblo griego votó masivamente (con una participación del 62%) un referéndum histórico sobre las políticas de austeridad y ajuste de las instituciones europeas. A pesar del corralito de los bancos, cerrados durante toda la semana previa a las votaciones y de las catastróficas advertencias lanzadas por la Unión Europea, la inmensa mayoría de los griegos, un 61,35%, votó OXI (NO). En el referéndum griego no solo se votaba en contra de la austeridad, el pueblo griego votó por una Europa diferente, por un cambio de rumbo de las instituciones y las políticas de la UE que habían demostrado gobernar en contra de sus pueblos y de sus gentes. Los mismos que hoy lloran el Brexit y se preguntan cómo la extrema derecha ha conseguido canalizar el voto protesta contra estas instituciones europeas, hace un año chantajeaban y vulneraban la voluntad popular griega amenazando con el Grexit, obligando a la firma de un vergonzante y terrible tercer Memorándum.


Un año después del OXI griego continúa el descrédito social de las políticas de austeridad y ajuste de la troika; naufragan las políticas europeas en la gestión de la llegada de miles de personas refugiadas a nuestras costas; se acentúa el autoritarismo y la falta de legitimidad democrática de unas decisiones e instituciones cada vez más cuestionadas; aumentan las fuerzas de la extrema derecha y su poder institucional y se demuestra que hace un año perdimos en Grecia la posibilidad de cambiar el rumbo hacia el precipicio del proyecto de la UE.



La crisis actual del proyecto de la UE demanda construir un plan alternativo para Europa que exija plantear un conjunto de medidas. No sólo debemos desterrar las políticas de la mal llamada austeridad; debemos abordar una regulación bancaria y la intervención en este ámbito, la armonización fiscal y laboral progresivas, la necesidad de un plan de inversiones europeas que no reconozca el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y, sin duda, cuestionar la estructura y el mecanismo de las deudas públicas (y también las hipotecarias) para hacer cargar a los privilegiados el coste de la crisis que ellos mismos crearon con sus prácticas rentistas. Estas medidas, sean tratadas a escala nacional o, mejor aún, a escala supranacional o incluso paneuropea, inevitablemente colisionarán con la arquitectura de la actual UE, por lo que no quedará más remedio que desobedecer.






Durante estos años, mientras se reclamaba austeridad en materia de inversión pública, políticas sociales o derechos laborales y se adelgazaban las cuentas públicas en el proceso de desfiscalización sobre los beneficios o el patrimonio (abriendo la mano en la práctica a la evasión fiscal), se efectuaban políticas abiertamente generosas inyectando capital a bancos en bancarrota, o subvencionando a grandes empresas. Efectuando un mecanismo que la socióloga Saskia Sassen denomina “expulsión” de cada vez más sectores de población de los órdenes económicos y sociales, privándoles del derecho a tener derechos. Por ello decimos que la deuda pública es más que un síntoma, porque hemos asistido a un proceso orquestado políticamente de conversión de las deudas privadas en públicas y todo ello, no solo ha generado un aumento de la desigualdad y la pobreza estructural, sino también una imagen de carestía y de recursos escasos que ha ayudado a potenciar el aumento de la xenofobia política y su rédito de la inhumana situación de la crisis humanitaria de refugiados.

1/7/16

CENTRO Y PERIFERIA EN EL MARXISMO DE POSGUERRA (Claudio Katz)



                                                                                                  Claudio Katz[1]

RESUMEN

Cuatro economistas aportaron novedosas explicaciones del subdesarrollo. Baran resaltó el drenaje del excedente y corrigió las viejas ideas de obstrucción total de la industrialización. Sweezy esclareció los mecanismos de apropiación y anticipó el nuevo rol de Estados Unidos. Ambos refutaron las fantasías liberales del despegue.
            Amin explicó el carácter intrínseco de la polarización, como consecuencia de la inmovilidad del  trabajo ante la movilidad del capital y las mercancías. Analizó las tasas de explotación superiores y las transferencias de plusvalía padecidas por la periferia, bajo la acción de la ley del valor a escala mundial.
Distinguió, además, el intercambio desigual del deterioro de los términos de intercambio y diferenció la polarización económica de la dependencia política. Analizó también el imperialismo colectivo gestionado por la Tríada bajo la protección norteamericana. Los críticos de este concepto no comprenden el escenario contemporáneo.
Mandel indagó el conflicto entre acumulación primitiva y prioridades del capital metropolitano. Estudió tipos de plus-ganancia diferenciados a escala regional, nacional y sectorial y describió los márgenes históricos cambiantes para emerger del subdesarrollo.
También registró las bifurcaciones entre las periferias agro-mineras y semiindustrializadas. Evaluó contrapesos a las tendencias polarizadoras y remarcó las turbulencias y no el estancamiento del capitalismo. Además, estudió la dinámica fluctuante del intercambio desigual y concibió estrategias socialistas de convergencia entre los trabajadores del centro y la periferia.

25/6/16

Jaque a la Unión Europea y pie cambiado de las fuerzas transformadoras

http://vientosur.info/spip.php?article11419

http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Brexit-Jaque-a-la-Union-Europea
DANIEL ALBARRACÍN
Sábado 25 de junio de 2016
El apenas esperado acontecimiento de la salida del Reino Unido de la Unión puede comprenderse como una de las posibles consecuencias no deseadas por quienes impulsaron la consulta y las luchas tacticistas entre las élites y, más en particular aquí, las contradicciones en el marco de la disputa por el poder entre las fuerzas de derecha británica. Si bien detrás de este desencaje de piezas se encuentran varias placas tectónicas de carácter socioeconómico y político, que han acabado por desplazar del continente europeo a las Islas Británicas un poco más de lo que ya lo estaban. Se ha mostrado al mismo tiempo la crisis del modelo de integración fallido como es el de la Unión Europea y el divorcio evidente con la población británica, algo que podría replicarse en otros países si se facilitaran nuevas consultas.
El 23 de Junio de 2016 pasará a la historia no sólo como la fecha en que el Reino Unido decidió votar, con un 51,9 %, a favor de la salida de la UE. El 24 Junio no será sólo el momento en que Cameron anunció que, en tres meses, renunciaría a su cargo de primer ministro; también será recordado como el inicio de un proceso de desintegración y caos político que modificó el mapa de Europa, que hirió de muerte el diseño de la Unión Europea. También puede representar el inicio del cambio de las propias fronteras y vínculos de un viejo imperio, que pierde razones para mantener unido a su Reino. Será recordado como un cataclismo legislativo que aboca a un desafío proverbial para recomponer la base regulatoria de un país y el retorno de varias competencias. Lo más preocupante, supone un hito fundamental para el resurgimiento de antiquísimos, orgullosos y reaccionarios sentimientos nacionalistas y xenófobos porque, por desgracia, la opción del Lexit (una salida de izquierdas) ha quedado al margen del debate público en estos últimos meses.

El proceso político de desvinculación

22/6/16

TRABAJO Y EMPLEO EN LA SOCIEDAD DE HOY: ALTERNATIVAS PARA LA DEMOCRATIZACIÓN DEL TRABAJO (2)

1.    Una política económica alternativa: hacia el pleno empleo con derechos plenos.

Daniel Albarracín. Primavera de 2015

Uno de los factores cruciales del fenómeno de desempleo se origina en la política económica neoliberal. Sin duda alguna, este modelo de política responde a la estrategia de las clases dominantes escogida para afrontar la crisis de acumulación que se produjo en los años 70. El neoliberalismo que se impuso tuvo características propias, y muchas de características no coincidieron con lo esperado por los economistas neoclásicos, menos coincidente aún con lo que reclamaban los que venían de las ultraliberales escuelas de Chicago (M. Friedman, G. Stigler, etc.) o austríaca (F. Hayek, von Mises, J.P. Schumpeter, etc.). La recomposición de la tasa de ganancia del capital, cuyo éxito se constató a partir de los años 90, se hizo a cargo de relocalizar la industria desde occidente a oriente, financiarizando la economía inundándola de deuda y desregulando el sistema bancario y los mercados financieros, así como imponiendo una severa política de austeridad en el ámbito laboral, de las políticas sociales y de los servicios públicos asociados a los derechos sociales. La financiarización, la desfiscalización del gran capital y la relocalización industrial fueron las bases de la recomposición de la tasa de beneficio, pero todo ello se produjo con dos consecuencias: el endeudamiento general de las empresas privadas (y su posterior socialización a cargo del erario público), el déficit público permanente, y la precarización y empobrecimiento de las clases trabajadoras.

En países semiperiféricos, como el Estado español, hubo consecuencias más intensas materializadas en una desindustrialización y un ascenso formidable del paro, especialmente por su dependencia y vulnerabilidad en la división internacional del trabajo. A este respecto, parece importante, para combatir el paro y la mala calidad del empleo, algo que supone una urgencia y demanda social prioritaria ampliamente aceptada, cuestionar la política económica llevada a efecto.

Esta situación se ha agravado con el comienzo de la crisis a partir de 2007. Los procesos latentes que limitaban el ascenso de la tasa de beneficio, fruto de la sobreproducción, combinados con el ascenso de los costes financieros –fruto del crecimiento endedamiento general-, se han traducido a partir de 2008 en un retroceso de la tasa de beneficio efectiva y una contracción de los mercados y la acumulación, y el paso a una posible fase que oscile entre la recesión y el estancamiento.

Para enfrentar la situación, la mejor política de empleo que podemos desarrollar es una política económica alternativa. Esta ha de tener un carácter que:

  • ·        Rompa con la generosidad de los rescates y las subvenciones al capital. Que mediante una reforma fiscal progresiva, la persecución del fraude fiscal, la intervención en el sector bancario privado y un cuestionamiento de las deudas, se disponga de recursos públicos para construir una economía a favor de las necesidades sociales, y no del beneficio privado.
  • ·        Que potencie no tanto el consumo en sí, y especialmente evite procesos emisores de gases de efecto invernadero, o altamente consumidores de materias primas, sino que apueste principalmente por otro modelo de inversión. Debería centrarse en una política de inversión socialmente útil –soportado en sectores como los de cuidados a las personas (sanidad, educación y escuelas infantiles, atención a la dependencia, etc.), ecológicamente sustentable –que se centre en una transición energética hacia las renovables y un cambio técnico, de transportes, agrícola e industrial basado en éstas-, generadora de empleo de calidad y garantías.
  • ·        Que sea una inversión en sectores estratégicos y en el que sector público, cómplice de otros sectores de trabajo cooperativo autogestionario, sea el protagonista.
  • ·        Que implique una redistribución de la riqueza y de la renta favorable al mundo del trabajo.


2.       Hacia la democratización del trabajo.

Pero una estrategia para la superación de la relación salarial debe plantear también un modelo alternativo de relaciones laborales, que también transforme éstas, para no acabar en una mera lógica de creación de empleo que no cuestione su naturaleza social.

Luchamos por acabar por las relaciones de poder, y más allá de que haya otros espacios sociales y políticos para disputar y transformar, consideramos que gran parte del poder del capital se juega en el ámbito de la producción, pieza clave para la valorización.

21/6/16

TRABAJO Y EMPLEO EN LA SOCIEDAD DE HOY: UNA CARACTERIZACIÓN (1)



Daniel Albarracín. Primavera de 2015.
1.      
El perímetro de las clases populares y laboriosas.

1.1. La centralidad del trabajo en la sociedad capitalista.

Toda sociedad se constituye bajo un metabolismo que relaciona naturaleza y humanidad a través del trabajo. En las sociedades modernas el trabajo desempeña un papel central en su constitución, y para dar a conocer qué tipo de sociedad es la nuestra un pilar de su caracterización implica el estudio concreto del modelo de trabajo predominante. Hay quien piensa que el trabajo ha perdido centralidad, pero en términos planetarios nunca jamás hubo tantas personas trabajando para poder vivir (3.500 millones de personas en el mundo) para disponer de un ingreso. Ni que decir tiene que el trabajo ha sufrido enormes metamorfosis tanto en términos de relación social, régimen laboral predominante, como actividad en sí, o que han ascendido en algunos países, como es el caso del Estado español, fenómenos como el desempleo. Precisamente, el paro ha dado credibilidad a una apariencia de desplazamiento del trabajo como fenómeno vincular central. Pero debemos partir de varias constataciones:
a)      El capital no persigue altas tasas de desempleo de manera permanente –si lo hace es para quebrar
la fuerza de negociación del mundo del trabajo-, el paro es fruto no sólo de un fracaso de políticas económicas determinadas, sino más bien un modelo de disciplinamiento social transitorio. De hecho, el paro supone un fenómeno que al capital le perjudica, al desaprovechar una fuerza laboral que podría ser productiva, pero que no quiere emplear hasta que sus condiciones laborales y de productividad sean las apropiadas.
b)      El empleo de mano de obra no es homogéneo en el mundo, sujeto a la división internacional del trabajo, a la formación de centros, semiperiferias y periferias, así como a la persecución de tasas de rentabilidad para la inversión, que conduce a grandes alteraciones de relocalización del capital, de procesos de desempleo en unos lugares del mundo en aras de creación de empleo en otros –en condiciones peores-, así como de amplios procesos migratorios, a consecuencia de este comportamiento sistémico del capital.
c)      Los procesos de automatización y robotización industrial alteran la composición y peso del trabajo humano y maquínico, pero este fenómeno, que genera importantes crecimientos de productividad y producción (a un crecimiento cada vez más lento), no ha impedido un mayor de empleo de fuerza laboral a nivel mundial, precisamente porque la dinámica de acumulación y búsqueda de mayores beneficios así lo ha ocasionado. Ha sido perfectamente compatible un incremento relativo de la composición orgánica del capital con un mayor empleo absoluto de fuerza de trabajo.
d)      El proceso de superindustrialización se ha visto acompañado de una liberación de fuerza de trabajo industrial que ha engrosado las legiones de trabajadores de los servicios, en áreas de actividad de valor y relevancia muy diferentes. El proceso de mercantilización no se ha agotado en la manufacturación de máquinas o productos, también ha asaltado el espacio del suministro de servicios, cuya composición abarca trabajos de mantenimiento de los entornos urbanos y domésticos, procesos de atención personal, provisión experiencias determinadas, explotación de ideas y creatividad, diseño de procesos y programas, generación de saber, procesamiento y extensión de la comunicación y de la información, que son, no lo olvidemos también fruto del trabajo humano, y general valor, no sólo social, sino también mercantil.

1.2. Una relación salarial cambiante. Transformar la sociedad exige combatir el trabajo asalariado.

Nosotros no afrontamos una crítica y lucha contra este sistema social ni por razones moralistas ni abstractas. El modelo capitalista, cuyas formas concretas han variado a lo largo de la historia, en cada época y cada formación sociohistórica, pivota sobre la institucionalización de un conjunto de relaciones sociales y normas que conducen a la desigualdad, a una experiencia de subordinación, carestía y falta de dignidad y libertades. Esta situación, extensible a las clases populares –aunque no de manera homogénea- se origina en la desposesión de los bienes comunes, en que la naturaleza y los bienes públicos acaban en manos de una minoría o en la apropiación por parte de los que poseen los medios de producción del valor del trabajo (se materialice en productos, servicios, conocimiento o información, todos ellos mercantilizados con un propósito lucrativo). Propiedad privada de los medios de producción, mercantilización y estatalización en manos de las clases dirigentes a favor del capital, y extensión de la relación salarial –en términos sustantivos- constituyen las bases del capitalismo. Bien es cierto que estas instituciones no han sido idénticas, ni en términos sustantivos ni formales, ni han tenido las mismas consecuencias según sus diferentes concreciones y experiencias históricas.

19/6/16

Consideraciones sobre el Brexit: una agenda escogida por la derecha británica.

Podrá encontrarse una versión más actualizado y completa en la revista CTXT Aquí.



Daniel Albarracín. 15/06/2016

El Brexit comporta un síntoma del agotamiento del modelo de la UE, esta vez, cuestionado desde posiciones del centro, por una superpotencia financiera, con argumentos conservadores.

El Brexit demuestra que un país, siendo de cierta entidad, puede modificar los Tratados Europeos, en este caso, de permanecer para peor.

El Reino Unido es uno de los 13 países con acuerdos particulares, que le hace de los menos solidarios con la UE. Su cheque británico le comporta un ahorro en su contribución de grandes proporciones.
El Reino Unido tiene moneda propia, está al margen de la PAC, y cuenta con una industria financiera de grandes dimensiones, cuyo centro está en la City londinense. Es posiblemente, la figura más emblemática de país rentista financiero, que apostó tan fuertemente por esta línea, que abandonó la mayor parte de su industria desde los años de Thatcher. Es uno de los países que más microEstados ha creado artificialmente, de cara a contar con multiplicidad de paraísos fiscales con los que operar haciendo un dumping fiscal incomparable, y que sirve a los intereses de todos los capitales internacionales.

16/6/16

Una sociedad fracturada en manos de los mercados: Diagnóstico de España ante el 26J (Colectivo IOÉ)

http://barometrosocial.es/archivos/...

Colectivo Ioé

Sábado 11 de junio de 2016

 
Más del 90% de la población española opina que el reparto de la renta es injusto y que los intereses de los mercados transnacionales de deuda se anteponen al bienestar general, pero estas cuestiones se suelen considerar intocables y quedan fuera de la agenda política.
Los bienes y rentas que se producen en España se reparten cada vez con más desigualdad yse encuentran sometidos a los mercados transnacionales de deuda que detraen una parte importante del producto nacional hacia los acreedores extranjeros, los todopoderosos “mercados”.

Creciente desigualdad económica

Como recogíamos hace un año, la desigualdad en el reparto de la riqueza en España es muy profunda y se ha ampliado continuamenteen la primera década del siglo XXI. El 10 % de hogares más ricos incrementó un 52 %su patrimonio medio entre 2002 y 2011, pasando de 811.675a 1.230.500 euros, en valores constantes, mientras el 25 % más pobre lo redujo en un 5,5 % (de 15.023 a 14.200)/1. La distancia o ratio de desigualdad entre el patrimonio medio de ambos grupos pasó de 54 a 87, es decir, la desigualdad de la riqueza se disparó un 60 % en tan sólo una década.

¿Quiénes ocupan ese 10 %(1,7 millones de hogares) que acapara la riqueza de España?:

1) El 80,4 % del empresariado/2 que percibe todos los años en concepto de “beneficios” más del 40 % del PIB, según la Contabilidad Nacional.
2) El 26,7 % de quienes tienen negocios por cuenta propia/3 (EFF2011, Banco de España).
3) La mayoría de altos cargos de la administración, directivos y técnicos cualificadoscon percepciones por encima de diez veces el Salario Mínimo Interprofesional (AEAT).

El 89 % de estos hogares ricos posee segunda residencia en propiedad (con un valor medio de 348 000 euros), muchos disponen de coches de alta gama que renuevan con frecuencia y tienen un nivel de consumo en viajes, joyas y otros gastos suntuarios muy superior al resto de la sociedad, pese a lo cual sus ingresos son tan altos que su patrimonio global se ha revalorizado en más de un billón de euros en la década analizada (2002-2011).

En el polo opuesto, el cuartil más pobre (4,3 millones de hogares) contiene a los sectores excluidos por el modelo económico-político-cultural vigente:

1) Personas que han sido expulsadas de su puesto de trabajo (2,3 millones de empleos destruidos entre 2008 y 2016 según la Encuesta de Población Activa).
2) Mano de obra con empleo precario (3,7 millones de contratos eventuales según la misma fuente, 2,2 millones en situación de “pobreza laboral” debido a sus bajísimos salarios según EUROSTAT).
3) Familias que han sido desalojadas por la fuerza de su vivienda (447 000 “lanzamientos” registrados por el Consejo General del Poder Judicial entre 2008 y 2015) o que están amenazadas de desahucio (el 10 % de los hogares tiene retrasos en el pago de su hipoteca o alquiler, según la Encuesta de Condiciones de Vida de 2015).

En general, se trata de hogares con muy escasos ingresos que llegan a fin de mes con dificultad (20 %) o mucha dificultad (15 %) y no pueden afrontar gastos imprevistos (39 % según la misma fuente), sobre todo si no disponen de prestaciones sociales complementarias (pensiones contributivas y no contributivas, prestaciones de desempleo, etc.). La situación es especialmente grave para quienes viven en “pobreza severa” (por debajo del 30 % de la mediana de ingresos), donde se sitúa el 6,2 % de los hogares del país (3 millones de personas según la ECV de 2014)/4. En estos casos son frecuentes las situaciones de grave emergencia social, con problemas de desahucio, subalimentación, corte por impago de suministros básicos de agua, luz y gas, y agudización de enfermedades ligadas a la pobreza.