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30/1/21

Conversación con Eric Toussaint sobre el libro "Capitulación entre adultos".

En esta conversación con Eric Toussaint, portavoz del CADTM y el que fue el coordinador de la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública Griega, tratamos los hechos sucedidos durante el gobierno de Syriza en sus primeros meses de gobierno en 2015. Se habla sobre las alternativas que tuvo el gobierno griego, el papel singular y controvertido de Alexis Tsipras y Yannis Varoufakis, para tratar y hacer balance también del papel de la Unión Europea y poner en su lugar aciertos y errores de lo que fue un gobierno de izquierdas que levanto las expectativas en Europa y puso en vilo al establishment. 

Puede seguirse en este link:


Se puede encontrar el libro de Eric Toussaint publicado por Viejo Topo, con su título Capitulación entre adultos. 


Aquí puede encontrarse una reseña sobre el libro. 

4/6/20

Varoufakis y la política de Syriza en la encrucijada europea de 2015. Cuando el recuerdo es selectivo

Reseña de Capitulación entre adultos, Grecia 2015: una alternativa era posible. De Eric Toussaint (2020) Editorial El Viejo Topo.
Daniel Albarracín[1], 05/03/2020
https://vientosur.info/spip.php?article15985

¿Qué pasó realmente en Grecia en 2015, en el epicentro de la crisis de la UE? Aquella historia aún rezuma héroes y tragedias. ¿Y si todo ese fuese un mito, producto de una sublimación por una derrota tras una batalla no librada?. 

Eric Toussaint
, protagonista en primer plano de la Comisión de la Verdad que auditó la Deuda Pública griega, lanzada por el Parlamento heleno, en ese periodo, responde en este libro "Capitulando entre adultos" al relato selectivamente olvidadizo de Varoufakis en su libro "Comportarse entre adultos". Un relato que incluso cautivó a Costa Gavras en su conocido documental, pero que, lamentablemente se basa en medias verdades, que son las mentiras más efectivas. En esta reseña introduzco las aportaciones de Toussaint para este episodio que marcó un antes y un después de la historia de la UE.

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En 2015 Europa vivió su primera gran crisis. Aunque se hubiesen producido otras anteriores, ninguna fue como esta. Grecia, otrora considerada la cuna de la cultura europea, se situó en el epicentro de un terremoto político. Se vió cuestionaba la arquitectura económica que soporta la Unión Europea y, especialmente, su zona euro. Aquellos meses, de Febrero a Septiembre, Grecia, y sus protagonistas inundaban las portadas de la prensa. Por primera vez, la Troika parecía asustada, parecían removerse sus cimientos, porque un país europeo llevaba al gobierno a un partido de izquierda, Syriza. Pasado ese episodio se crearon mitos, sublimados más aún tras la claudicación y derrota del gobierno de Syriza. Los “imposibilistas” se resignaron a decir que no cabía alternativa, otros ensalzaron como héroes vencidos a los que simularon librar una batalla.

Se transitó del anhelo a la frustración. Con ello la esperanza en Europa quedó seriamente dañada. Una serie de relatos han querido rescatar las figuras, en su momento icónicas, de Tsipras y, especialmente, de aquel insigne economista que parecía haber toreado al Minotauro: Yannis Varoufakis. A este relato contribuyeron todos aquellos que querían alabar la razonabilidad y la política pro-UE de la dirección del gobierno, o los que, aunque los hechos hablasen en otro sentido, trataban de presentar a Varoufakis como el nuevo Hércules, en aras de impulsarle a nuevos desafíos posteriores[2]. Libros, como el del propio Varoufakis (2017), Conversación entre adultos, o la película del admirable, en esta ocasión fallido en el ángulo escogido, Costa Gavras (2019), Comportarse como adultos, que obtuvo el premio Donostia de cine, han dado una versión elogiosa de este protagonista casual. Desde entonces, los mitos se encargaron de dar lustre y brillo a los bustos de los perdedores, como si hubiesen librado la batalla en buena lid. Por desgracia, esas narraciones, rindieron como vano consuelo, especialmente para ocultar y deformar lo sucedido.

El libro de Eric Toussaint, plenamente involucrado con el pueblo griego en aquellos meses, coordinando la histórica Comisión parlamentaria de la Verdad de la Deuda Pública Griega, desde el 4 de Abril, impulsada por la presidenta del Parlamento griego Zoe Konstantopoulo y la diputada Sofia Sakorafa, brinda una versión algo distinta, con una conclusión bien diferente. Lejos de las hagiografías y los mitos, se basa en lo realmente sucedido, sin esconder nada, constatando que hubo varias oportunidades para aplicar una política diferente, a pesar de las enormes adversidades que sufrió, y sufre, el país heleno.

26/7/17

El gobernismo de Tsipras y el erratismo de Varoufakis


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Varoufakis recientemente ha respondido a Tsipras por sus contradicciones en la valoración de la labor de su ministerio. Dado lo crítico de evaluar la experiencia y las responsabilidades políticas del fracaso de la experiencia de gobierno de Syriza, creo que merece un breve comentario sobre el papel de ambos.
A Varoufakis le dignifica que propuso un plan B antes de la claudicación de Tsipras, lo que supuso su salida del gobierno. De ahí, así como por su creatividad analítica y propositiva, mi respeto.
Varoufakis ha demostrado varias veces su capacidad de rectificación, aunque tantas otras también su inconstancia e inconsistencia por los numerosos saltos que da cada pocos meses.
Seguirle es fructífero porque es un manantial de ideas. Si bien con DIEM25 ha tratado de subsanar su falta de base social, la trata de construir por arriba con formaciones de un espectro tan amplio que incluye a liberales. Una suerte de nuevo frentepopulismo democrático europeista. Esa operación intelectual política una vez más refleja lo abstracto de su impulso y muestra la razón de su elitismo y avala lo errático de su trayectoria.
Bueno, al caso. Tsipras tomó a Varoufakis para su farol inicial. Y Varoufakis es responsable de aceptar ese ejercicio de ingenuidad tecnocrática que ignoraba que esto es cuestión de programa de acción y de fuerza y no sólo de palabras para la negociación.
Él fue quien aceptó pagar todos los prestamos desde Febrero de 2015, hasta el verano cuando cambió de opinión. Desde el principio comenzó la siembra de la derrota para una lucha de por sí desigual en la que el gobierno griego estaba muy sólo.
Aquella experiencia nos debe enseñar que la desobediencia debió comenzar desde el principio, antes de quedarse sin margen. Abriendo un camino para que otros pudieran seguirlo y ensancharlo.
Hubo una segunda oportunidad cuando Eric Toussaint, como el mismo relata basándose en las palabras del propio Varoufakis, lidera la presentación del informe de auditoría de la deuda griega. Aquel día vinieron los actores principales al Parlamento griego, gran parte del gobierno, el presidente de la República... Durante unas pocas semanas, por lo visto, el gobierno lo tomó con seriedad. 
Tras esos días, Tsipras y otros ministros moderados, se echaron para detrás. Con sus reticencias iniciales a una moratoria Varoufakis no fue uno de ellos, lo que vuelve a hablar bien de él. Ahí solo Tsipras y los que se rindieron tuvieron toda la responsabilidad política.
Al igual que con su jugada de hacer un referéndum para perder y que no esperaba ganar de calle. Si hoy sigue en el gobierno, aplicando el programa más austeritario en Europa, tras la firma de los sucesivos memoranda, a pesar de su desplome en las encuestas, simplemente es porque a los poderosos les parece mejor que la izquierda aplique su programa antipopular que no que lo haga Nueva Democracia, la derecha griega.

26/8/15

Tsipras abandona Syriza (Miguel Urbán)

Apareció en Público. 

En Grecia se sigue escribiendo la historia de Europa. Los acontecimientos se precipitan tras la firma del tercer rescate, que más que un memorándum es el humillante armisticio de una guerra económica en la que el pueblo griego sigue siendo la principal víctima. El presidente de gobierno Tsipras ha decidido convocar elecciones antes de realizar el congreso de Syriza imponiendo el acuerdo con la Troika sin un debate a fondo en las filas de su propio partido, como demuestra la dimisión de Tasos Koronakis, secretario general de Syriza. De esta forma, Tsipras está propiciando de forma indirecta una de las mayores victorias de la Troika: la ruptura del proyecto de Syriza como la principal fuerza anti-austeridad en Europa.

No siempre los nuestros o nuestras aciertan. No siempre tenemos que estar conformes con lo que hagan los amigos. Podemos perder una batalla y tenemos derecho a equivocarnos, pero no podemos claudicar y aceptar la gestión de un programa y unas medidas que sólo pueden perjudicar a nuestro pueblo e imposibilitar a largo plazo la política que defendemos. Como decía Manolo Monereo en un reciente artículo: “para conseguir que el sujeto popular sea no sólo vencido, sino derrotado, es necesario cooptar a sus jefes, a sus dirigentes. Con ello se bloquea la esperanza, se promueve el pesimismo y se demuestra que, al final, todos son iguales, todos tienen un precio y que no hay alternativa a lo existente. La organización planificada de la resignación”. La claudicación de Tsipras puede generar a corto y medio plazo, en cuanto se empiecen a conocer y padecer las consecuencias de lo firmado, la desmoralización no sólo del pueblo griego, al que se le traslada un mensaje que no se puede, sino también un pésimo precedente para cualquier otro pueblo que decidiese desafiar el poder establecido en el marco de esta Unión Europea.

La estrategia de Tsipras se ha demostrado a la postre equivocada e incompleta. Negociar con un monstruo como la Troika no puede abordarse sólo con grandes discursos, grandes propuestas técnicamente realizables y una apelación a una democracia que, en la práctica, es un lenguaje alejado de la tecnocracia autoritaria de los que dirigen esa cosa llamada Unión Europea. Hay una frase de Yanis Varoufakis que resume a la perfección la actitud de la Troika durante las negociaciones: “Su único objetivo era humillarnos”. Se convocaba al gobierno griego a una auténtica prueba de fuerza expresada en términos de economía política. El verdadero objetivo no era llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes sino doblegar a la primera fuerza anti-austeridad que alcanzaba el gobierno en un país europeo. Ante esta situación, una estrategia de diplomacia sólo podía aspirar a modificar comas en condiciones establecidas de antemano.