Claudio Katz[1]
RESUMEN
Trump
impulsa un proyecto reaccionario que no se clarifica indagando el populismo.
Promueve un giro autoritario con sostén para-institucional para favorecer a los
capitalistas. La inédita resistencia en las calles reflota tradiciones rebeldes
y acota su margen de acción.
En
la estratégica pulseada con China pretende renegociar tratados sin retornar al
viejo proteccionismo. La agresión a México es una advertencia a los grandes
competidores y el maltrato a los inmigrantes anticipa una fase de
neoliberalismo xenófobo.
El
componente keynesiano de Trump no atenúa su carácter regresivo. El ascenso del
magnate potencia el belicismo y enlaza la crisis europea con el devenir
estadounidense. El impacto sobre América Latina es mayúsculo.
Trump
confirmó en sus primeros días que es un mandatario reaccionario con múltiples planes
de atropellos. Mientras crece la resistencia callejera, la viabilidad de su
agresión es una incógnita. Pero en cualquier caso, una acertada caracterización
de su proyecto vale más que incontables vaticinios.
UNA AGENDA VIRULENTA
Las
órdenes ejecutivas que firmó el magnate ilustran sus propósitos trogloditas.
Ratificó la construcción del muro a cargo de México, puso en marcha la
expulsión de indocumentados, anuló el visado para varios países árabes, anunció
la quita de subsidios federales a las
ciudades que protejan inmigrantes, inició la liquidación del seguro de salud (Obamacare)
y congeló la contratación de empleados estatales.
Su gabinete de generales y multimillonarios incluye
expertos en destruir la educación
pública (Betsy DeVos), vaciar el sistema sanitario (Tom Price), liquidar el
ambientalismo (Scott Prui) y congelar el salario mínimo (Andy Puzder). Su
vicepresidente (Mike Spence) lidera las campañas de penalización del
aborto y sus principales funcionarios son declarados anti-islamistas (Michael
Flynn) o pregoneros del suprematismo blanco (Bannon).
Como el exponente del lobby
petrolero (Tillerson) ya rehabilitó la construcción de oleoductos contaminantes,
es posible un debut represivo contra los pobladores que resisten en Dakota, esos
devastadores emprendimientos.
La
predisposición de Trump por el garrote se verificó en su justificación de la
tortura. Garantizó protección total a las actividades de la CIA y subió el tono
de los insultos contra la prensa por su cobertura de las manifestaciones opositoras.
Con una fábula sobre los sufragios fraudulentos, prepara algún mecanismo de
disuasión del registro de votantes.
