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2/11/22

¿Qué es la Planificación Democrática? Experiencias, modelos y retos ante la crisis social y ecológica.

 El pasado 27 de Octubre, se realizó un debate sobre ¿Qué es la planificación democrática?.


En los últimos años, ante el descontrol y las múltiples crisis, tanto económica, ecológica, de cuidados, de democracia, ha recuperado vigencia la idea de la planificación democrática de la economía. En este debate hay que analizar experiencias pasadas imperfectas y modelos superadores con nuevos criterios, prioridades, métodos y técnicas disponibles actualmente. Con este propósito, contaremos con diferentes aportaciones, como la del colectivo Cibercomunismo, con Rodolfo Mónico, que nos apuntará el potencial de aplicación tecnológico al servicio de una planificación democrática y eficiente; la de Jesús Rodríguez Rojo, en defensa de la planificación frente al mercado; o la de Daniel Albarracín, que, con una mirada hacia el futuro, propone un sistema planificado flexible, coordinado, donde los trabajadores puedan gobernar la producción al servicio de las necesidades, teniendo en cuenta los cuidados, las necesidades sociales y los límites del planeta.


Se realizó en el local La Chispa, en Sevilla, y contamos con Jesús Rodríguez Rojo, Rodolfo Mónico y Daniel Albarracín. 

El debate fue grabado y puede seguirse aquí

https://youtu.be/_Bbquj3ce4w


22/6/22

Mandel, precursor de la democratización ecosocialista y autogestionaria del trabajo con rostro humano.

Daniel Albarracín Sánchez, Marzo de 2022.

El texto que prosigue incluye la introducción que realizo al libro de Ernest Mandel Autogestión, Planificación y Democracia Socialista, que reúne varias conferencias del economista belga, y que reedita Sylone. 


 https://vientosur.info/mandel-precursor-de-la-democratizacion-ecosocialista-y-autogestionaria-del-trabajo-con-rostro-humano/




Decía Frederic Jameson que en esta sociedad resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el final del capitalismo. Diríamos nosotros, no es posible imaginar una sociedad que supere el capitalismo sin desarrollar una política que libere al trabajo del yugo de la relación salarial y que le democratice. Eso requiere poner en marcha un tipo de trabajo dotado de características democráticas, emancipadoras y de cooperación social -productivas y de cuidados-, alineadas con fórmulas de planificación democrática de la economía -al menos en sus actividades estratégicas-. Esta planificación[1], para evitar la degradación de nuestro planeta, ha de basarse en criterios de transición ecológica a largo plazo atentos a la cuestión de clase, haciendo de ésta una herramienta de transición ecosocialista y democrática. Se trata, por tanto, de poner en pie un modelo de trabajo bajo una forma social nueva, de y para una sociedad de personas productoras y cuidadoras, libres y asociadas, que se cuidan en común y que respetan la madre Tierra. Ernst Mandel, en este trabajo[2], que ahora se reedita, y que reúne las líneas de varias de sus conferencias, sienta las bases de este proyecto.

 

1.       La alienación, ¿una condena antropológica inevitable?

 

Según Hegel, en una sociedad organizada los individuos ceden parte de sus derechos individuales mediante un contrato social, viendo aquí una alienación de todo individuo respecto del Estado. Asimismo, la dialéctica entre la necesidad y el trabajo conduce, a su juicio, a la imposibilidad de satisfacer plenamente las necesidades humanas por la organización del trabajo, causando el fenómeno de la alienación en el ámbito laboral (Mandel, 78:16 y 18). Para Hegel, a su vez, la enajenación está asociada a la naturaleza del ser humano, debido a la distancia entre lo que produce en la práctica y la idea que proyectaba en su mente antes de iniciar su labor (Mandel, 78:18). De esta manera, presenta como ineludible este fenómeno, más aún cuando el ser humano se separa, inevitablemente, del fruto de su trabajo.

Marx señala que la auténtica alienación obedece a la forma social del trabajo, no al trabajo en sí mismo necesariamente. Marx considera que, en una sociedad donde los individuos parten de condiciones dispares respecto a las relaciones de propiedad, esa cesión de derechos al Estado, de la que habla Hegel, es un fenómeno de alienación que afecta principalmente a los que no la poseen, al perder derechos entregados a una institución hostil con ellos (Mandel, 78:16), pero no respecto a los propietarios entendido como clase.

Así, Marx se desprende de la concepción idealista hegeliana. Ni las necesidades humanas son ilimitadas ni el producto del trabajo colectivo está abocado a no poder colmarlas; depende de la situación histórica (Mandel, 78:19) y no de una razón antropológica intrínseca y perenne. La opresión no es fruto de la enajenación frente a una idea, sino de una forma de sociedad organizada en torno a la producción de mercancías, en un contexto histórico donde predomina la economía capitalista. De tal modo, que, contra la resignación, es concebible y posible liberarse de dichos condicionamientos.

1/6/22

Para un diálogo con Raúl Sánchez Cedillo en torno a su libro Lo absoluto de la democracia

26/04/2022. Este material sirvió de base para mi intervención en la charla celebrada en la Universidad Pablo de Olavide el pasado 26 de Abril de 2022, en el que, moderado e introducidos por Eduardo Molina, participamos Raúl Sánchez, Pilar Cruz, Rafael Rodríguez y yo mismo, a propósito del libro de Raúl Sánchez Cedillo Lo absoluto de la democracia y el balance del 15-M.

Preguntas de Eduardo Molina (EM). Respuestas de Daniel Albarracín Sánchez (DAS) 

1
  
E.M.: El título del libro (de Raúl Sánchez Cedillo) tiene por nombre: Lo absoluto de la democracia. Es sabido que dicho concepto proviene del filósofo Baruch Spinoza. Un filósofo materialista algo difícil de digerir. ¿Podrías explicarnos el significado de dicho concepto de democracia y por qué sigue teniendo actualidad?

DAS:

Spinoza es, posiblemente, uno de los filósofos racionalistas más interesantes del siglo XVII. Parte de Descartes y Hobbes, dándoles la vuelta, y es precursor de Rousseau, siendo un impulsor de las ideas favorables a un Estado liberal-demócrata. Propone un pacto racional entre los hombres, pacto sustentado en su utilidad y en el conocimiento, como guía para las acciones virtuosas y no dejarse llevar sin más por las pasiones.

Parte del derecho natural. Entiende que es legítima toda acción que mueve al hombre basado en su poder para poder satisfacer su supervivencia, siempre que se guíe por la virtud y en la razón.

Ese pacto puede consistir o bien en una monarquía con fuertes contrapesos de control y la “propiedad común del suelo”; una aristocracia controlada por el pueblo; o, mejor aún, una democracia que promueva la plena libertad de los hombres fundada en un pacto racional entre ellos.

Dicho esto, señalar algunas observaciones e interrogantes.

Primero, Spinoza, fue un ilustrado liberal. Defendía que no debía limitarse el poder del hombre cuando busca satisfacer sus necesidades, solo debe guiarse por la razón. No cuestionaba la propiedad. Podemos admitir, con aquellos ilustrados, que la propiedad originada en el trabajo propio pueda ser legítima, así como disponer de bienes para satisfacer las necesidades también lo es. Spinoza fue consecuente con estas ideas.

18/5/20

El Ingreso Mínimo Vital y los vehículos para el cambio: Renta Básica Universal, Planes de Empleo Garantizado y la Política de Desmercantilización y Democratización Laboral


https://vientosur.info/spip.php?article15972


Daniel Albarracín 15/05/2020


En Junio, se implementará un ingreso mínimo vital cuyo perfil definitivo aún está perfilándose, tanto en su aplicación concreta como en su alcance social, e incluso territorial, pues se ha trasladado como propuesta a las instituciones europeas. 


Esta iniciativa brinda una oportunidad para contrastar diferentes “vehículos de cambio”[1]. Valorar un esquema de medidas exige, al menos una doble comparación. Lo que ofrece y mueve respecto a un determinado punto de partida. Y, especialmente, hacia dónde nos lleva. Para poder evaluar apropiadamente. Debemos contrastar los diferentes vehículos disponibles, para ver cómo avanzan en cada terreno, y establecer los horizontes deseables. Sin caracterizar esos horizontes[2], resulta muy difícil orientarnos. No se trata de llegar a ellos en un estadio más o menos inmediato, sino, cuanto menos, concluir con un juicio cabal de si al menos nos movemos en la dirección que buscamos.

A este respecto, este documento, primero, contrastará lo que es el ingreso mínimo vital y su distancia con la Renta Básica Universal. Segundo, compararemos la RBU con los conocidos Planes de Empleo Garantizado. Tercero, compararemos ambos esquemas –en tanto que vienen asociadas a medidas que comprometen a otras esferas de la política económica, social y laboral-, con una solución alternativa. Aquella, en síntesis, consiste en el desarrollo de políticas de desmercantilización, la extensión de servicios públicos universal gratuitos, y la democratización de las relaciones laborales.



¿Es el Ingreso mínimo vital una renta básica universal?. ¿Se podrá financiar la RBU?


El ingreso mínimo vital es una renta reducida y condicionada para determinados colectivos en situación de pobreza severa, por no tener apenas ingresos. La cuantía prevista del ingreso mínimo vital, a falta de mayor precisión regulatoria irá desde los 462 euros para alrededor de un millón de familias, o unidades de convivencia, con muy bajos ingresos ni propiedad de vivienda por encima de 100.000 euros de valor, aunque pueda luego elevarse en función del número de miembros que tenga cada unidad de convivencia, o si se es familia monoparental. Una renta condicionada y de mínimos que en nada se parece a una Renta Básica Universal, que sería una renta general para toda la ciudadanía, que permitiría vivir sin la obligación de trabajar para poder tener una vida digna.

Algunos autores, como el equipo de Arcarons, Torrens y Raventós, han ideado fórmulas bien pergeñadas que la pueden hacer la RBU asumible financiera y fácil de aplicar. Se financiaría a través de un incremento de los tipos del IRPF, especialmente de las rentas más altas, pero bastaría con aplicar un tipo único del 49%, con una ampliación del mínimo exento. Esta fórmula permite compaginar su financiación con la redistribución. Aunque lo perciba toda la ciudadanía, el efecto neto es que el 20% de las rentas superiores financia al 80% restante, garantizando que todo el mundo tenga una renta básica mensual. Su coste administrativo es el que ya se da con el trámite tributario actual, aunque naturalmente, el diseño del IRPF se vería drásticamente modificado. Sería una medida financieramente viable, redistributiva y además sustentada por una reforma fiscal redistributiva justa. En base a cálculos propios siguiendo los datos del equipo de Arcarons, para 2012, estimamos que el efecto neto de aplicar la RBU, sería del 3,5% del PIB, al ahorrarse el pago de prestaciones sociales inferiores. El del TG sería del 4,37% al ahorrarse el pago de prestaciones de desempleo. Ambas medidas son perfectamente financiables equiparando la presión fiscal española a la media europea.



Diferencias y compatibilidades entre la RBU y los Planes de Trabajo Garantizado.

22/6/16

TRABAJO Y EMPLEO EN LA SOCIEDAD DE HOY: ALTERNATIVAS PARA LA DEMOCRATIZACIÓN DEL TRABAJO (2)

1.    Una política económica alternativa: hacia el pleno empleo con derechos plenos.

Daniel Albarracín. Primavera de 2015

Uno de los factores cruciales del fenómeno de desempleo se origina en la política económica neoliberal. Sin duda alguna, este modelo de política responde a la estrategia de las clases dominantes escogida para afrontar la crisis de acumulación que se produjo en los años 70. El neoliberalismo que se impuso tuvo características propias, y muchas de características no coincidieron con lo esperado por los economistas neoclásicos, menos coincidente aún con lo que reclamaban los que venían de las ultraliberales escuelas de Chicago (M. Friedman, G. Stigler, etc.) o austríaca (F. Hayek, von Mises, J.P. Schumpeter, etc.). La recomposición de la tasa de ganancia del capital, cuyo éxito se constató a partir de los años 90, se hizo a cargo de relocalizar la industria desde occidente a oriente, financiarizando la economía inundándola de deuda y desregulando el sistema bancario y los mercados financieros, así como imponiendo una severa política de austeridad en el ámbito laboral, de las políticas sociales y de los servicios públicos asociados a los derechos sociales. La financiarización, la desfiscalización del gran capital y la relocalización industrial fueron las bases de la recomposición de la tasa de beneficio, pero todo ello se produjo con dos consecuencias: el endeudamiento general de las empresas privadas (y su posterior socialización a cargo del erario público), el déficit público permanente, y la precarización y empobrecimiento de las clases trabajadoras.

En países semiperiféricos, como el Estado español, hubo consecuencias más intensas materializadas en una desindustrialización y un ascenso formidable del paro, especialmente por su dependencia y vulnerabilidad en la división internacional del trabajo. A este respecto, parece importante, para combatir el paro y la mala calidad del empleo, algo que supone una urgencia y demanda social prioritaria ampliamente aceptada, cuestionar la política económica llevada a efecto.

Esta situación se ha agravado con el comienzo de la crisis a partir de 2007. Los procesos latentes que limitaban el ascenso de la tasa de beneficio, fruto de la sobreproducción, combinados con el ascenso de los costes financieros –fruto del crecimiento endedamiento general-, se han traducido a partir de 2008 en un retroceso de la tasa de beneficio efectiva y una contracción de los mercados y la acumulación, y el paso a una posible fase que oscile entre la recesión y el estancamiento.

Para enfrentar la situación, la mejor política de empleo que podemos desarrollar es una política económica alternativa. Esta ha de tener un carácter que:

  • ·        Rompa con la generosidad de los rescates y las subvenciones al capital. Que mediante una reforma fiscal progresiva, la persecución del fraude fiscal, la intervención en el sector bancario privado y un cuestionamiento de las deudas, se disponga de recursos públicos para construir una economía a favor de las necesidades sociales, y no del beneficio privado.
  • ·        Que potencie no tanto el consumo en sí, y especialmente evite procesos emisores de gases de efecto invernadero, o altamente consumidores de materias primas, sino que apueste principalmente por otro modelo de inversión. Debería centrarse en una política de inversión socialmente útil –soportado en sectores como los de cuidados a las personas (sanidad, educación y escuelas infantiles, atención a la dependencia, etc.), ecológicamente sustentable –que se centre en una transición energética hacia las renovables y un cambio técnico, de transportes, agrícola e industrial basado en éstas-, generadora de empleo de calidad y garantías.
  • ·        Que sea una inversión en sectores estratégicos y en el que sector público, cómplice de otros sectores de trabajo cooperativo autogestionario, sea el protagonista.
  • ·        Que implique una redistribución de la riqueza y de la renta favorable al mundo del trabajo.


2.       Hacia la democratización del trabajo.

Pero una estrategia para la superación de la relación salarial debe plantear también un modelo alternativo de relaciones laborales, que también transforme éstas, para no acabar en una mera lógica de creación de empleo que no cuestione su naturaleza social.

Luchamos por acabar por las relaciones de poder, y más allá de que haya otros espacios sociales y políticos para disputar y transformar, consideramos que gran parte del poder del capital se juega en el ámbito de la producción, pieza clave para la valorización.

1/6/11

El movimiento del 15-M en Madrid. Potencia, ilusión y desafíos


Enlace
VS 0 | | sección: web | 31/05/2011
Viento Sur
Nacho Álvarez

El movimiento del 15M ha supuesto una auténtica irrupción en la vida política y social –más allá de la campaña electoral– de este país. Cientos de asambleas se han constituido a lo largo y ancho de la geografía ibérica, agrupando a miles de personas indignadas con la situación política actual.
El descontento popular, avivado por las medidas desplegadas por el gobierno de Zapatero frente a la crisis, por la generalizada corrupción y por la extendida percepción de que las organizaciones políticas y sindicales que deberían representar los intereses de las clases trabajadoras han hecho dejación de su responsabilidad, hizo que tanto el 15 de Mayo como en jornadas posteriores miles de personas se agolpasen en las plazas y calles de este país al grito de “¡¡que no nos representan!!”.

El movimiento del 15M ha conseguido ya un gran éxito: revertir parcialmente el clima de desmovilización popular que se había instalado en buena parte de nuestra sociedad, y en particular entre los activistas de los movimientos sociales y entre muchos sindicalistas, una vez que se cierra –tras la firma del Acuerdo Económico y Social– el ciclo de movilización iniciado con la huelga general del 29-S. De nuevo, la rebeldía está en la calle. De nuevo, la protesta y el descontento –fraguados al calor del desempleo masivo, de los recortes sociales y salariales, de la precariedad laboral, de los desahucios y de los injustos rescates a unos bancos que siguen obteniendo ingentes beneficios– han tomado el espacio público.