Pablo Pérez Ganfornina / Daniel Albarracín Sánchez
26/05/2026 https://vientosur.info/un-paso-adelante-2/La historia no tiene sentido filosófico. Pero es políticamente inteligible
y estratégicamente pensable, pues, en la historia real,
el vencido no está forzosamente equivocado,
y el vencedor no está necesariamente con la razón
Daniel Bensaïd
El escenario post-electoral de mayo de 2026 ha puesto en crisis el modelo de mayoría absoluta del PP que retrocede a los 53 escaños, perdiendo el rodillo parlamentario; el PSOE de María Jesús Montero, aunque aumenta en 60.000 votos, cosecha el peor resultado de su historia con 28 escaños; mientras que la izquierda soberanista de Adelante Andalucía, liderada por José Ignacio García, asciende hasta los 8 diputados (400.000 votos), superando en relevancia al proyecto de Por Andalucía, encabezada por Antonio Maíllo, que aun perdiendo unos 20.000 votantes ha mantenido sus 5 escaños. En principio, parece claro que el aumento de la participación en un 8,71% hasta el 64,84% (recuperando índices que no se daban desde 2015), no favoreció a Moreno Bonilla. Mientras el bloque de la derecha (PP, VOX y SALF) ha aumentado su peso en 163.365 votantes, el bloque de la izquierda ha sumado 271.748 votos.
¿Esto es el principio de un cambio de dinámica? Para intentar esbozar una respuesta, nuestra mirada no puede partir del último resultado electoral, sino de un análisis acerca de la historia política andaluza. En este sentido, pensamos con una premisa fundamental: no existe victoria electoral sin una victoria social y política previa. En el sur, la derecha no conquistó las instituciones de forma fortuita en 2018; lo hizo ganando primero la batalla por el "sentido común", desplazando los marcos de referencia colectivos y colonizando la agenda pública mucho antes de que las urnas validaran su hegemonía. El termómetro real de esta transformación no se hallaba en las series temporales de las encuestas, sino en la micro-política de lo cotidiano: en la conversación en los centros de trabajo, en la frutería y en los bares de los barrios populares. Allí, la desmovilización de los sectores tradicionalmente de izquierdas y la carencia de un proyecto ilusionante han condicionado un escenario donde el desapego hacia lo público y lo común es la norma. Mientras la izquierda se sumergía en una gestión tecnocrática o en estériles debates internos, la derecha lograba naturalizar su relato, aprovechando el vacío existencial dejado por la descomposición del proyecto del PSOE-A tradicional.
Ahora bien, ¿el modelo de mayoría absoluta del PP se ha quebrado irreversiblemente? ¿Cuáles son los márgenes reales de la hegemonía de la derecha en Andalucía? ¿Hay mimbres para pensar una recomposición del bloque de izquierda?
