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22/5/20

El Ingreso Mínimo Vital y el futuro por hacer.


Daniel Albarracín[1]. 15/05/2020
https://www.nortes.me/2020/05/21/el-ingreso-minimo-vital-y-el-futuro-por-hacer/

Se ha instalado el tópico elitista que sospecha de todo aquel que, por percibir rentas originadas por un derecho humano, es un mantenido, un caradura perezoso. Hay un discurso cínico y disciplinador, que tacha de vagos a personas que no eligieron ser despedidos ni haber sido empobrecidos. Los que hablan de paguita, no se preguntan siquiera si la renta será suficiente para vivir. No se quejan de haya créditos avalados, subvenciones o bajos impuestos para las empresas. Lo que les importa, a los que niegan al trabajo el origen del valor y piensan que son las empresas las que crean la riqueza, es la docilidad de la fuerza de trabajo disponible. Parados y sin ingresos seguro que seremos más obedientes, teniendo que aceptar cualquier empleo, en un contexto de depresión económica en el que cunde el temor porque no haya lentejas. Por esta razón la derecha es hostil a cualquier medida de escudo social a las clases trabajadoras. 

Dicho esto, sorprenderá que ciertos liberales estén conformes con una medida como puede ser el ingreso mínimo vital. No debe extrañarnos cuando su cuantía anda por debajo del coste de reproducción de la vida. Recordemos que sirve para “llenar la nevera”, pero no para pagar el alquiler, la hipoteca y otros gastos propios de una familia. El misterio se resuelve cuando se comprueba que dinamiza el consumo, que impide un mayor hundimiento de la economía, al estabilizar la demanda. Vaya, que ayuda a que el mercado funcione.

18/5/20

El Ingreso Mínimo Vital y los vehículos para el cambio: Renta Básica Universal, Planes de Empleo Garantizado y la Política de Desmercantilización y Democratización Laboral


https://vientosur.info/spip.php?article15972


Daniel Albarracín 15/05/2020


En Junio, se implementará un ingreso mínimo vital cuyo perfil definitivo aún está perfilándose, tanto en su aplicación concreta como en su alcance social, e incluso territorial, pues se ha trasladado como propuesta a las instituciones europeas. 


Esta iniciativa brinda una oportunidad para contrastar diferentes “vehículos de cambio”[1]. Valorar un esquema de medidas exige, al menos una doble comparación. Lo que ofrece y mueve respecto a un determinado punto de partida. Y, especialmente, hacia dónde nos lleva. Para poder evaluar apropiadamente. Debemos contrastar los diferentes vehículos disponibles, para ver cómo avanzan en cada terreno, y establecer los horizontes deseables. Sin caracterizar esos horizontes[2], resulta muy difícil orientarnos. No se trata de llegar a ellos en un estadio más o menos inmediato, sino, cuanto menos, concluir con un juicio cabal de si al menos nos movemos en la dirección que buscamos.

A este respecto, este documento, primero, contrastará lo que es el ingreso mínimo vital y su distancia con la Renta Básica Universal. Segundo, compararemos la RBU con los conocidos Planes de Empleo Garantizado. Tercero, compararemos ambos esquemas –en tanto que vienen asociadas a medidas que comprometen a otras esferas de la política económica, social y laboral-, con una solución alternativa. Aquella, en síntesis, consiste en el desarrollo de políticas de desmercantilización, la extensión de servicios públicos universal gratuitos, y la democratización de las relaciones laborales.



¿Es el Ingreso mínimo vital una renta básica universal?. ¿Se podrá financiar la RBU?


El ingreso mínimo vital es una renta reducida y condicionada para determinados colectivos en situación de pobreza severa, por no tener apenas ingresos. La cuantía prevista del ingreso mínimo vital, a falta de mayor precisión regulatoria irá desde los 462 euros para alrededor de un millón de familias, o unidades de convivencia, con muy bajos ingresos ni propiedad de vivienda por encima de 100.000 euros de valor, aunque pueda luego elevarse en función del número de miembros que tenga cada unidad de convivencia, o si se es familia monoparental. Una renta condicionada y de mínimos que en nada se parece a una Renta Básica Universal, que sería una renta general para toda la ciudadanía, que permitiría vivir sin la obligación de trabajar para poder tener una vida digna.

Algunos autores, como el equipo de Arcarons, Torrens y Raventós, han ideado fórmulas bien pergeñadas que la pueden hacer la RBU asumible financiera y fácil de aplicar. Se financiaría a través de un incremento de los tipos del IRPF, especialmente de las rentas más altas, pero bastaría con aplicar un tipo único del 49%, con una ampliación del mínimo exento. Esta fórmula permite compaginar su financiación con la redistribución. Aunque lo perciba toda la ciudadanía, el efecto neto es que el 20% de las rentas superiores financia al 80% restante, garantizando que todo el mundo tenga una renta básica mensual. Su coste administrativo es el que ya se da con el trámite tributario actual, aunque naturalmente, el diseño del IRPF se vería drásticamente modificado. Sería una medida financieramente viable, redistributiva y además sustentada por una reforma fiscal redistributiva justa. En base a cálculos propios siguiendo los datos del equipo de Arcarons, para 2012, estimamos que el efecto neto de aplicar la RBU, sería del 3,5% del PIB, al ahorrarse el pago de prestaciones sociales inferiores. El del TG sería del 4,37% al ahorrarse el pago de prestaciones de desempleo. Ambas medidas son perfectamente financiables equiparando la presión fiscal española a la media europea.



Diferencias y compatibilidades entre la RBU y los Planes de Trabajo Garantizado.

26/10/13

Entrevista incómoda sobre servicios públicos y cuidados: ecología y sindicatos (6)





Daniel Albarracín. Sep. 2013

Servicios Públicos
¿Ves posible/necesario un control ciudadano de los sectores públicos, que no esté sólo en manos de funcionarios y/o el estado?¿cómo hacerlo?

Sí, eso supone establecer un control popular de ciudadanía usuaria con comisiones elegidas por asambleas que se sienten en las mesas de dirección del sector público, junto a representantes políticos y de los y las trabajadoras.

La educación pública no está garantizando una adecuada formación para la sostenibilidad. ¿Cómo habría que tratar desde lo público-estatal a proyectos que sí van en esa línea?

Parece imprescindible incluir en los temarios esta preocupación tanto en las materias de ciencias  naturales (innovación para la sostenibilidad, conocimiento de los ecosistemas y de la biosfera) como de ciencias sociales (reorganización de la vida social, productiva y de consumo para la sustentabilidad).

¿Es razonable solicitar transporte público gratuito?¿Cómo hacerlo viable?

Es razonable, pero para eso es preciso una reforma tributaria intensa, y un modelo de gasto no constreñido por políticas de austeridad, así como cuestionar la losa de la deuda.

El modelo sanitario actual es paliativo y altamente intensivo en recursos materiales ¿habría otro modelo sanitario que cambie estos parámetros? ¿cuáles serían sus características?¿cómo repercutiría en el empleo en ese sector?
Un modelo sanitario sostenible debe basarse en la atención primaria, la medicina preventiva y un cambio de los hábitos de vida diarios que reduzcan el riesgo de enfermedad o morbilidad. Se trata de focalizar la salud como bienestar integral (social, corporal, mental, etc…) en el modo de vida diario, y no como mero evitamiento de la muerte o la insensibilización del dolor.

Sin embargo, parece aconsejable que ante ciertas enfermedades o problemáticas hubiese hospitales que pudieran hacerle frente. Ahora bien, se trata de desarrollar una modelo sanitario de proximidad, personalizado y preventivo, y no hospitalcentrista como el que hay ahora, que es precisamente un modelo “industrializado” altamente dependiente de instrumental médico insostenible a gran escala.

Cuidados
¿Cuánto tiempo de vida se dedica a las tareas de cuidados?
Se destina cada vez un tiempo menor. Además de manera muy desigual. Mientras que las clases altas pueden pagar estos servicios disfrutando de ellos en mayor medida, las clases populares no pueden más recurrir a su autoprovisión, en gran medida proporcionada por mujeres. Entre los perjudicados de este modelo están las personas ancianas, enfermas, y el colectivo infantil, entre otros. Habría que dedicar más tiempo a esta dimensión y repartir mejor los trabajos destinados a este efecto, con una expansión de servicios públicos (escuelas infantiles, modelo sanitario de atención primaria y preventivo, atención a la dependencia, residencias de ancianos, etc…) y un reparto mejor entre hombres y mujeres de estas tareas imprescindibles.

¿Es viable como estructura económica-laboral que los trabajos de cuidados estén mejor o igual pagados que los de otros sectores?¿bajo que condiciones?

Hay que distinguir. Los trabajos desarrollados en el ámbito familiar deben ser mejor repartidos, pero no necesariamente remunerados, salvo que se provean por profesionales de la ayuda a domicilio, la limpieza o la atención personal. En el ámbito de los servicios públicos (o, en su defecto privados) deberían ser remunerados como cualquier otro trabajo de valor equivalente. Esto supone reordenar el valor que asignamos a los diferentes trabajos, en función de su dificultad, cualificación, necesidad y demanda social.

Cuando hablamos de cuidados ¿es posible en nuestra cultura incorporar la necesidad de cuidar de manera efectiva e igualitaria a la naturaleza y resto de seres vivos?

Debiera ser. El ecofeminismo así lo defiende. Sin la base de la vida no hay posibilidades para la vida humana. Sin dignidad para la naturaleza la vida humana será indigna.

¿Qué propuestas normativas se pueden hacer para que sea una realidad el reparto entre sexos del trabajo de cuidados?

Quizá el cambio no sea meramente normativo. Pero también debemos contar con él. En primer lugar, se trata de actuar en el ámbito laboral. Las mujeres deben acceder, promocionar y disfrutar de condiciones laborales iguales que los hombres. Si hubiese una mayor inserción, en condiciones dignas, de la mujer al ámbito laboral, sería más fácil que hombres y mujeres no se encuentren ante dilemas del reparto del trabajo doméstico en términos desiguales. Pero no basta, es necesario impulsar modelos de convivencia antipatriarcales, culturalmente igualitarios (sin impedir el reconocimiento de las diferencias). Para comenzar, una buena idea es la de promover un permiso igual personal y no transferible de cara al periodo de crianza, un permiso p/marental igualitario (PPINA), por un periodo de 6-12 meses, consecutivo para los dos progenitores o tutores.