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2/7/21

Hacia una transición energética justa: la cuestión del empleo

 Acaba de presentarse el estudio que varias organizaciones sociales, políticas, sindicales y ecologistas han realizado sobre El Empleo en la Transición Ecosocial

Incluyo en este post, la introducción, a la que contribuí, entre otras tareas.

Hacia una transición energética justa: la cuestión del empleo

Dos fenómenos van a cambiar drásticamente el presente y el futuro del planeta, las especies vivas y la civilización humana tal y como la entendemos. La crisis energética y el caos climático representan los principales problemas para la sociedad y la propia vida. Un objetivo previo a todos los demás, en términos societales y políticos, es abordar un cambio de modo de vida, de producción, trabajo y consumo, que haga compatible la dignidad de la vida humana, la sostenibilidad de los ecosistemas y la biodiversidad, mediante un cambio en el formato de relación del metabolismo naturaleza-sociedad.

Al mismo tiempo, la sociedad capitalista se basa en la relación salarial, mediante la cual las mayorías trabajadoras son explotadas por una minoría privilegiada. El empleo, tanto en su naturaleza social como en su capacidad vehicular de conjugar utilidad social como garantizar los derechos laborales y sociales, ocupa un centro de transformación protagonista en el cambio de modelo productivo y social. Sin duda, no el único, ni tampoco considerado como ha venido siendo definido en la sociedad salarial, lo que entraña también una redefinición social del empleo que deje de consistir en el chantaje biográfico y social de tener que alquilar tiempo, cualificación y energía, esto es, fuerza de trabajo, por un salario, para hacer posible el excedente capitalista.


También se acostumbra, por parte del movimiento sindical, a veces, a oponer la cuestión del mantenimiento del empleo a las condiciones que exige el reto ecológico. El primer considerando a afirmar consiste en indicar que el modelo productivo compatible con el planeta requerirá un porcentaje de mayor fuerza humana, e incluso también animal, en comparación con la inversión industrial en sí. Por numerosas razones, pero una de ellas es que la fuerza viva es un buen vehículo de la conversión de materia a energía, si comparamos con el despilfarro en términos de energía neta con que contribuyen la mayoría de sistemas maquínicos. También es necesario señalar que un mundo lleno, con recursos físicos decrecientes, requerirá de ritmos más lentos, y un uso optimizado de las materias primas disponibles. Los principios de máxima rentabilidad y máxima productividad, han de ser sustituidos por el de adecuada capacidad productiva de satisfacer necesidades con mínima extracción de materias primas y generación de residuos, y aplicación de la economía circular hasta donde eso sea posible. Esto implica producir menos, pero mejor, más adecuadamente a las necesidades y con cero despilfarro.

25/10/20

Las transiciones del trabajo en la transición energética

En esta charla del pasado 23 de Octubre de 2020 dentro del ciclo Formaciones Ecosocialistas, organizada por Anticapitalistas, Daniel Albarracín introdujo las transformaciones del trabajo, los desafíos sociales y de la economía, ante el cambio de modelo productivo y energético a los que se enfrenta la sociedad humana en el Antropoceno. 


Puede seguirse la formación en este enlace. 

4/11/19

Economía ecológica y crítica de la economía política ante un capitalismo tanático



Daniel Albarracín. Octubre 2019
https://vientosur.info/spip.php?article15264


Las razones para profundizar en un proyecto ecosocialista, internacionalista, solidario y feminista, radicalmente democrático, se afianzan. Tanto más cuanto una crisis civilizatoria se abre paso, fracturando gravemente las bases para una vida digna de ser vivida. 


Posiblemente, el primer síntoma, ya en sí devastador para las condiciones de habitabilidad en gran parte del planeta, es la aceleración del caos climático. No corresponde hablar de cambio climático, como si fuera un hecho accidental o lineal, sino de fenómenos muy avanzados de disrupción en nuestra biosfera, causados por modos de producción crecentistas y fosilistas. Lo que está en discusión refiere a la velocidad de evolución, y las políticas y medidas que puedan mitigar su alcance. Quizá también cómo podemos contribuir a revertir o estabilizar algunos procesos, y adaptar nuestras sociedades a un clima inestable, adverso y complejo, que puede adopte umbrales y tendencias climáticas muy diferentes a las conocidas por la humanidad. La expansión del sistema superindustrial fosilista, cuya depredación se intensifica bajo la lógica de la acumulación capitalista y la mercantilización de lo existente, se constata como causa motora de la radical alteración de las condiciones climáticas. Nos encontramos con un efecto invernadero comparable al existente en el Plioceno, fruto de la emisión masiva de gases[1], con una biosfera degradada y contaminada con efectos de muy largo plazo, comprometiendo las formas de vida complejas. 

21/7/16

Crisis ecológica, económica y social. Diagnóstico y propuestas para una alternativa política


Daniel Albarracín y Carlos P
ereda. 2015.

Revista Éxodo. 

Un diagnóstico de la evolución de la economía en la sociedad española no se puede hacer aisladamente sino teniendo en cuenta los estrechos vínculos entre economía, ecología y sociología política, y ubicando el caso español en el contexto europeo y de las relaciones internacionales. Todas estas dimensiones están articuladas en lo concreto y tanto el diagnóstico como las propuestas políticas que se esbozan a continuación parten de una visión crítica con el modelo social establecido.
La acumulación productiva y el objetivo de lucro como lógicas sistémicas abocan a una depredación del medio, a la explotación de unas clases (mayoritarias) por otras (minoritarias) y a la rivalidad y jerarquización entre los pueblos. Las instituciones estatales, supranacionales y las grandes corporaciones transnacionales aplican estas lógicas hasta donde les es posible, mediante la regulación del campo mercantil, fiscal, penal, etc., la defensa de la propiedad privada de los medios productivos y la libertad de movimiento de los capitales, y el despliegue de modelos de competitividad mercantil y explotación laboral cuyos límites solo se encuentran en las resistencias populares, sindicales y políticas de los y las de abajo.

El reto ecológico

El curso ecológico de nuestro planeta está sometido a una alteración que pone en tela de juicio la sostenibilidad de la vida, no sólo para las próximas generaciones sino también para la nuestra. Y la razón principal de esta gravísima alteración del medio ambiente, que da pie a la mayor ola de extinción de especies en la historia del planeta y a una degradación profundísima de las condiciones y territorios habitados por la especie humana, no tiene que ver con causas naturales sino, más bien, con el modelo de producción y consumo que orienta las bases de nuestra economía. Un modelo acostumbrado a consumir compulsivamente materias primas y energías no renovables, altamente emisor de gases de efecto invernadero que contaminan la tierra y el agua, generando una huella ecológica cada vez más grande, con residuos tóxicos en expansión que hacen del planeta algo parecido a un vertedero. Las consecuencias de este modelo de crecimiento son devastadoras y plantean grandes retos ecohumanos:
  1. El caos climático, producido por la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, cuyas consecuencias en el calentamiento global nos enfrentan a plazos exiguos (a lo más cinco años) para emprender medidas planetarias de transición energética hacia un esquema de energías renovables, electrificación del sistema productivo y de transporte, extracción productiva de baja emisión en carbono, y reducido recurso a materias primas y energía.
  2. Un proceso de finalización del acceso razonable y barato a energías fósiles, por otro lado las principales causantes de la emisión de gases de efecto invernadero. El Peak oil ya se ha producido, y aunque nuevas formas agresivas de extracción (fractura hidráulica, nuevos yacimientos en el ártico, etc.) pueden retrasarlo, o realizar sustituciones internas entre diferentes fuentes (gas natural) con mayores reservas, sin duda alguna es una de las razones de los grandes conflictos militares y fronterizos de nuestra época, por lo que es de urgencia vital sustituir estas fuentes, sin caer en el abismo civilizatorio del peligro de las nucleares.
  3. El agotamiento de tierras fértiles, materias primas de uso industrial y zonas irrigadas con agua potable de calidad. El calentamiento, la erosión y la desertificación están reduciendo las aguas dulces en la tierra y explican en gran medida los conflictos políticos y bélicos en numerosas zonas del planeta. Las corporaciones privadas globales se apropian de las materias primas esenciales, entre las que destacan las bases de la industria alimentaria mundial. Las grandes potencias están emprendiendo una adquisición a gran escala de zonas ricas en materias primas, tierras fértiles y zonas abastecidas de agua (para riegos y uso humano) cuya escasez está agudizándose, más aún con las prácticas de privatización en la propiedad y gestión de estos bienes comunes, socavando principios clave como el de soberanía alimentaria.
Los desafíos para enfrentar estas cuestiones insoslayables comprometen a un cambio de modelo productivo y energético, defensa y cuidado de los bienes comunes, infraestructuras sostenibles, desarrollo de energías renovables, economía ecológica, agricultura de proximidad, soberanía alimentaria, minoración y reciclaje de residuos, etc., tal como se recoge en el Cuadro 1.

20/2/15

Hacia otro modelo económico (Video)

En esta secuencia de videos, tratamos de abordar cuatro reflexiones sobre cómo y hacia dónde construir un nuevo modelo económico.

En el primer video, señalamos metodológicamente cómo afrontar el desafío tanto intelectual, como político y social, que aborda la transformación socioeconómica de la realidad.

En esta segunda parte se señalan las dimensiones y pilares de la arquitectura sustancial en torno a la cuál construir el camino de esa construcción.

En la tercera parte, se habla de la dimensión internacionalista y del epicentro que ahora conmociona el capitalismo europeo: Grecia.

En la última parte, se apuntan las dimensiones de la crisis, si es que puede ya, con su duración, hablarse de crisis y no de decadencia, y se abren una serie de interrogantes y debate para plantear en este desafío de cambios.

21/7/14

UN DIAGNÓSTICO SOBRE LA CRISIS ECOLÓGICA, ECONÓMICA Y SOCIAL



Julio de 2014.Daniel Albarracín

Este documento persigue brindar una caracterización introductoria de la situación en la que nos desenvolvemos y a transformar. Las dimensiones de lo real están articuladas en lo concreto y la propuesta de diagnóstico y pronóstico trata de dar cuenta de la interpretación sobre los conflictos que atraviesan a las sociedades humanas y su relación con los problemas  ambientales, sociopolíticos y económicos que consideramos más relevantes.
 

El sistema económico forma parte de un modelo socioinstitucional, histórico y político determinado. La vida en general y la sociedad formamos parte del planeta, con los límites, condiciones y curso ecológico que les hace posible.

Debemos comenzar señalando que el curso ecológico de nuestro planeta está sometido a una alteración que pone en tela de juicio de sostenibilidad de la vida en los próximos tiempos, en una época que compromete no sólo a las próximas generaciones sino también a la ahora existente. Y, la razón principal de esta gravísima alteración, que da pie a la mayor de las extinciones de especies en la historia del planeta y a una degradación profundísima de las condiciones y territorios habitables para la especie humana, no responde tanto, como en otros periodos, a causas estrictamente naturales, sino más bien al modelo socioeconómico que orienta las bases productivas de nuestra economía y nuestra actividad industrial.

La acumulación productiva y el objetivo del lucro como lógicas sistémicas abocan a una depredación del medio, y no sólo a la rivalidad entre pueblos o la explotación de una clase social sobre otra. Las instituciones estatales, supranacionales y las grandes corporaciones transnacionales aplican esta práctica hasta donde les es posible, mediante ejercicios de regulación flexible (en el campo mercantil, societario, fiscal, penal, etc…), mediante la institucionalización de todos los amparos a la propiedad privada de los medios productivos y la libertad del movimiento de capitales, y mediante el desarrollo de modelos de competitividad mercantil y explotación laboral, cuyos límites se interponen gracias a la resistencia popular, sindical y política de los y las de abajo. Las consecuencias más devastadoras de este modelo refieren a un modelo de crecimiento, altamente consumidor de materias primas y energías, altamente emisor de gases de efecto invernadero y dependiente de las energías fósiles y otras materias primas elementales (agua, tierra, alimentos, etc…), y altamente generador de contaminación tóxica y una huella ecológica que hacen del planeta algo semejante a un vertedero.

Los grandes retos ecohumanos, a este respecto, son, en primer lugar: