4/6/20
Varoufakis y la política de Syriza en la encrucijada europea de 2015. Cuando el recuerdo es selectivo
11/4/12
Reseña del libro Bajo el imperio del Capital, de Claudio Katz
6/3/11
OTRA TEORÍA ECONÓMICA ES POSIBLE

Mateo, Juan Pablo y Ricardo Molero (2010). Otra teoría económica es posible. Ensayos críticos de economía política. Madrid: Editorial Popular.
ÍNDICE
- Juan Pablo Mateo y Ricardo Molero. Prefacio. La teoría marxista en los albores del siglo XXI
- Diego Guerrero. Prólogo: Una nueva generación de economistas marxistas en español
- Mario del Rosal. La teoría del salario en Marx
- Ricardo Molero y Adrián Ruano. Análisis de las categorías de la economía política. Marx como culminación del pensamiento económico
- Carlos Fernández, Luis Alegre y Daniel Iraberri. El carácter irrenunciable de la teoría laboral del valor.
- César Sánchez. La capacidad productiva del trabajo. El enfoque marxista de la productividad
- Maximilià Nieto. Valor, productividad y reproducción social. La teoría del valor-trabajo como marco de contabilidad del trabajo social
- F. Javier Murillo. Polarización social y dinámica de acumulación capitalista
- Sergio Cámara. Producción, explotación, acumulación y reproducción. Un modelo macroeconómico básico de la teoría laboral del valor
- Juan Pablo Mateo y Vicente Lima. Fundamentos y tendencias del cambio técnico
- Rolando Astarita. Imperialismo
Presentación. La teoría económica marxista en los albores del siglo XXI
Porque Otra teoría económica no sólo es posible, sino intelectualmente saludable y necesaria, en este libro se presentan una serie de ensayos de teoría económica marxista dirigidos a quienes tienen inquietud por utilizar la ciencia económica como un medio por entender el mundo que nos rodea.
4/1/11
Reseña Libro La Crisis de la Economía de Mercado. Jesús Albarracín
La crisis que atravesamos no se puede contemplar desde la superficie de lo coyuntural, ni desde la espera ingenua en la providencia –que si se mueve entre las sombras, acaba pergeñándola el poder-, ni desde la complacencia confiada en que tras la tempestad regrese la calma. Nada, después de esta crisis, será igual, y cómo se opere ante ella determinará las condiciones de la salida.
El capitalismo se sume en una crisis profunda. Su sistema explica su vitalidad así como sus quiebras. Comprender qué sucede y cómo sucede resulta crucial para manejarnos o, como pretendía el autor, intentar transformar el mundo en el que se despliega. Nada más alejado de un prisma mecanicista, Jesús Albarracín nos ayuda a entender que la dinámica capitalista no se promueve desde ninguna ley automática. Los factores sociales y políticos le dan forma y, a partir de ahí, el sistema recorre su camino con un vigor contradictorio. Con cruces de rutas que suscitan la posibilidad de alternativas.
Jesús Albarracín, brillante economista del Servicio de Estudios del Banco de España, y referente en el movimiento obrero español de finales del siglo XX, fallecido en 2000, nos legó este manual de análisis económico. Una contribución fundamental, desde una aproximación actual, para dar cuenta de aspectos tales como la lógica de la mercancía, el papel de la rentabilidad, la teoría del valor trabajo, la dinámica a largo plazo de la acumulación y la teoría de las ondas largas, algunas problemáticas monetarias, o ciertos rasgos de la hipertrofia financiera que ya entonces descollaban. También brinda un análisis crítico de la planificación burocrática en el Este europeo, y nos brinda criterios para superar estas experiencias históricas.
Daniel Albarracín, su sobrino, realiza un ejercicio de síntesis, adaptación y actualización, con el ánimo de recoger sus clarividentes explicaciones, rescatar y difundir un trabajo intelectual imprescindible, que más allá de la añoranza de la inteligencia y personalidad del autor, comporta un arma de futuro en manos de aquellos inconformistas con lo existente.
AUTOR: JESÚS ALBARRACÍN
7/4/10
La fábrica del conocimiento, de Carlos Sevilla

El Viejo Topo:
“Ni fábrica de precarios, ni escuela de elites”. En esta doble negación
se encuentra contenida buena parte de la problemática referida a la
crisis actual de la universidad pública. Esta crisis es, a la vez, una
crisis financiera, institucional y de su tradicional función hegemónica.
La transición de la universidad de masas a la universidad-empresa ha
abierto un ciclo de conflictividad estudiantil transnacional sin
precedentes desde los movimientos estudiantiles del 68. Esta
transición está creando unas oportunidades políticas inéditas.
En este libro se aborda la segunda ola de reformas derivadas del
“proceso de Bolonia” resumidas en la triada neoliberal: financiación
competitiva, gobernanza corporativa, transferencia de los resultados
de la investigación al entorno productivo. En este proceso hacia la
universidad-empresa, la dualización del mercado de trabajo se
traslada a la academia.
Asistimos también a un feliz renacimiento, el del despertar de la
crítica de la institución universitaria al calor de las movilizaciones
estudiantiles que han actuado como reveladoras de las profundas
mutaciones de la universidad, de la subjetividad estudiantil y del
trabajo intelectual.
PRESENTACIÓN DEL LIBRO:
Jueves, 15 Abril, 19:30
En Librería Traficantes de Sueños
C/Embajadores 35, local 6
Intervendrán:
Monserrat Galcerán (Universidad Nómada)
Miguel Romero (Editor Viento Sur)
Carlos Sevilla (Autor)
***Carlos Sevilla (Madrid, 1981) ha participado en los movimientos
estudiantiles contra el informe Bricall (2000), la Ley Orgánica de
Universidades (2001), la guerra de Iraq (2003) y el proceso de Bolonia
(2006). Ha realizado análisis críticos de las reformas universitarias en
curso y de la nueva subjetividad estudiantil en dos obras de las que
es coautor, €urouniversidad. Mito y realidad del proceso de Bolonia (Icaria,
2006) y el prólogo a De la miseria estudiantil (El Viejo Topo, 2008).
Es autor de numerosos artículos en periódicos y revistas como
Diagonal, Foro interno. Anuario de Teoría Política, Rebelión, Corriente Alterna,
La Literatura del Pobre, Erre o Viento Sur, revista de la que forma parte
de la redacción.
9/9/09
Reseña sobre"Ajuste y Salario: Las consecuencias del neoliberalismo en América Latina y Estados Unidos"

Agosto de 2009
Ajuste y Neoliberalismo
“La crisis consiste precisamente en que muere lo viejo sin que pueda nacer lo nuevo, y en ese interregno ocurren los más diversos fenómenos morbosos” (A. Gramsci)
Desde los años 70, al menos, el capitalismo entró en decadencia. En muchos países del Norte ha podido sostenerse el sabor dulce de la opulencia durante algunas décadas. Si bien para cada vez menos capas sociales y a costa de los países del Sur y de las clases subordinadas en general. Desde entonces, la crisis de acumulación e inversión se ha instalado como un rasgo definitorio. Las contradicciones sistémicas son claramente visibles. Entramos en una etapa de creciente embarrancamiento y deslegitimación del capitalismo.
Mucho se ha dicho sobre el periodo inaugurado en los años 80 con las políticas iniciadas por Reagan y Thatcher, amplificadas en el Consenso de Washington, y que venían a definir el neoliberalismo con medidas de ajuste como característica singular. Los y las autoras[1] demuestran, para casos nacionales americanos, tanto en países periféricos como centrales, como las políticas de ajuste no son un hecho transitorio ni particular. Singularmente las de retroceso salarial (relativo, real, directo e indirecto) en forma de derechos y de ingresos y políticas sociales. Se han instalado estructuralmente y de manera global en el modelo de desarrollo capitalista, como línea de gestión económica de la burguesía para recuperar la tasa de ganancia por la vía del incremento de la tasa de explotación. Es decir, cargando el sacrificio sobre la espalda de los y las trabajadoras, destruyendo las clases medias, y generalizando la miseria en los países del Sur. Y que esta tensión de clase es mucho más importante y general que la pertenencia a un país u otro. Lo que permite afirmar que “las condiciones de vida de la inmensa mayor parte de la población mundial han empeorado en los últimos lustros”. Constatando este proceso, los y las autoras, siguiendo la máxima de que “la verdad es revolucionaria”, se comprometen con la denuncia de la ineficiencia e injusticia del sistema, contribuyen a la toma de conciencia y estimulan las prácticas orientadas a la transformación social.
Objeto de estudio: el ajuste salarial en América
Este estudio empírico, desde parámetros de la economía política crítica y de la crítica al capitalismo, se centra en países de gran significación en América. Nos permite conocer de manera profunda y actualizada la realidad económica de Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia, Guatemala y EEUU, con especial énfasis en los procesos de apropiación capitalista del producto social y de la configuración de las condiciones de vida del salariado.
Se trata de un estudio sobre casos nacionales, contextualizado en el marco mundial capitalista, en el que se realiza una caracterización de sus actores e instituciones concretas y de su orientación histórica. En este sentido, para comprender la política de ajuste estructural generalizada, sólo una definición internacional del modelo económico como la que se realiza (instituciones financieras y comerciales internacionales, relaciones y resultados comerciales, de endeudamiento, etcétera) permite encontrar las causas de las tendencias comunes en muchos países, así como de las razones del desarrollo desigual. De este modo comprendemos mejor como algunos gobiernos, incluso sin la injerencia directa de estas instituciones económicas internacionales, han adoptado su línea para ganar “credibilidad en los mercados globales”.
No podemos esquematizar la realidad americana sin una revisión en lo concreto de la situación de cada nación. Todo lector despierto no dejará de advertir que los procesos históricos no paran de moverse y que el cambio acontece de manera propia en la realidad inesquivable de cada país.
El análisis concreto de la situación concreta dilucida así el curso económico de países que, también por constituir formaciones histórico-social concretas, adoptan rasgos singulares debiendo estudiarse en sí mismas desde su propia historia política y su situación internacional. En este sentido, cobran especial interés los casos de Venezuela y Bolivia que, frente a los sesgos y estereotipos creados por los medios de comunicación afines al poder establecido, nos sitúan en su contexto histórico –con sus sujetos y actores sociales, procesos y conflictos políticos, etc.-, y en las medidas concretas que allí se aplican, la política económica –fiscal, monetaria, mercantil-societaria, de servicios y políticas sociales públicas, de establecimiento de marcos laborales concretos, y de relaciones con el exterior, o con el capital extranjero- y los resultados que allí se han producido, sin concesiones ni a la demagogia manipuladora ni a la complacencia.
Los gobiernos de Chavez y de Morales son, en sus singulares y diferenciadas políticas económicas unos desconocidos si nos alejamos de las noticias manipuladas procedente de los mass media dominantes. Suponen un cambio, un antes y un después, de una larga trayectoria neoliberal, introduciendo reformas favorables a sus pueblos. La especificidad petrolera de Venezuela y la polarización social son los rasgos idiosincrásicos de este país. Un país que había sufrido el neoliberalismo así, encuentra los límites en la propia contestación social y en la configuración de un nuevo gobierno y reforma constituyente, que sin abandonar el capitalismo, ni sin extravagancias populistas, emprende una serie de reformas populares positivas en materia de salario indirecto, programas públicos y políticas sociales, de participación democrática, así como una nueva línea de política internacional alternativa. Esta situación abierta no impide que se encuentre en un punto de duda entre la regresión y concesión a las nuevas oligarquías, bajo la insidia internacional y la amenaza de golpe de Estado, y la posibilidad de ruptura con las relaciones capitalistas a favor de un socialismo del siglo XXI que aún está más en el terreno de los proyectos que de las prácticas.
El caso del débil país boliviano, dependiente de otros hidrocarburos, encierra una extrema y compleja polarización social (de clase, territorial y étnica), que contribuye a explicar el cambio político realizado, como sucedió en Venezuela, a través de un proceso electoral, algo casi inédito en el contexto internacional. Con el cambio por primera vez se pone en cuestión el papel explotador y subalterno del Estado al servicio del capital transnacional, emprendiendo una reapropiación pública de la riqueza natural de su suelo y de su producto con fines de desarrollo nacional y popular. Su proceso constituyente formal ahora depende de la resolución de los conflictos con los territorios y oligarquías aliadas con el capital extranjero, y de que una alternativa internacional ofrezca las condiciones para profundizar reformas y cambios más profundos en la práctica.
El caso argentino nos muestra los efectos del proceso de financiarización internacional, cómo los vaivenes políticos han determinado el desarrollo concreto de su gestión económica, de la losa de la deuda pública, y como han supuesto una degradación de las condiciones de negociación de los y las trabajadoras, el empotramiento cómplice de los sindicatos en el aparato del Estado y de sus gobiernos, y del empeoramiento de las condiciones laborales y de vida. Un auténtico experimento drástico de las políticas neoliberales, en el que la reactivación se hace a costa del endurecimiento de las condiciones de empleo y trabajo, aún sin ser este factor el causante de la crisis precedente, y situando como víctimas a los y las trabajadoras.
De igual modo, se analiza Brasil poniendo en su lugar la última trayectoria. Muy lejos de su buena imagen social, el gobierno de Lula se erige en paladín y discípulo ejemplar de las políticas de ajuste salarial, laboral, social y fiscal, aún sin el concurso directo del FMI; ahora bien, dentro de un neoliberalismo compasivo.
Guatemala es un país en el que, sin embargo, las políticas de ajuste han sido menos extremas dadas las condiciones paupérrimas de partida de una nación muy empobrecida, donde la informalidad y la desestructuración son la norma, y donde los conflictos bélicos han destruido durante tiempo sus posibilidades de desarrollo. Aún cuando las reformas formales en algún caso no siempre apuntan a una línea neoliberal, en la práctica, en un país sin instituciones ni normas instituidas que se apliquen, también se ha producido un ajuste precarizador muy severo.
EEUU no va a estar fuera de la regla, y, ya en una situación de crisis que tiene como prueba la propia realidad de estos años, también asiste a una aplicación de ajuste salarial sin ambages. El proceso de endeudamiento y la exportación de la crisis a otros países –gozando de las ventajas de ser una superpotencia militar y política, de disponer el dólar como moneda de reserva internacional y de no sufrir el castigo de los mercados internacional a pesar de desarrollar políticas fiscales y monetarias anticíclicas-, han permitido prolongar una prosperidad para ciertos grupos sociales que ha llegado en 2007 a su cenit. Esto no impide que gran parte de la población sufra un inequívoco proceso de depauperación. El proceso de financiarización, siendo de los pocos países beneficiados en las últimas décadas, y las nuevas prácticas propias de la corporate governance empresarial tienen en EEUU uno de los casos de despliegue más paradigmático.
Relación salarial: una crítica desde la sociología.
El concepto central que manejan los autores es el de ajuste salarial. Brindan un enfoque económico de uno de los vínculos centrales de nuestro modelo social contemporáneo: la relación salarial. La relación salarial se configura dentro de un entramado de relaciones sociales e institucionales como son las relaciones de propiedad, mercantiles, financieras, estatales, que vienen a determinar unas relaciones de dominio de los medios de producción y de clase. En este sentido, el concepto empleado se plantea en su dimensión económica tanto en lo que configura el salario directo, sea formal o informal, como el indirecto (que incluyen los servicios públicos y políticas sociales) y diferido (en forma de prestaciones, subsidios y pensiones), y que tiene su expresión agregada en el salario relativo, lo que en términos convencionales se conoce como “distribución funcional” entre el excedente y la masa de salarios. Se trata de una concepción en la que, de fondo, se trata el fenómeno de la explotación, de la apropiación del producto social. En suma, del ingreso y de la orientación de las políticas públicas de cara a la provisión de bienes y servicios públicos, una vez dadas esas relaciones de clase.
Esta aproximación central se complementa con otras de orientación sociolaboral y de política económica, que permiten comprobar cómo se produce la explotación y la apropiación del producto social, en ámbitos que condicionan la formación del salario en sus diversos planos. El papel de las disputas de clase, la forma Estado, y las políticas –fiscales, mercantil-financieras, privatizaciones, laborales y financieras, en su marco nacional e internacional- son específicas de un período y de un contexto.
La relación salarial, diríamos por nuestra parte como apunte crítico, no sólo comporta un conjunto de indicadores económicos resultantes, sino que forma parte de la matriz sociopolítica constitutiva del capitalismo. Dicho vínculo salarial[2] precede en su dimensión de dominación social, en la misma base reproductiva de la sociedad, desde el punto de vista de la misma socialización –generando un conjunto de dependencias, subjetividades construidas, y complicidades-, como –en el plano que es examinado en este trabajo- en su plano económico-material de apropiación y distribución del producto. En efecto, la importancia sociopolítica de la relación salarial antecede dado que para la mayoría social, las clases trabajadoras y subordinadas, supone prácticamente la única vía de acceso al ingreso, y el problema no es tanto una mala situación de empleo y trabajo particular sino una trayectoria y vínculo social de las clases dominadas permanente mientras la relación salarial –entendida como un fenómeno social total- persista. Con lo cual los proyectos biográficos y las diversas estrategias familiares se orientan a disponer, formar, adaptar y adecuar su fuerza de trabajo potencial para ser empleadas para la extracción de valor, con el objeto de conseguir un modo de vida integrado mínimo en el contexto capitalista. La dominación social se basa en esta dependencia que es previa a la propia explotación y explica la enorme tensión que viven las mayorías reproduciendo o resistiendo el orden dominante. Tensión que adopta grados y formas diferenciadas, en tanto que la relación salarial cubre diferentes dimensiones institucionalizadas y adopta formatos distintos en cada país y cada época.
Asimismo conviene diferenciar otros dos diferentes planos de despliegue de la relación salarial, aparte de su dimensión “reproductivo-dominadora”: en tanto en su plano institucional de regulación del empleo –que en el estudio se examina con cuidado y rigor-; y en la propia organización del trabajo, donde se pone en juego la tensión de la potencial conversión de la fuerza de trabajo en trabajo valorizable, y que en el estudio se examine en menor profundidad.
Dicho de otro modo, el concepto “relación salarial” es examinado en planos fundamentales en esta obra, pero advertimos que algunas dimensiones sociológicas complementarias quedan por completar.
Relevancia y oportunidad de la obra
En el actual contexto es difícil encontrarse con elaboraciones como es esta ejemplar y magnífica obra de economía política. El trabajo va dirigido a analistas de la situación económico-política de América latina, estudiantes que se aproximan a realidades nacionales a través de un marco teórico que se aplica, con solvencia, a situaciones concretas, a librepensadores críticos que anhelan comprender los procesos socioeconómicos contemporáneos, y a economistas en general que emplean, o incluso discuten, los paradigmas heterodoxos.
Se trata de un trabajo muy importante. Primero, por su laborioso y concienzudo trabajo colectivo. Es rara avis encontrarse con libros que, siendo un conjunto de artículos, se armen con coherencia y mantengan una complementariedad así como estructura de contenidos homogénea y en gran medida comparable, y que sigan una metodología compartida y consensuada. Al contrario de los usos de la academia, no se trata de un sumatorio desarticulado de contribuciones. Todas sus piezas encajan entre sí. Además, la arquitectura del trabajo facilita al lector interpretar los estudios de caso nacionales con un marco teórico explícito y común, acompañando con unas conclusiones globales resultado de un trabajo empírico teórica y sólidamente bien informado.
Segundo, porque en los tiempos que corren los análisis de clase han estado en extremo marginados, y los intelectuales de izquierda han estado demasiado dispersos o bien en claro enfrentamiento, sin dar pie a muchas colaboraciones colectivas en el trabajo intelectual. Sin lugar a dudas, es visible la necesidad de este tipo de aproximaciones sin concesiones al armonicismo funcionalista neoliberal, sobre todo cuando se trata de comprender el modelo vigente, conflictivo y en crisis permanente. Asimismo, nos brinda un examen más realista que el que nos ofrece la ortodoxia y la academia cómplice con el status quo.
En tercer lugar, por el objeto en el que se centran. La realidad de la crisis económica internacional y el análisis específico del desarrollo complejo y conflictivo de países de América en dicho contexto. Precisamente, por el singular proceso abierto en algunos países latinoamericanos; por la ejemplificación que representa el proceso de ajuste neoliberal en estos estados; por el estudio y contraste con la superpotencia estadounidense; y por la inédita respuesta de algunos países y por su papel en el concierto internacional, hace de esta investigación una obra imprescindible para entender el capitalismo global contemporáneo y reflexionar sobre sus posibles futuros o superaciones.
Conclusiones generales y específicas del proceso de ajuste estructural.
Una de las conclusiones más nítidas del estudio consiste en confirmar el final definitivo de la evolución positiva conjunta de acumulación y salarios relativos, reales e indirectos. El hecho evidenciado es la regresión de los salarios relativos en las últimas décadas, lo que confirma estudios recientes sobre este fenómeno propio del declinar del capitalismo tardío (Maximiliá Nieto; 2005)[3], que advierten cómo en la fase de crisis en la que hemos entrado se compatibiliza una acumulación rampante y un retroceso en el salario relativo, rompiendo la tendencia de la fase de prosperidad, años 50-70, de esta última onda larga. De nuevo se constata que ni la acumulación, desde los años 70, es tan vigorosa, ahora incluso en recesión, ni mucho menos los salarios directos e indirectos progresan, sino más bien todo lo contrario.
La burguesía vendría a apostar por sacrificar los salarios y bienes públicos de interés general, ante la dificultad o ante el final de expectativas favorables para remontar el ciclo (la aparición de nuevos mercados que se han mostrado insuficientes –países del Este europeo-, la promesa de algunos países emergentes –como China, Sudeste asiático o Brasil…- que se han mostrado igualmente dependientes de los ciclos económicos capitalistas mundiales-, o que los resultados de la tercera revolución tecnológica están siendo limitados por las condiciones de rentabilidad de la inversión, y siendo aplicados exclusivamente para racionalizar costes en los procesos productivos), esta vez ya al desnudo. Dicho de otro modo, ya no habría subterfugios, elementos distractores o postergatorios, sino que el conflicto no encontraría mediaciones mitigadoras, y en el que la lucha de clases tendría un papel primordial para dirimir cualquier salida.
Ni que decir tiene que tenemos que felicitar a este magnífico equipo de analistas por la consistencia de su trabajo. También, desde aquí queremos seguir animándoles a continuar su elaboración colectiva, profundizando análisis con otras series de transformaciones recientes, apuntadas en este trabajo, y en las que nos consta que se están ocupando actualmente de manera brillante, como son el papel determinante actual de formas empresariales determinadas –la empresa-red y las redes de subcontrataciones, las sociedades anónimas corporativas transnacionales, la subordinación del derecho laboral al mercantil, y la consiguiente disolución de la responsabilidad social y tuteladora como empleador y empresario del capital-; la exhuberancia y papel estructural de la financiarización y de los mercados financieros; o la movilidad del capital –tanto de la inversión financiera, como el fenómeno de las re y deslocalizaciones empresariales-; o los cambios estructurales en la gestión mundial de la disponibilidad y empleabilidad de la población, que incluyen en la agenda los procesos migratorios; o las posibles relaciones entre este conjunto de tensiones y la conformación de subjetividad antagonista y transformadora. Nuevos trabajos colectivos como éste en torno a estas cuestiones son ahora imprescindibles y necesitamos a personas con el talento y compromiso de los y las autoras.
[1] Los y las economistas Nacho Álvarez, Luis Buendía, Juan Pablo Mateo, Bibiana Medialdea, Ricardo Molero, Miguel Montanyà, Mª José Paz y Antonio Sanabria. El libro ha sido publicado en Fondo de Cultura Económica (2009)
[2] Ver El trabajo como relación social en Cuadernos de Relaciones Laborales (2003) nº21, nº2. Se trata de un número que reúne aportaciones también elaboradas y coordinadas colectivamente en torno a la sociología de las relaciones salariales, promovido por los sociólogos Jorge García López y Carlos Castillo Mendoza.
[3] Tendencias en la distribución y dinámica salarial durante la onda larga del capitalismo español en la segunda mitad del siglo XX (1954-2003). (2005). Universidad de Alicante.
15/1/09
Reseña "Economía, Organización y Trabajo"

Reseña aparecida en Cuadernos de Relaciones Laborales
Núm. 17, 2000
Una introducción al fenómeno social del trabajo. De la sociología de las relaciones laborales a la crítica de la economía política del trabajo
ECONOMÍA, ORGANIZACIÓN Y TRABAJO:
un enfoque sociológico
(Coord. Castillo Mendoza; 1999, Madrid. Pirámide)
Colectivo Madrid
(Daniel Albarracín, Rafael Ibáñez, Mario Ortí y Alberto Piris)
Abril 2000
Gran parte de los esfuerzos de las ciencias sociales actuales, desoyendo el tradicional proverbio que nos advierte de la imposibilidad de «poner puertas al campo», parecen empeñados en dirigirse hacia la construcción de parcelas de la realidad social progresivamente fragmentadas, incomprensibles en unas sociedades contemporáneas cada vez más totalizantes y totalizadas. Unos cercados que oscilan entre la simplificación reduccionista de la dinámica social -bien hacia estáticas radiografías desenfocadas o bien en forma de ahistóricas proclamas futuristas, cuando no ambas- y la escisión particularista de los fenómenos sociales. Dos simplificaciones incapaces de tratar con la complejidad de una conflictiva sociedad en marcha y que por tanto no pueden sino producir elementos sin lazos, pedazos y añicos como máximo recompuestos en un puzzle artificial. Lejos queda la «promesa» de Wright Mills de una imaginación social totalizadora al servicio de la comprensión crítica de la sociedad capitalista. Esta compartimentación estanca y a menudo arbitraria de las ciencias sociales -por lo menos desde el punto de vista de su praxis- ha conducido a una situación en cierto modo semejante a la de un callejón sin salida. Parece que en las ciencias sociales de finales del siglo XX vuelven a estar de moda los artefactos técnicos (de la microeconomía a la psicometría pasando por los más diversos abusos de la encuesta estadística) que nos recuerdan a los instrumentos de la ciencia natural propios de otros tiempos. Como los catalejos -oportunos para la piratería del tecnócrata-, los microscopios -que mediante la asepsia científica confunde a los que no puede convencer-, o los caleidoscopios -propios de una postmodernidad que identifica complejidad con caos- que construyen unas anteojeras demasiado estrechas para cualquier visión crítica y global de la realidad social.
Frente a esta perspectiva, Economía, organización y trabajo está atravesada por una vocación de ser construida como una obra colectiva que trabaja, como la costurera al bordar sus prendas, un enlace de esas dinámicas conjuntas difíciles de adivinar sin una reflexión tan global como concreta, tan histórica como contemporánea. Y lo hace en la medida en que dirige su atención principal sobre el que -desde nuestra óptica- es uno de los núcleos fundamentales que vertebran las formaciones histórico-sociales capitalistas: los fenómenos que se articulan en torno a las relaciones salariales instituidas en el entramado histórico de las actuales relaciones de producción. Sin situarse en una perspectiva definitivamente marxista, es ésta una obra que trata de repensar la relación salarial a partir de la crítica de la tradición de los discursos ortodoxos de las ciencias sociales a lo largo del siglo XX. Sin duda, una tarea difícil de emprender y cuyo resultado, a pesar del formato de manual académico -pero crítico- y de un siempre complejo trabajo de autoría colectiva como el asumido por la obra, es bastante satisfactorio.
Porque indudablemente en este libro se realiza una extraordinaria labor de minucioso repaso teórico de los discursos de la ortodoxia que no evita tampoco una crítica que resulta siempre consistente, y está asimismo apoyada en ocasiones en la contextualización histórica del surgimiento de estos discursos como producto de una época y unos intereses sociales determinados. Un repaso en el que economía y sociología, divorciadas históricamente en su desarrollo como ciencias sociales, son convocadas a un reencuentro necesario que dentro de cada uno de los campos específicos abordados en los capítulos de esta obra fructifica -si bien con resultados desiguales- en una siempre deseable propuesta teórica de carácter sintético. Una aproximación que se produce en torno a las principales dimensiones del fenómeno sociomaterial del trabajo y que es planteada desde la teoría sociológica o económica en tanto que marcos teóricos pertinentes en el análisis de este objeto del trabajo. Un objeto que es también abordado a partir de las problematizaciones conceptuales -tratadas por escuelas distintas en el transcurso tenso de la historia y descritas minuciosamente en algún capítulo-, proponiendo una reflexión epistemológica sobre el mismo. De un modo específico, se aborda el debate teórico acerca del origen corporativo del capitalismo actual desde el punto de vista de la constitución de organizaciones en la sociedad. El proceso de trabajo es planteado, por una parte, desde las relaciones de poder y conflicto que entraña socialmente, mientras que por otra se revisan las relaciones internas en este proceso desde la construcción de las profesiones. Finalmente, se analiza el desarrollo de la «racionalidad económica», en su despliegue dentro de sucesivos paradigmas, como suelo ideológico que traduce su influencia sobre el empleo y la desarticulación de la clase obrera. En definitiva, muchos elementos que casi siempre sugieren, y por tanto a veces hacen añorar, una perspectiva de conjunto. Mucho más que la mayoría de los manuales al uso.
Un camino sociológico entre el empleo y el trabajo hacia la economía política.
Desde el punto de vista de su reconstrucción teórica, hay que destacar la amplitud con que en esta obra se intenta recorrer el desarrollo -conflictivo- de las diferentes escuelas de la teoría económica o sociológica. En ella se plantea una aproximación al surgimiento y transformación de las grandes perspectivas teóricas que parece estar orientada precisamente a subrayar el papel de estas perspectivas dentro de la construcción de los propios objetos empíricos de investigación en el campo de la economía, la sociología, el estudio de las organizaciones, del trabajo o la formación de las profesiones. El esfuerzo de síntesis teórica de esta obra podría servir como primer paso en la articulación de algunos de los elementos y categorías de análisis teórico actualmente imprescindibles para la comprensión crítica de las instituciones sociales de carácter formal o informal en torno al fenómeno que, desde una perspectiva marxiana, podemos denominar relación salarial. Una aproximación a la relación salarial y a sus transformaciones fundamental como perspectiva totalizadora que recupere la capacidad de las ciencias sociales para plantearse el rumbo de un capitalismo tardío precipitado en una ya larga crisis.
La obra se propone de esta manera un análisis exhaustivo de las visiones clásicas en torno a las dinámicas sociales del trabajo que -en el terreno de la teoría sociológica- nos lleva desde el funcionalismo durkheimiano a las aproximaciones comprehensivas de la tradición weberiana. Alcanzando a abarcar críticamente con respecto a sus desarrollos teóricos posteriores, tanto sus reformulaciones política e ideológicamente más progresivas (aquí recuperadas para otorgarles una atención frecuentemente ausente), como sus influencias en la renovación de las teorías sociológicas funcionalistas más abstractas y reificantes de la conflictiva complejidad de la realidad social. Un recorrido, realizado precisamente a través del camino que lleva de Talcott Parsons a las últimas reformulaciones -casi siempre ultraconservadoras- de las perspectivas sistémicas más formalmente rupturistas. De una manera semejante, esta obra cubre el campo de la teoría económica que va del keynesianismo al liberalismo, introduciendo la perspectiva marxiana en la interpretación de las dinámicas y conflictos en que se constituyen y enfrentan los sujetos sociales. De la teoría sociológica a las doctrinas económicas, el análisis tan intenso como extenso de su desarrollo que nos ofrece, trata ante todo de plantear cuál habría sido el proceso efectivo de su evolución conflictiva a lo largo del presente siglo. Situando en un lugar destacado, las líneas de disenso teórico que brotaron, señalaríamos por nuestra parte, en el periodo de entreguerras y la década de los 70 del siglo XX -especial e inevitablemente- al calor de los procesos correspondientes de transición o crisis de las fases del orden capitalista.
La preferencia por el papel vivificador de las corrientes críticas dentro de la teoría no puede en esta obra -auténtico elogio de la heterodoxia- ser ocultado por la dedicación de un mayor espacio al análisis -siempre crítico- de las doctrinas de la ortodoxia económica o sociológica. En cualquier caso, una tensión entre la doctrina de la ortodoxia y la herejía heterodoxa sin duda saludable en cualquier manual de ciencias sociales, pero imprescindible además en las propuestas que tratan de contribuir a una posible síntesis provisional dentro de su fragmentado campo. Y en Economía, organización y trabajo, esta tensión entre la academia y sus márgenes -por otra parte constitutiva de las teorías sobre lo social-, se recrea por tanto sistemáticamente desde un repaso por los tópicos con que las escuelas académicas clásicas han contribuido a la construcción de los objetos actualmente manejados por la sociología al uso. Ahora bien, aunque esta mención a las fuentes de autoridad forma parte inevitable del pago de la deuda de toda obra aspirante a manual, su confrontación sistemática con las posiciones críticas de la sociología o la economía, es sin embargo algo que no debe dejar de ser agradecido en su planteamiento y sin duda es un punto a favor hacia la orientación didáctica de la obra.
Y en ambos terrenos, la aportación de referencias teóricas, de autores diversos y de polémicas en la teoría, es tan amplia como exhaustiva la bibliografía sobre la que se apoya . Desde esta base, se fundamenta una propuesta de complementariedad entre escuelas enfrentadas dentro de un mismo espacio teórico -que no llega tampoco al eclecticismo- se convierte en proyecto de interdisciplinariedad. Por un lado, mediante la propuesta de una aproximación entre estas escuelas sociológicas y económicas hacia la economía política y su crítica; por otro, con el intento de rescate y confluencia del análisis estructural marxista de la dinámica de relaciones de producción, con respecto a las propuestas de inspiración más foucaultianas de una arqueología interpretativa de las construcciones de la significación que rigen el control -pero también el conflicto- discursivo en los espacios de la interacción social más inmediata. Una aproximación teórica que anuda cuidadosamente los principales hilos académicos, situando los primeros fundamentos teóricos para cualquier acercamiento tentativo que aspire a centrarse en los fenómenos sociales propuestos y que, en la medida en que desborda por la vía de la interdisciplinariedad, los estrechos cauces de la clausura escolástica de un manual convencional al uso, establece también algunas relaciones que permiten pensar éstas en la complejidad de una relación salarial que no se deja aprehender de modo definitivo por ninguna fundamentación teórica unilateral.
Una pluralidad de planteamientos teóricos en torno al fenómeno social del trabajo
A lo largo de los diferentes capítulos del texto se hace permanente referencia a las inflexiones y cambios de la totalidad social, sin embargo, debido al esfuerzo de síntesis teórica que detiene y centra en mayor medida este manual, tiene difícil cabida la reflexión más específicamente histórica en torno a las rupturas del modelo capitalista del siglo XX. Así, las aproximaciones más generalistas contenidas en los dos primeros capítulos del libro abordan, por un lado (en el caso de Armando Fernández Steinko), las claves de un necesario reencuentro entre dos disciplinas, la sociología y la teoría económica, escindidas tanto entre sí como de los procesos históricos reales, en gran medida -ndicaríamos por nuestra parte- por la fragmentación de las ciencias sociales provocada por los intereses ideológicos hegemónicos; y, por otro lado (en la contribución de Carlos Alberto Castillo Mendoza) la vasta terminología y los conjuntos diversos de escuelas que han tratado, habitualmente como espacios escindidos, las dinámicas que rodearían las relaciones de producción. La demanda y la apuesta compartida por ambas aproximaciones es la de recuperar una perspectiva que se atreva a ser generalista, centrada siempre en el papel de «lo político» en la regulación de lo social, y la de un enfoque sociológico que no puede armarse más que a través de una íntima relación con la economía política. Conscientes de que la convergencia posible no surgirá sencillamente desde nuevas fórmulas de eclecticismo teórico, este enfoque ha de ser más modesto y abierto en la construcción de sus objetos de estudio. Puesto que las divergencias (entre las disciplinas y entre diferentes corrientes dentro de cada una de ellas) no surgen de un simple problema de comunicación generado por la competencia académica sino que nacen fundamentalmente de las diferentes posiciones políticas e ideológicas de los investigadores.
En definitiva, la revisión crítica de la historia de la teoría social (a partir de la evolución de dos de sus disciplinas en el caso de Fernández Steinko y de la interrelación entre industria, empresa, organización y trabajo en el de Castillo Mendoza) intenta contribuir a la difícil tarea de realizar una interpretación generalista -fundamentalmente teórica- sobre los cambios en el desarrollo capitalista partiendo de la parcialidad de los distintos campos de análisis instituidos. Por ello se puede decir que los tres artículos más específicos del texto se centran en las respectivas limitaciones y la escasa coherencia interna de unos campos teóricos (los que se ocupan del estudio de las organizaciones, el conflicto laboral y las profesiones) que pese a defender su unidad trabajan en sus prácticas de investigación con planteamientos cada vez más interdisciplinares. Podríamos decir que para los autores es la crisis del modelo capitalista europeo de posguerra -que institucionalizó esos campos teóricos- lo que hace necesaria la renovación profunda de una división del trabajo académico que implícita o explícitamente llegaron a compartir buena parte de las corrientes críticas o heterodoxas de la economía y la sociología. A partir de ese objeto inabarcable del trabajo y la relación salarial, en la articulación del libro se ha optado por señalar las limitaciones de tres espacios académicos para comprender las dinámicas sociales nacidas de la crisis de los años 1970.
En primer lugar, Eduardo Ibarra Colado muestra la evolución de las teorías de la organización a partir de su papel como un cuerpo conflictivo de perspectivas y paradigmas que son producto y construyen, a un tiempo, el transcurrir del capitalismo corporativo. Este capítulo contiene una brillante articulación del análisis de Marx sobre el proceso laboral, las aproximaciones desde un weberianismo radical y las orientaciones de M. Foucault -cuya reutilización es pertinente para el autor tras los conflictos surgidos con la caída del muro de Berlín-. Postulando la síntesis de esas tres grandes corrientes como marco teórico sobre el que cimentar una revisión del trabajo en una sociedad atravesada por unas organizaciones que deben ser entendidas formando parte de un contexto y una dinámica «ecológicos» de interrelación, pero asimismo como activas corporaciones constructoras de realidad social. En segundo lugar, Graciana Dithurbide Yanguas aborda de un modo profundo los problemas en el análisis del conflicto laboral en el campo de las «relaciones industriales». Proponiendo precisamente desbordar la concepción de la subjetividad social y las identidades de clase tanto de las concepciones funcionalistas o sistémicas (que tienden a anular el papel de los sujetos sociales) como de las posiciones marxistas más economicistas (que las encierran en el estrecho marco de la posición en el proceso de producción). Tomando lo que hay de renovador en el análisis del conflicto laboral de la perspectiva neomarxista, critica sin embargo la tendencia a negar la centralidad del conflicto encerrado en torno a las relaciones de empleo matizando así la necesidad de contextualizar el análisis del conflicto laboral en ese espacio más amplio que constituye «el trato con la gente» inmerso en culturas colectivas a la vez amplias y concretas. Y, finalmente, el capítulo de Lucila Finkel se centra en la evolución de las teorías de las profesiones en relación con el problema de la tecnocracia, la gerencia y las ocupaciones, como un espacio también para pensar sobre una teoría genérica del trabajo. Recupera de esa historia magníficas referencias de autores clásicos que han permanecido relativamente aparcadas (como determinadas reflexiones de Durkheim) y que siguen siendo útiles para elaborar una teoría sobre el declive de las profesiones, complementando la tradición weberiana de la desprofesionalización y la bravermaniana de la proletarización de los profesionales.
La debilidad en la contextualización histórica de las interpretaciones más generalistas del libro, a la que hemos aludido anteriormente, hace que el capítulo final de Andrés Bilbao difícilmente pueda ser puesto en una relación tan estrecha con las aproximaciones teóricas previas, como las que éstas guardan entre sí. En este sentido, la tarea de este capítulo final es, como afirma Castillo Mendoza en la introducción, captar la específica historicidad de las cuestiones planteadas en los capítulos teóricos. Es decir, intentar poner en relación el paradigma liberal dominante con los procesos de cambio emergentes en el empleo y las consecuencias en la organización del trabajo. El capítulo recoge una síntesis de los análisis ya expuestos por el autor en otras obras sobre el funcionamiento y papel político de los tópicos neoliberales respecto a la plena precariedad del empleo, la centralidad de la política monetaria en la actualidad y respecto a una de sus principales consecuencias, la individuación y fragmentación de la clase obrera.
En definitiva, la obra contribuye a clarificar las posturas teóricas de un modo riguroso y crítico, una elaboración teórica que se realiza en clave de manual para iniciados en la temática del trabajo, que mediante una superposición de planos en tentativa inacabada de síntesis procura definir un estructurante y complejo fenómeno, progresivamente fragmentado, como es la relación salarial. En suma, un rescate brillante de categorías, reconstruidas y actualizadas, para el análisis social contemporáneo que nos prepara para su elaboración empírica y aplicación práctica.
1 Un repaso que arranca desde los clásicos (Smith, Marx, Durkheim, Weber, Keynes, Pareto, etc.), pasando por autores igualmente fundamentales aunque menos populares (Mayo, Fromm, Mouzelis, Pizzorno, Burawoy, Collins, Ehrenreich, Freidson, Abbot, Crouch etc.) o por otros más conocidos (Parsons, Merton, Mills, Braverman, etc.) y que llega a autores ya próximos en el tiempo (Foucault, Silverman, etc.).
1/1/09

(2006). Miño y Dávila Editores
Daniel Albarracín Sánchez
Marzo 2007
1. Lugar y camino habitados en la sociología del turismo
En la literatura especializada relacionada con el mundo del turismo y la hostelería se ha producido, al menos en la última década, una explosión de publicaciones caracterizadas por ser soporte de una visión promotora del negocio turístico y un singular énfasis en las proezas e iniciativas de modernización empresariales en la producción de una de las mercancías más singulares e idiosincrásicas de nuestro país: el servicio turístico. Se han desarrollado también prolijos esfuerzos por sistematizar información estadística, impulsadas desde instituciones oficiales, para dar cuenta de una de las primeras industrias nacionales, con un claro propósito de reflejar los éxitos económicos de un sector que hace a nuestro país una potencia puntera a escala mundial. Cuentos publicitarios y cuentas de éxito han vestido con glamour, de este modo, una actividad económica que emplea a más de 1.800.000 personas asalariadas, sin que apenas se refleje, en cambio, sus duras condiciones de empleo y trabajo.
La investigación de Mari Luz Castellanos y Andrés Pedreño emprende la tarea de cubrir el vacío existente en cuanto al análisis sociológico de los procesos de producción de estos servicios, planteado desde la óptica y situación de los y las asalariadas, así como se cuida de reconstruir y visibilizar los relatos, hasta ahora silenciados, que contradicen la imagen paradisíaca arrojada por los altavoces del capital turístico. Presenciamos una esmerada y reveladora investigación de orientación sectorial, que pondrá atención sobre las transformaciones productivas y los nuevos requerimientos competenciales para con la fuerza de trabajo moderna (o, según alguno de los pasajes, más bien posmoderna, sin que nombrarla así se confunda en ningún momento del texto con un universo de progreso), en particular, las exigencias de conductas relacionales y comunicacionales que los autores denominan inmateriales. Viene a ser, no sólo un excelente trabajo de perspectiva sociológica firmemente crítica sino también una reflexión sobre la naturaleza del cambio estructural y el llamado advenimiento –en este caso, amenaza- de una sociedad postindustrial, dando cuenta de la metamorfosis del trabajo, del papel y reestructuración neoliberal de las empresas –como meras piezas de un proceso de producción que ya no se contiene en ellas como unidades operativas básicas, sino que se difumina en redes de ancho, largo y a veces escondido alcance- y sus consecuencias en las relaciones de empleo.
Este estudio de los cambios competenciales y del proceso de producción de servicios en el sector turístico observará la incorporación de nuevas “habilidades” cuya virtualidad es la de, frente al reclamo de la atención al cliente y el servicio de calidad, desprofesionalizar y deteriorar el servicio para un mayor rédito o un más minimalista coste. Se expande así un tipo de actividad despersonalizada de requerimiento abstracto y estandarizado (lo comunicacional y emocional, la disponibilidad y la actitud entregada) que puede ser fácilmente desplegado con una ínfima formación, una decidida actitud dócil y próxima al vasallaje, y una gran resistencia física y mental insensible a la angustia. A consecuencia de esto los y las trabajadoras devienen mucho más intercambiables, polivalentes y formateados en serie, originando una movilidad laboral más fluida –en lo que refiere a la gestión de la fuerza de trabajo, en contra de la estabilidad laboral y la dignificación profesional-, con la inequívoca tendencia a la pérdida de fuerza estructural para la negociación de sus condiciones laborales y el deterioro observable de sus derechos sociales y sindicales.
Esto no vendrá a impedir que el desarrollo de dicho “trabajo inmaterial” (en la que se reúnen también amabilidad, empatía, adaptabilidad, afección por la empresa, atención constante, movilidad y polivalencia) como principal y novedosa exigencia de ejecución en las fábricas del ocio, tal y como los autores señalan, se venga a presentar con toda una lógica sistematizada de industrialización del trabajo vivo. Sistematización que puede tener dos caras: de manera formalizada a través de cursos de formateo de las habilidades de la fuerza de trabajo que reiteran el mantra de “todo para la atención al cliente, pero sin el cliente”; o bien de manera informal y desestructurada, pero igualmente degradante, a través de la rutinización y repetición velocísima de tareas en agregación y un servicio para un consumo de masas prestado por empresas familiares tipo “chiringuito”, poco familiarizadas con cualquier técnica eficiente, saludable e higiénica de servicio de calidad.
2. Marco reflexivo y metodológico: un objeto “onda-corpúsculo” como partícula significativa del holograma turístico español
Esta investigación, con un marco teórico encuadrado en el cruce híbrido de una clásica sociología crítica bravermaniana y la inclinación postmoderna influida por la novísima moda inmaterialista italiana (con nociones directamente permeadas por, o heredadas de, las ideas de Toni Negri), se zambulle en un trabajo empírico cualitativo que opta por navegar en los procesos en caliente y su textura viva, las relaciones, actitudes y discursos, dando un espacio protagonista al punto de vista obrero (los “nuevos braceros del ocio”), vacunada así del riesgo de deslizarse por la superficie helada del mero número. Se irá más allá de la descripción de dimensiones o evoluciones cifradas en estadísticas o de la fantasiosa y reluciente carcasa del discurso mercadotécnico, lográndose descifrar las tramas relacionales y transformaciones sociales estructurales y cualitativas en la que los sujetos muestran su rostro y verbalizan su palabra.
Su vía de aproximación y tratamiento empírico es el estudio de caso, escogiendo dos que, en principio, debieran ser extremos, y podrían ofrecer un contraste significativo. Así, se vendrá a estudiar la situación de un complejo turístico específico en la región de Murcia, La Manga Club, con una orientación de servicio elitista y de distinción, dando cuenta de todas sus actividades principales y auxiliares; para después analizar la situación de un modelo de oferta de masas, para un turista conformista y conformado, como es la que se constituye en la ciudad de Benidorm, en Alicante.
Los estudios de caso se detienen, mediante el empleo de la entrevista abierta en profundidad y mediante la observación participante o la revisión documental de revistas de organizaciones turísticas, en las diferentes redes de empresa de un mismo microuniverso turístico local –pero formado dentro de una estrategia compleja y completa-, y en sus diferentes fases de producción o, como se vendría a decir en ciertos ámbitos “la cadena de valor”, sea en sus actividades principales, hasta cierto punto más protegidas y reconocidas; o en las auxiliares, más exigidas y volátiles, más controladas y, en cualquier caso, menos recompensadas.
Se caracteriza integralmente la trama de actividades mutua y asimétricamente relacionadas de este ámbito económico y laboral, en dos segmentos en principio diferenciados. Se estudian las relaciones de empleo y trabajo y su presión sobre los y las trabajadoras y sus cuerpos respectivos, no sin antes haberles arrancado de sus comunidades de origen -el tradicional mundo rural agrario-, socializado en la estacional industria turística, y vulnerabilizado sus condiciones laborales hasta límites poco conocidos –por la invisibilización habitual de este plano, y por la reintensificada degradación habida en las últimas décadas-.
Acertadamente se observa el origen de este nuevo trabajo de servicios, que, comportando un valor de uso radicado en el ocio, ofrece una dinámica continuista de las condiciones de los braceros en el ámbito agrario. El proceso es uno más de los capítulos del paso de un modo de vida agrario a otro urbano, que conserva unas redes de dependencia muy viejas con una tutela de derechos debilitada. Abundante y trepidante trabajo manual al son del cuerpo uniformado, empleos itinerantes y commuting incesante, nómadas siempre con la cabeza en otro sitio porteadores de brazos y rostros sonrientes con imposible risa auténtica siguiendo el tren que pasa por las diferentes estaciones del clima, y nuevos requerimientos “inmateriales” para el trato con el cliente. Prácticas estandarizadas que definirán, en suma, el carácter básico de estas actividades que, presentadas como vanguardia de la sociedad moderna del ocio, no son más que la reproducción de una clásica e intensificada relación de explotación.
El estudio revela también la degradación de la empresa como unidad jurídico-organizativa empleadora de fuerza de trabajo. La disolución de la responsabilidad empresarial a través de las redes de subcontratación y de cesión de trabajadores a través de ETTs y, en su caso, el uso de empresas de servicio, o, por qué no, la economía informal, va a afectar de lleno a las condiciones de vida, trabajo y empleo de los colectivos asalariados y de pequeños empresarios o autónomos dependientes en el sector turístico.
A su vez, se analiza una zona residencial turística colindante a un club de golf, sus consecuencias en el territorio y en el tipo de comunidad específica que allí se asienta, las dualidades de inmigrantes regionales, internacionales y turistas en un espacio cada vez más artificioso; y el archipiélago amplísimo de trabajos adyacentes que se producen en torno a estas islas de lujo: actividades de ocio como el casino, servicios de mantenimiento y limpieza, inmobiliarias, etcétera. O bien en el caso de Benidorm, la primacía de los touroperadores internacionales sobre las empresas locales, la configuración total de un espacio turístico como oferta global y globalizada, las nuevas tendencias en restauración y hotelería, o en ocupaciones tan específicas, cuyo perfil se retrata aquí, como el que proporciona el hamaquero en las playas de estas localidades de sol y playa; el de portero de discoteca en los locales que están a su orilla; o los de los guías turísticos en sus distintos formatos, sea en su autonomía empresarial colectiva autogestionada, o en la subsumida en cadenas lideradas por touroperadores.
3. Apuntes para un diálogo respecto a la propuesta teórica de un valioso y valeroso trabajo empirista
La investigación, como hemos indicado, indaga las transformaciones producidas en las situaciones de trabajo y procesos de producción en los sectores de ocio. Estos adoptan un sistema de industrialización de la propia fuerza de trabajo en su disposición y adaptación a la cadena de servicios. En nuestra lectura, creemos que se da cuenta de cómo la fuerza de trabajo se va a disponer y adaptar como instrumento industrializado en orientación a culminar cada vez más servicios en forma mercancía, en un formato aparente y virtual de atención al cliente, con un contenido en la práctica despersonalizado y estandarizado, caracterizado por la presencia de sonrisas y miradas estudiadas, en la forma de mueca y maniquí agitados por una cadena de gestos reiterados y pautados.
El texto nos brinda la comparación de dos microuniversos y la indagación en los microrelatos de los y las trabajadoras insertos en ellos. En ese contraste, hay una búsqueda de tendencias globales. El estudio muestra pasajes significativos de las entrevistas que permiten reconocer los propios términos de los protagonistas afectados. Aunque la obra es coherente y muestra una visión sólida, parece arrojarse a veces al lector el habla literal del entrevistado, como si de su mismo relato pudiese desprenderse algo más, adivinándose una interpretación del discurso que no llega a culminarse, conformándose con su visibilización. Ahora bien, este esfuerzo descriptivo tiene una ventaja que combate la invisibilización tan extendida de estos procesos, por lo que tiene su valor intrínseco.
La virtud de un trabajo netamente empírico como este es la descripción de las intrahistorias y movimientos en proceso partiendo de una plantilla teórica. Pero ésta última, en vez de revisarla tras pasar por la experiencia de investigación, en cambio se perpetúa, para hacer de lo observado puro soporte de una idea preconcebida. Es más, los dos estudios de caso, en principio muy diferenciados, van a converger en la justificación de dicho modelo de explicación que, aunque potente y fecundo, se nos antoja apriorístico.
Se viene a afirmar, apropiada y valientemente, que presenciamos una industrialización del trabajo de ocio. No obstante, la perspectiva neorricardiana de esta obra, desarrollada al modo bravermaniano, fijará la atención en los cambios en los valores de uso de las situaciones de trabajo, pero no elabora análisis alguno sobre su envés: los procesos de mercantilización y formación de valores de cambio. En vez de analizar los procesos de mercantilización, de unas actividades que adoptan la forma de servicios en consonancia con la extensión de una sociedad superindustrial, va a enfatizarse una supuesta metamorfosis en la naturaleza de las situaciones de trabajo y en el tipo de rasgos concretos de los trabajos que habitan en la sociedad neocapitalista, sin más alcance que su descripción. Ahora el trabajo, según esta obra, devendría cada vez más inmaterial; se produce una revolución conceptual, ya anticipada por Antonio Negri con su teorización de los valores-afecto. No parece concebirse el análisis que propone la teoría laboral del valor, ni siquiera para pasar el veredicto de una impugnación, simplemente no se le pasa ni revista.
La romántica y poética reflexión sobre los “valores-afecto” –subyacente al texto, aunque presentada en forma crítica (se reclama el reconocimiento y triunfo del nuevo valor de uso inmaterial), y no apologética como hará Negri (que quiere confirmar una revolución mágica sobre el valor de cambio ya casi disuelto)-, es confusa. En primer lugar, todo proceso que transcurra en el tiempo y en el espacio es material. Lo inmaterial sólo es concebible desde parámetros idealistas, o no existe. Las relaciones, la comunicación, los afectos e ideas son producto del esfuerzo y la actividad humanas desplegadas en el tiempo y en el espacio, y aunque en algún caso su soporte y materialización físicas sean de poco peso, volumen o duración físicas, están presentes en los movimientos, en los contactos, en los textos, en los sentidos que registran estas interacciones, pero inequívocamente materiales-. En nada contribuye el hablar de lo “inmaterial”, pues hasta los valores representan la expresión simbólica y discursiva de prácticas materiales que les confieren sentido.
Si bien es cierto, que el contenido práctico de muchas ocupaciones concretas es cada vez más abstracto y simbólico, y la producción adopta la forma de servicios (suministro continuo y disponibilidad relacional permanente de “prestaciones y atenciones no acumulables”), esto no vendrá a interrumpir la lógica capitalista del valor, en términos de Marx, en modo alguno. El ciclo de la mercancía no se quiebra por cambios en la naturaleza de los valores de uso y en las actividades concretas de las situaciones de trabajo y producción. El valor de la mercancía será, en una sociedad capitalista, el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción en un contexto de intercambio, realización mercantil y explotación laboral. La forma de la mercancía adopta cada vez más la forma servicio, sustentada en una economía superindustrial e urbanizada que lo hace posible, y no se deja de desarrollar una relación capitalista en el marco de una sociedad y economía de mercado porque ésta adopte una apariencia fetiche de un tipo u otro.
A este respecto, el discurso de la inmaterialidad, sugestivo y valioso a la hora de realizar interesantes interrogantes, nos puede confundir, pues sólo, hasta la fecha, ofrece lagunas en sus respuestas. En efecto, hay pasajes, de mayor reflexión teórica, que asumen el prejuicio ricardiano, desarrollado hasta sus límites por Negri [(2001; Marx más allá de Marx. Akal. Madrid], que asimilan fuerza de trabajo y trabajo.
Es cierto que cada vez adquiere mayor importancia cómo se produce socialmente la fuerza de trabajo, esto es, cómo se desarrollan y aplican sistemas societales instituidos de conversión de la población en fuerza de trabajo disponible y potencialmente empleable y adaptable. O, dicho en los términos negrianos, que la sociedad produce desde su origen los cuerpos que la constituyen y pone a éstos a producir. Y que es preciso venir a discutir estos procesos si entramos a cuestionar el tipo de sociedad vigente. Es cierto también, que los contenidos del trabajo están sufriendo importantes metamorfosis, hacia dinámicas de mayor orientación simbólica-abstracta-transversal (empleo de códigos, uso de aplicaciones informáticas, desarrollo de habilidades comunicacionales y transversales, coordinativas y de autoplanificación, de uso transectorial, etc…). Nos parece, quizá, un error, sin más discusión, el admitir la teoría del valor-afecto, pues una de sus presunciones es la abolición de la necesaria transición y distancia entre fuerza de trabajo y trabajo efectivo. Ahora bien, a favor del texto hay que indicar que el libro simplemente desarrolla una crítica negativa sobre las “nuevas formas de explotación”, sin compartir el destino argumentativo de los inmaterialistas. A nuestro juicio, sigue vigente esta necesaria distinción entre fuerza de trabajo y trabajo, y dicho proceso de conversión es lo que hace que, en términos societales y sectoriales medios, sea el tiempo de trabajo socialmente necesario el que determine el valor y sobre el que oscilan los precios en los intercambios de la acumulación capitalista.
A este respecto, nos encontramos con una asunción, que conviene discutir, sobre el papel de los salarios variables. Según el texto, la predominancia de los salarios variables conlleva la fusión de fuerza de trabajo y trabajo (se asume la afirmación de Marazzi, 2003:33, pág. 196 del texto), y a los y las asalariadas, porque por tanto, se les remunera en función del trabajo efectivo. Es consabido que los cálculos de los salarios variables en términos medios ya están calculados de antemano por los empleadores, y que, si bien constituyen un estímulo y castigo individualizador para la plantilla como mecanismo de gestión de la organización del trabajo, ya anticipan el valor de la fuerza de trabajo específica de ese sector u ocupación. Dicho de otro modo, no es cierto que se remunere en términos generales, aunque lo parezca a escala individual, al salariado por su trabajo efectivo, sino que esto se realiza en función de la especificidad, cualificación, escasez relativa y disponibilidad de la fuerza de trabajo concreta (con su capital simbólico, cultural y relacional determinados)[1], en lo que influye las posibilidades de intercambiabilidad con fuerza de trabajo de otros subsectores afines, que se va a emplear; cabiendo también incluir factores que explican la distancia entre el valor de la fuerza de trabajo como mercancía y su precio (el salario) a dinámicas como su fuerza estructural de negociación, su papel en el aparato productivo global y su capacidad de interrumpirlo o condicionarlo, etc…
4. Una discusión sobre propuestas subyacentes
En el lado implícitamente propositivo del texto está la defensa de la dignidad profesional. Como argumento constituye una interesante estrategia útil al servicio de la acción sindical, desde una óptica de resistencia, en ausencia de otras líneas más ofensivas y un contexto de disputa más favorable. A este respecto, el contraste perpetuo con algunos segmentos de ocupaciones profesionalizadas –casi artesanales- de décadas pasadas, con la proliferación de empleos flexibles, industrializados, precarios, y descualificados tiene una potencia didáctica importante, pero una capacidad transformadora dudosa desde el análisis. La recuperación de las profesiones es coherente con una concepción del trabajo útil, enriquecida, cualificada, al servicio de las necesidades pero, en el propósito de un cambio de su naturaleza social, no puede reclamarse desde los parámetros de la vieja e irrecuperable era fordista. Tampoco pueden reclamarse elementos como la remuneración por antigüedad que, si bien son útiles para conservar derechos de los colectivos más mayores en ausencia de otros sistemas desarrollados y controlables más justos de valoración y reconocimiento (por ejemplo, la cualificación), son discriminatorios generacionalmente –en cuanto al género y las generaciones-; o la no movilidad laboral y la no polivalencia –ni siquiera a escala local, naturalmente regulando sus límites-, pues socavan posibles soluciones progresivas indudables. A veces no se piensa que sería muy interesante, y a veces la única vía de garantizar empleo estable y con derechos en el marco de actividades estacionales bien localizadas, una diversificación de la cualificación, y la posibilidad de una diversidad ocupacional que pueda desarrollarse a lo largo del año, eso sí con una relación laboral estable garantizada y protegida con derechos, limitando las cargas de trabajo, y que también exigiría cuestionar el modelo de intermediación laboral y el de empresa como sistema empleador.
Debe comenzarse por cuestionarse por dinámicas que puedan poner en jaque esa lógica: una acción sindical ofensiva con propuestas de cambio (reducción de la jornada laboral, ingreso universal garantizado, socialización del suelo, intermediación laboral en manos del sector público en colaboración con representantes de cada sector de actividad, etcétera) y no sólo de resistencia de defensa de derechos antiguos que, si bien positivos para algunas fracciones de los y las trabajadoras, deforman la posibilidad de solidaridad de clase; una organización adecuada al modo y el nivel en que se despliega el capital al día de hoy y en la forma en que se concentran y puedan vincular los y las trabajadoras, que obliga plantear formas más allá de la empresa –que ha acabado su papel como unidad operativa básica de producción-; y una acción pública responsable de la intermediación y gestión del empleo de la fuerza de trabajo, como salvaguarda de sus derechos de ciudadanía y propulsor del pleno empleo de calidad.
Es más, la defensa sin más de la profesionalización no significa más que el apoyo a los segmentos obreros corporativizables y blindables –generalmente masculinos, de edad avanzada e integrados-, en detrimento de los ya vulnerabilizados, y definitiva e irreversiblemente con empleos necesariamente sustituibles y transversales –y que coinciden con los colectivos que se quiere defender en el texto: mujeres, inmigrantes, jóvenes, pero que difícilmente alcanzarán, salvo por la vía estrecha de la promoción, a empleos de tal calibre-. En suma, la defensa de la profesionalización sin más ingredientes conlleva aceptar la carrera jerárquica a lo largo de la vida del viejo modelo fordista, y el embudo que entraña de por sí. El discurso de la profesionalización parece que podría compartirse en algún horizonte convergente con la búsqueda de la cualificación permanente, la garantía de estabilidad laboral, la acción pública y el control o participación de los y las trabajadoras, y así, junto a la lucha por un cambio institucional profundo, podría admitirse, pero mentarlo sin más parece insuficiente, desde una óptica transformadora.
Análogamente, las sugerencias en el texto de que las lógicas de resistencia (por ejemplo, el guía turístico autónomo colectivo) para el profesionalismo, como nuevo artesanado moderno, se deben basar en la autogestión es una vía de incierta supervivencia, dado que estas empresas autogestionadas serían coherentes con y sufrirían a largo plazo, sin interrumpir su lógica, la dinámica del mercado capitalista. Los cambios sociales profundos necesarios para una transformación cualitativa hacia una nueva sociedad no tienen atajos, deben alterar radicalmente la lógica de la mercancía, y romper con la relación salarial como vínculo constituyente de nuestra sociedad. Los escapismos en los huecos del sistema son posibles, y pueden servir para un ulterior “contraataque”, pero son, en cualquier caso, transitorios y vaporosos.
En definitiva, nos encontramos con un trabajo revelador, crítico, visibilizador que nos comunica las dinámicas laborales del sector turístico, desde una óptica de resistencia, a favor de los discursos obreros. Se trata, desde ya, de una referencia obligada en el análisis sectorial, recomendable para un uso sindical, para la discusión sobre los cambios en los sistemas de trabajo, empresa y empleo, y para un mejor conocimiento de la situación y condiciones de vida y trabajo de colectivos hasta ahora escondidos. A este respecto, felicitamos a su autor y autora por ofrecernos este excelente trabajo.
[1] Postone, Moishe (1993) Time, labor, and social domination. A reinterpretation of Marx’s critical theory. Cambridge University Press. En castellano (2006) Tiempo, trabajo y dominación social. Marcial Pons. Traducción de Jorge García López.
