MiguelUrbán y Daniel Albarracín. 02/03/2017.
La Unión Europea se jacta de representar uno
de los espacios supranacionales con una regulación más avanzada en el marco de
la evasión fiscal y del lavado de dinero. Una Unión Europea que tiene como
presidente de su Comisión al mismísimo Jean Claude Juncker, que estuvo 18 años
en el gobierno luxemburgués. Sin ser suficiente poner al lobo al mando del
gallinero, el diseño de la Unión Europea, favorable a la competición y
devaluación fiscal permanente, permisivo con la regulación fiscal laxa de
numerosos países, acepta en su seno agujeros gigantescos por los que el capital
y el patrimonio de grandes empresas y familias acaudaladas se mueve, generando uno
de los mayores privilegios económicos que se conocen desde la exención de la
que disfrutaba la nobleza en la Edad Media, y de la que ahora sólo disfrutan
las oligarquías a costa de servicios públicos y el esfuerzo fiscal del
contribuyente medio.
Debemos recordar que, la ingeniería
tributaria o lo que viene a ser lo mismo el desplazamiento de beneficios de
multinacionales a paraísos fiscales, explica dos terceras partes de la evasión
fiscal internacional. El otro tercio obedece a la carrera por la competencia
fiscal. Mientras tanto, los principales actores políticos miran hacia otro
lado, o negando su responsabilidad, admitiendo su impotencia o incompetencia
para actuar, o bien acusando a países terceros o confundiéndonos con anécdotas
y malas excusas sobre lo inevitable del fenómeno...
En nuestra participación en el Comité de
Investigación de los Papeles de Panamá, una y otra vez escuchamos acerca de la excelencia
regulatoria de la UE. Se señala que, si acaso, el problema, es la falta de su
aplicación en algunos países. Asociaciones de banqueros, de abogados,
consultoras y auditoras, todas ellas facilitadoras de este tipo de servicios
-gestión de activos, planificación fiscal, asesoría legal- una y otra vez
advierten que todo se hace al amparo de la ley y que la confidencialidad forma
parte de un trabajo “bien hecho”, para proteger los intereses personales de sus
clientes.
