
17 de Julio de 2015.
Isidro López (@suma_cero)
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No hay ningún precedente en la historia europea reciente de una aceleración del tiempo histórico cómo la de los últimos días. El motivo: la negociación de las condiciones del tercer rescate griego. Desde luego aceleración, pero también una montaña rusa política y emocional que nos ha llevado, con la misma intensidad, a celebrar la victoria y llorar la derrota de la democracia frente al poder económico. Más allá de volver a constatar la capitulación de Alexis Tsipras frente a la brutalidad de las imposiciones alemanas, habría que volver sobre la densidad de los acontecimientos recientes para poder trazar las líneas de conflicto que se abren a partir de ahora.
