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1/12/21

La reforma fiscal regresiva del Gobierno de la Junta de Andalucía

 Daniel Albarracín

22/09/2021

EL ESPÍRITU DE LA REFORMA TRIBUTARIA: RECONDUCCIÓN ULTRA DEL MODELO TRIBUTARIO NEOLIBERAL


El espíritu de la reforma tributaria de la Junta, si tuviéramos que sintetizarlo en tres ideas, puede caracterizarse por ser:

a)    Un Frankenstein nefasto de ideas neoliberales, inspiradas en la archiconocida y fallida Curva de Laffer, contradicha reiteradamente por la evidencia empírica, una serie de medidas que privilegia al capital rentista y los fondos buitre, y una visión tradicionalista, elitista y ultraconservadora que contribuye a un modelo de desarrollo capitalista basada en el rentismo inmobiliario y el patrimonialismo familiar.

Esta reforma tributaria sigue la lógica neoliberal de pensar, equivocadamente, que por contar con más masa de beneficio (al gravarlo menos) el capital invertirá más. Cosa que es condición necesaria pero no suficiente, pues depende de la tasa de rentabilidad esperada y de la marcha general de los negocios. Esta línea de reforma, sin embargo, no es ni siquiera consecuente con los preceptos liberales de los que ustedes se vanaglorian, sino que es, más bien, muy conservadora y reaccionaria. Ni siquiera, para empezar, atiende el principio de meritocracia que reclama el neoliberalismo, en tanto que refuerza la visión tradicionalista del patrimonio familiar y protege la herencia, frente a la cultura del esfuerzo. Aquí se nota la influencia de las fuerzas de la derecha extrema, que con sus ideas marcan la agenda y contaminan a este ejecutivo.

 

QUERER ATRAER CAPITALES REDUCIENDO CARGAS FISCALES SIN GENERAR LAS CONDICIONES PARA EL DESARROLLO: UN FRACASO INEVITABLE.

 

La reforma tributaria que presentan el PP, Cs y Vox:

n  Apuesta por profundizar una política de atracción de capital para las empresas para que traigan sus sedes fiscales y contribuyan ante la hacienda andaluza. Quieren copiar el modelo de autonomías como el de Madrid. Con la propuesta, Moreno y Ayuso, no sólo van a coincidir en el mismo modelo injusto e ineficaz, sino que van a rivalizar entre sí para ver quien se arrebata más sedes fiscales entre sí. Nos tememos que, bajo está lógica, dejada a su inercia, sólo los grandes centros de desarrollo económico, sean por ejemplo Cataluña o Madrid, o aquellos que tienen un modelo tributario incluso más laxo aún, como Navarra o País Vasco, atraerán más capital que el resto, atraerán más contribuyentes o ganarán que más empresas sitúan más sedes fiscales en ellos.

n  Avisamos, el tiro va a salir por la culata. Si hubieran querido ser consecuentes con la atracción de capital, apostarían por el desarrollo propio de la economía andaluza por sí misma, mediante políticas públicas sólidas. Porque de otra manera el capital sigue sin más las expectativas de negocios.

14/6/20

Cooperación fiscal armonizada y auditorías de la deuda: un nuevo concepto solidario para una nueva Europa.


https://vientosur.info/spip.php?article16038

Daniel Albarracín, Alex Merlo y Mats Lucia Bayer. 04 de Junio de 2020.


Las contradicciones de la legitimación argumental del capital

Las clases dirigentes han iniciado una fuerte ofensiva para afianzar su relato autolegitimador, para alterar el diseño y aplicación de todos los instrumentos de la política pública y laboral, una vez más, a su favor. Recuperando la vieja retórica de que son las empresas las que generan la riqueza, y que sin ellas el factor trabajo no podría valerse por sí mismo, pretenden hacerse también con el papel de benefactores, arrogándose el mérito de la creación de empleo como fórmula de reparto al que se accederá según la productividad y los méritos. Así las cosas, consideran a los impuestos una lacra para las inversiones, y exigen su reducción o aplazamiento.

La paradoja se da precisamente en el discurso de autobombo y su contradicción intrínseca, y cómo se resuelve. Por un lado, dirán que los empresarios arriesgan sus ahorros, promueven iniciativas innovadoras (Schumpeter, J.A.; 1983)[1] con valor propio, y que organizan la producción haciéndola racional. Sin embargo, los ahorros logrados son sobre todo fruto de herencias, beneficios logrados a partir de la explotación del trabajo, el acaparamiento oligopolístico o la especulación financiera, y la mayor parte de las innovaciones se originan en inversiones públicas (Mazzucato, M.; 2014)[2] en materia de investigación fundamental, el 80% de las innovaciones es fruto de la creatividad de los trabajadores (Nieto, M.; 2018)[3], y realmente son los gerentes los que organizan racionalmente la producción. Los capitalistas, como esa capa que o bien vive de los dividendos de acciones de grandes empresas, son obligacionistas acreedores, o detentan la propiedad de bienes raíces, son en sí una minoría de parásitos de postín.

Sin embargo, esta no es en sí la paradoja más llamativa, sino la que ahora se esgrime invocando el papel del Estado en su socorro, exigiendo que el sector público se haga cargo de parte de los costes laborales del capital, que avale créditos para superar los problemas de liquidez y solvencia ante la crisis, al mismo tiempo que no se hace responsable de que se endeude mientras pide reducciones de impuestos o el aplazamiento de su pago. Esto es, los capitalistas no cumplen ni uno de sus argumentos legitimadores, aunque nosotros ya teníamos claro que, aunque tratasen de cumplirlos, la lógica del beneficio, la competencia y la acumulación harían injusto, insostenible e ineficiente el sistema económico que propugnan, basado en la explotación del trabajo en sus diferentes formas (de gestión, del conocimiento, de producción) y en esquilmar la naturaleza. Se trata del neoliberalismo de Estado, donde en “aras de hacer funcional al mercado”, el sector público ha de desempeñar el papel de “primo de Zumosol” de las grandes empresas que operan en la cadena de valor capitalista.

 

Fiscalidad regresiva y deuda, mecanismos de explotación institucional.

 

El neoliberalismo de Estado conlleva, en particular, un triple modelo de extracción del valor del trabajo:

·       La intensificación del trabajo y la vulnerabilización del empleo.

·       Un modelo impositivo regresivo y desfiscalizado.

·       Un modelo financiarizado en el que el mecanismo de deuda presiona a los endeudados a todas las escalas: individual y colectiva.