Mostrando entradas con la etiqueta Luxemburgo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luxemburgo. Mostrar todas las entradas

9/3/17

La trama de Luxemburgo: un agujero fiscal tolerado en el corazón de la Unión Europea.




La Unión Europea se jacta de representar uno de los espacios supranacionales con una regulación más avanzada en el marco de la evasión fiscal y del lavado de dinero. Una Unión Europea que tiene como presidente de su Comisión al mismísimo Jean Claude Juncker, que estuvo 18 años en el gobierno luxemburgués. Sin ser suficiente poner al lobo al mando del gallinero, el diseño de la Unión Europea, favorable a la competición y devaluación fiscal permanente, permisivo con la regulación fiscal laxa de numerosos países, acepta en su seno agujeros gigantescos por los que el capital y el patrimonio de grandes empresas y familias acaudaladas se mueve, generando uno de los mayores privilegios económicos que se conocen desde la exención de la que disfrutaba la nobleza en la Edad Media, y de la que ahora sólo disfrutan las oligarquías a costa de servicios públicos y el esfuerzo fiscal del contribuyente medio.

Debemos recordar que, la ingeniería tributaria o lo que viene a ser lo mismo el desplazamiento de beneficios de multinacionales a paraísos fiscales, explica dos terceras partes de la evasión fiscal internacional. El otro tercio obedece a la carrera por la competencia fiscal. Mientras tanto, los principales actores políticos miran hacia otro lado, o negando su responsabilidad, admitiendo su impotencia o incompetencia para actuar, o bien acusando a países terceros o confundiéndonos con anécdotas y malas excusas sobre lo inevitable del fenómeno...

En nuestra participación en el Comité de Investigación de los Papeles de Panamá, una y otra vez escuchamos acerca de la excelencia regulatoria de la UE. Se señala que, si acaso, el problema, es la falta de su aplicación en algunos países. Asociaciones de banqueros, de abogados, consultoras y auditoras, todas ellas facilitadoras de este tipo de servicios -gestión de activos, planificación fiscal, asesoría legal- una y otra vez advierten que todo se hace al amparo de la ley y que la confidencialidad forma parte de un trabajo “bien hecho”, para proteger los intereses personales de sus clientes.