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14/1/23

CONTROVERSIAS SOCIOECONÓMICAS SOBRE LA TECNOLOGÍA. ¿UNA NUEVA ONDA LARGA EXPANSIVA GRACIAS A LA REVOLUCIÓN DIGITAL?

 Resumen:

¿Merece la IV Revolución industrial el estatus que se le confiere? ¿La revolución digital está promoviendo una nueva etapa de prosperidad económica? ¿Qué supone para la organización del trabajo y el empleo? Hacemos un selectivo repaso de las posturas más significativas sobre la tecnología. Tomando el marco teórico y perspectiva de la teoría de las ondas largas de acumulación, sugerida por Ernest Mandel, tratamos de responder a estas preguntas. A la luz de la evolución de la acumulación, la rentabilidad o la productividad, y considerando los límites biofísicos con los que se está topando el productivismo industrial, se plantean dudas sobre la inauguración, a escala mundial, de una nueva onda larga expansiva a causa de esta revolución di
gital.

En este artículo, publicado en la Revista Internacional de Pensamiento Político, de la Universidad Pablo Olavide, abordamos estas y otras preguntas, pertinentes para pensar sobre los límites que guarda la dinámica tecnológica, y el supuesto status y significado de la revolución digital, entre otros aspectos, para abordar una transición ecológica y cambio de modelo productivo, o las perspectivas sobre una nueva onda larga de acumulación y prosperidad.

El artículo puede citarse así:

Albarracín Sánchez, D. (2022). Controversias socioeconómicas sobre la tecnología: ¿Una nueva onda larga expansiva gracias a la revolución digital?. Revista Internacional De Pensamiento Político17(1), 435–456. https://doi.org/10.46661/revintpensampolit.6810

Puede encontrase referido aquí: https://upo.es/revistas/index.php/ripp/article/view/6810

El enlace al artículo completo puede encontrarse AQUÍ. https://upo.es/revistas/index.php/ripp/article/view/6810/6605


19/6/20

¿Hacia una IVa Revolución Industrial?.

https://www.elsaltodiario.com/economia/podcast-la-uberizacion-del-empleo-2-cuarta-revolucion-industrial


En esta pieza abordamos la idea de la cuarta revolución industrial de la mano del economista y sociólogo Daniel Albarracín, que nos ofrece una charla de historia y economía para desentrañar este concepto. 

De la mano de Albarracín repasaremos si realmente podemos hablar de Cuarta Revolución Industrial al hablar de internet y nos detendremos a observar cómo influye la tecnología en la economía, nuestro entorno laboral y nuestra vida. 

El podscast puede seguirse AQUÍ.

Para ver el video de la charla, aquí.


1/6/20

Criterios para una tecnología acorde a la transición energética y el cambio de modelo productivo

Daniel Albarracín Noviembre 2019.
https://www.vientosur.info/spip.php?article15350

1.     Los mitos de la nueva revolución industrial y de las tecnologías del capitalismo verde


En medio de la incertidumbre devienen varias crisis superpuestas, en las que la energética y climática son las más graves para el futuro de la humanidad. Con ello, llegan las promesas, muchas amparadas en el milagro de la técnica, bajo una forma de determinismo tecnológico, motor de los cambios y solución de progreso.


El pensamiento convencional irrumpiría con el concepto “revolución digital”, casi una suerte de economía virtual inmaterial, que habría sido elevada a la categoría de IVa Revolución Industrial, como solución de las crisis. En ella se reunirían un conjunto de innovaciones tecnológicas que se reforzarían entre sí aunando mejoras extraordinarias en la conectividad de internet, su interconexión con numerosas aplicaciones de uso cotidiano desde el ámbito manufacturero al doméstico, pasando por los desarrollos en el campo de la automatización industrial de procesos, los sistemas ciberfísicos –nanotecnología, ingeniería genética, etcétera-, la gestión del “big data” y la “información en la nube” (cloud), el desarrollo de las redes sociales y las aplicaciones que cada uno portamos con nuestros dispositivos móviles. Resulta cuanto menos digno de debatir el que estemos ante una revolución industrial o ante innovaciones técnicas, dentro de la III Revolución científico-tecnológica, más aún que todo esto no se soporte sobre la realidad material y no tenga límites productivos y físicos concretos.


Robert Solow (1987), observó: “Se ven ordenadores por todas partes, salvo en los indicadores de productividad”. Patrick Artus (2017), también afirma que: ”A pesar del desarrollo de lo digital y del esfuerzo de investigación y de innovación, los aumentos de productividad disminuyen”. A día de hoy, puede decirse que, salvo entre 1990 y 2004, periodo en el que se produjo un descenso del coste de velocidad y la capacidad de memoria de los ordenadores, la tendencia al estancamiento de la productividad es inequívoca. 


La productividad resulta un factor clave para la generación de nuevos mercados y de rentabilidad. Sin su mejora, la presión para elevar la tasa de plusvalor es mucho mayor, lo que conduce a escenarios crecientes de conflictividad sociolaboral y política. Pero también, sin su elevación, la presión a acaparar y sobreexplotar territorios y materias primas se incrementa severamente. 


Gordon (2014) advierte sobre los límites productivos de las nuevas tecnologías a nivel macroeconómico. Las innovaciones robóticas son de difícil generalización en el sector de servicios y de la construcción, o en algunas partes de los servicios logísticos y de transporte (almacenamiento, carga y descarga). A su vez, algunos productos y aplicaciones son de utilidad específica puntual, y las innovaciones en los sistemas de información no aumentan la productividad, sino que sólo racionalizan y controlan mejor los procesos. 


La robotización plena no es generalizable. No sólo porque en no pocos procesos intervienen personas. También por razones físicas naturales. Todo software funciona con un hardware, una infraestructura de cables, antenas de telecomunicaciones, servidores. Los bienes digitales, los datos requieren de energía, en su generación, tratamiento, almacenamiento y difusión. No hay nada de inmaterial en la tecnología. Y cabe la certeza que no será una solución universalizable por razones biofísicas y económicas.


De manera semejante, si las anteriores innovaciones prometen superar las crisis y solucionar diferentes problemáticas (aunque sólo sea para la minoría que pueda financiársela), la crisis energética y climática ha querido abordarse con una panoplia de innovaciones que, con Daniel Tanuro, venimos a caracterizar dentro del paradigma del “capitalismo verde”.


Estas innovaciones técnicas o soluciones organizativas se presentan como solución ante la crisis medioambiental. El llamado capitalismo verde trata de institucionalizar soluciones de mercado que internalicen en la toma de decisiones de las empresas los costes medioambientales externos, como así representa el mercado de derechos de emisión, la atribución de derechos de propiedad a los bienes naturales comunes, convirtiéndolos en capital natural. También nos llegarán con la promesa de energías supuestamente limpias (el gas natural, la energía nuclear, el hidrógeno). Apostarían por soluciones tecnológicas ecoeficientes. Señalarían que las renovables podrán ser un gran negocio a largo plazo. Y que el coche eléctrico nos aportaría prestaciones confortables que no nos harían renunciar a nuestras comodidades. Con el reciclaje de residuos también nos encontraríamos con una conducta moral, estética y rentable. O con los sistemas de captura de carbono hallaríamos la contención en la industria a la emisión de gases de efecto invernadero. Por último, pero no menor, se dirá que la revolución digital difundirá un tipo de economía inmaterial que no añadirá carga significativa al planeta.


Al igual que cabe preguntarse sobre el cumplimiento de las promesas de la dichosa revolución digital inmaterial, los problemas de esta propuesta de capitalismo verde no son pocos: 

27/11/19

Robotización y Empleo. ¿Hacia una IVa Revolución Industrial

El pasado 22 de viernes abordé una charla, en Madrid, para profundizar y debatir en el papel de la robotización y su influencia en el empleo, dando cuenta de la evolución de las tecnologías en el largo plazo, entendidas como trabajo humano social acumulado.

OMAL lo grabó aquíPuede seguirse la intervención junto al coloquio también aquí. 

17/5/17

¿Qué explica la creación o la destrucción de empleo?. El paro como violencia política.



Daniel Albarracín. 17/05/2017

El mercado de trabajo, no es exactamente un mercado, porque hay regulaciones y negociaciones y para eso la política de empleo, la política económica y la negociación colectiva juegan un papel; tampoco es de trabajo (porque lo que se mercadea no es empleo ni trabajo, dado que la mercancía en juego es la fuerza de trabajo en sí; ni es libre, porque los empleadores pueden imponer la mayoría de las condiciones. De tal manera que, históricamente, las patronales y gobiernos han tenido pocos problemas si crecía el desempleo si con ello se normalizaba un contexto en virtud del cual los trabajadores empezaban a aceptar unas condiciones de empleo peores, peor pagadas, menos estables y con menos garantías. Únicamente el contrapeso de la lucha sindical y la movilización obrera puede poner límites a este sobrepoder.

En el desarrollo del capitalismo la dinámica de empleo ha estado ligada al ciclo económico y a la política económica, condicionada su calidad por la política de empleo. La cuestión tecnológica sólo ha incidido de manera transicional en los procesos de reestructuración y organización del trabajo, como una expresión de la tendencia recurrente al crecimiento del peso de la composición orgánica del capital, es decir, el aumento del peso del capital muerto o constante sobre el vivo o variable, o dicho de otra manera, del aumento relativo del peso del capital (maquinaria, edificios, materias primas) en términos de valor trabajo acumulado en relación al peso del trabajo directo de las personas (horas de trabajo humano).