Manifiesto
Por
Daniel Albarracín, Marina Albiol, Quim
Arrufat,
Josep Manel Busqueta, Sergi Cutillas, Iolanda Fresnillo,
Michel Husson, Fátima
Martín, Carlos Sánchez Mato, Tom Kucharz, Natalia Munevar, Adolfo Muñoz, Mikel Noval, Eulàlia
Reguant, Teresa Rodríguez, Lola Sánchez, Patrick
Saurin, Lidia Senra,
Stavros Tombazos, Éric Toussaint,
Miguel Urban, Esther Vivas
http://www.publico.es/actualidad/veintena-activistas-politicos-e-intelectuales.html
Nueve
años después del comienzo de la crisis financiera es el momento de volver a hablar
sobre los compromisos que adquirieron en aquella época los banqueros,
financieros, partidos del régimen y los organismos de control. Estos cuatro
actores, fracasaron en cuanto a las promesas de moralizar el sistema bancario y
garantizar la función crediticia. Bien al contrario, estos profundizaron en iniciativas
a favor de sus intereses, perjudiciales para la sociedad. En varios países,
entre ellos el Estado Español, se usaron de forma arbitraria recursos públicos,
tanto estatales como europeos, dañando gravemente las cuentas públicas, para rescatar
a las entidades financieras, promocionar y subvencionar operaciones de
concentración bancaria, facilitando la adquisición de las cajas de ahorros a
bajo precio por parte de la gran banca, y dirigir todo el desarrollo económico
y social al sostenimiento de los intereses bancarios privados. En toda Europa
se taparon los agujeros de los balances bancarios y se prosiguió con la
distribución desmedida de remuneraciones para aquellos que estaban al frente de
los bancos privados. La última filtración de los “Papeles de Panamá” muestra
además la bochornosa orgía de desviación y evasión fiscal a paraísos fiscales
por parte de grandes fortunas, figuras políticas y grandes corporaciones.
No
les creímos en su momento y tuvimos razón. En lugar de la susodicha
moralización del sistema bancario, presenciamos una larga lista de
malversaciones que saltaron a la luz gracias a las quiebras bancarias que
sucedieron a la de Lehman Brothers del 15 de septiembre de 2008. Si solo
considerásemos los rescates bancarios producidos desde 2012, tendríamos la
siguiente lista: Dexia en Bélgica y Francia (2012, tercer rescate), Bankia en
España (2012), Espirito Santo y Banif en Portugal (2014 y 2015, respectivamente),
Laïki y Banco de Chipre en Chipre (2013); Monte dei Paschi, Banca delle Marche,
Banca Popolare dell’Etruria e del Lazio, Carife en Italia (2014-2015), NKBM en
Eslovenia (2012), SNS Reaal en los Países Bajos (2013), Hypo Alpe Adria en Austria (2014-2015).
En
cuanto a las remuneraciones de los directivos bancarios, el techo de la parte
variable decidida por el Parlamento Europeo el 16 de abril de 2013 tuvo por
consecuencia inmediata… el aumento de la parte fija de las remuneraciones y el recurso
a una disposición derogatoria prevista por la ley. Finalmente, con respecto a
la financiación de la economía real, los esfuerzos desplegados hasta hoy por
los Bancos Centrales, en particular el BCE, han sido impotentes para iniciar la
más mínima recuperación de la economía. La realidad es que la banca europea
continúa en una situación precaria y no presta dinero a la economía real.
Mientras
tanto a escala de la UE se está promoviendo una Unión Bancaria que introduce el
Mecanismo Único de Supervisión (MUS). Esta operativa, que forma parte del BCE, supervisa
los niveles de capitalización de la banca de tamaño medio y grande, y establece
como norma las reestructuraciones bancarias a través de ‘rescates internos’
(bail-in), que priorizarán la absorción de los pasivos en balance en vez de
fondos públicos provenientes de rescate externos (bail-out). De esta manera, y
en ausencia de un fondo de garantía de depósitos común creíble en el sistema
bancario europeo, se fragmentará aún más el sistema bancario europeo, generando
una dinámica en la que los depósitos amenazados volarán de los bancos periféricos
con problemas a los bancos más solventes del centro europeo, poniendo en riego a
la banca periférica y subordinando aún más la periferia al centro.