21/9/18
Guaridas y evasión fiscal: ¿Hacia una Fiscalidad internacional y española justas?.
12/12/12
La amnistía fiscal no convence ni a los defraudadores
Inspectores y técnicos de Hacienda, asesores fiscales y fiscalistas reniegan de una práctica que históricamente ha demostrado su ineficacia a la hora de recaudar. "Es ineficaz, injusta e innecesaria", coinciden todos los expertos. Además, no va a lograr los objetivos de recaudación que se habían previsto.
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Por no convencer, no ha convencido ni a los propios defraudadores: según el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), hasta el pasado 31 de octubre se habían recaudado sólo 150 millones, apenas un 6% de la cantidad anunciada a bombo y platillo.
15/7/12
El PP aprieta con la fiscalidad más injusta
Diario Público
http://www.publico.es/dinero/439636/el-pp-aprieta-con-la-fiscalidad-mas-injusta
Para leer la versión íntegra visitar la web de Viento Sur el artículo "El hundimiento de la economía española"
Como es sabido, el IVA es un impuesto indirecto que pagan los consumidores finales y tiene una fuerte carga regresiva, pues tiene escasas modulaciones para corregir los efectos perversos que provoca. Es un impuesto "fácil" que pesa sobre la población -con escasos recursos para oponerse- y no sobre los detentadores de las fuentes de riqueza -ricos también en instrumentos de presión-.
5/7/12
Impuestos a los ricos en Francia y fugas de capitales
Para escuchar el audio de la entrevista pinchar aquí, donde se podrá reproducir.
10/11/11
El déficit público y ese tabú llamado impuestos
Comisión de Economía de IA
25-10-11
El déficit público español creció vertiginosamente hasta alcanzar altos niveles por la combinación de tres cuestiones.
29/12/10
El carácter del sector público español (2): Fuentes y Distribución de Recursos Públicos

Daniel Albarracín
Septiembre 2010
¿Cuáles son las fuentes de financiación del Estado?.
Son principalmente los impuestos; también las cotizaciones a la Seguridad Social –con su finalidad de cubrir prestaciones sociales-; y, de manera menor, (apenas un 5,8% del total de ingresos públicos, SETE; 2009) con tasas y otros ingresos y otras rentas de la propiedad pública, enajenación de propiedades y transferencias.
Los impuestos comportan el 19,5% del PIB para 2010, según el Programa de estabilidad del Gobierno; entre ellos se encuentran los impuestos directos (10%PIB) –IRPF, Impuesto de sociedades (cuya recaudación no alcanza un tercio de la del IRPF), entre otros-; indirectos (9,1%) –IVA e impuestos especiales-; y los impuestos sobre el capital (0,5%). Los impuestos indirectos (o “sobre el gasto”) pasaron entre 2005 y 2009 de pesar el 42,9 al 46,03% % de los ingresos devengados –pasando de un tipo efectivo del 13,8% al 13,9%, cuando los directos bajaron del 14,2% al 11,7%, pesando un 57,07% en 2005 y un 53,97% en 2009 en los ingresos tributarios-. Esto intensifica la regresividad del régimen fiscal (SETE, 2009). Las cotizaciones sociales representan el 13,6% en 2010 -gravan sustancialmente las rentas del trabajo- y financian las funciones de la Seguridad Social. Las rentas de la propiedad del sector público suponen el 1,2% del PIB.
En suma, los ingresos del Estado ascienden al 35,7%PIB, para una presión fiscal correspondiente al 31,5%, de las más bajas en términos comparados en el contexto europeo, en 2010. La presión fiscal en España, en relación a los países de nuestro entorno, es, salvo Grecia, la más baja, y está por debajo de la media de la OCDE. Sólo EEUU y Suiza arroja un indicador inferior. La presión fiscal, desde el inicio de la crisis, ha disminuido en todo el entorno económico internacional y en nuestro país. Viçens Navarro (2010) ha insistido que aquí radica la razón del crecimiento del déficit público.
| Presión fiscal Internacional (%PIB) | ||
|
| 2000 | 2008 |
| Bélgica | 44,9 | 44,3 |
| Dinamarca | 49,36 | 48,29 |
| Francia | 44,35 | 43,07 |
| Alemania | 37,19 | 36,43 |
| Grecia | 34,03 | 31,32 |
| Italia | 42,29 | 43,17 |
| Holanda 2007 | 39,66 | 37,54 |
| Portugal | 34,09 | 36,47 |
| España | 34,19 | 33 |
| Suecia | 51,79 | 47,11 |
| Suiza | 30,02 | 29,45 |
| Reino Unido | 36,39 | 35,71 |
| EEUU | 29,89 | 26,86 |
| OCDE Europa (2007) | 38,41 | 38,01 |
| OCDE TOTAL (2007) | 36 | 35,84 |
| Fuente: OCDE | ||
En estos años de crisis la recaudación ha caído de manera dramática (en 2009 cayó un 17% respecto a 2008, hasta los 144.023 millones de euros según MºHac. y Eco. 2010:16) por varias razones: la caída sensible de la actividad económica, la eliminación de figuras impositivas (Patrimonio, Sucesiones), la reducción de tipos en los impuestos directos (se redujo de un tipo del 14,7% de tipo efectivo en 2006 al 11,7% en 2009 para los impuestos sobre las rentas) o el peso de un mayor “gasto fiscal” (deducciones, sistemas de elusión permisivos, retirada impositiva, bonificaciones, etc…), que en la jerga tecnocrática ha venido a denominarse estímulos fiscales. 5.790 millones de euros en 2009 son achacables a cambios normativos y 1.350 millones de euros a cambios de gestión, en total 7.145 millones de “impulso fiscal” “(que se añaden a los 19.540 millones de impulsos normativos y los 1.200 de más aplazamientos en 2008), cifra que representa el 0,68 por ciento del PIB y explica 4,1 puntos (el 24,3 por ciento) de los diecisiete puntos de la caída de la recaudación” (MºHac.Eco.2010: 16) en las que las reformas del IRPF, del impuesto de Sociedades –en el que se advierte un abuso en la elusión del impuesto mediante la exención por doble imposición internacional (que podría representar en torno a 10.000 millones de euros)- y la extensión del derecho a solicitar la devolución mensual de IVA han pesado especialmente, explicándose el fuerte declive de la recaudación no sólo por la caída de la actividad. Como si simplemente pasar recursos públicos a la iniciativa privada supusiese más eficiencia en su uso, lo cuál es francamente muy discutible.

Fuente: Informe Anual de Información Tributaria. 2009. AEAT
Otro punto es el voluminoso fraude fiscal frente al cual no hay una persecución suficiente (según Gestha, colectivo de Técnicos de Hacienda, realizando una inspección adecuada podría recaudarse 21.000 millones de euros más). Su origen es sobradamente conocido. Lo confirman las fuentes tributarias: las rentas empresariales y de autónomos. No parece admisible que aproximadamente el 75% del empresariado declare como mileurista (Gestha), muy por debajo de un asalariado medio, ni que el sistema de módulos continúe con su arcaico modelo en el que resulta sencillísima la elusión fiscal.
Dicho de otro modo, no sólo hay margen para actuar sobre el fraude fiscal, sino también sobre la intensidad de presión fiscal, y por un mayor peso de impuestos directos, o por un mayor recorrido de ingresos en forma de cuotas a la Seg.Social. Ahora bien, una reforma fiscal progresiva exigiría concentrar el peso en las rentas del capital –beneficios, mayores tipos, menos deducciones-, de la propiedad –Patrimonio y sucesiones- y del ahorro -ahorro, SICAV, transacciones financieras especulativas, etc…-, y en las más altas –plantear nuevos tramos superiores del IRPF con mayores tipos, y quitar deducciones, quitar topes a las cotizaciones en salarios altos-; no gravar más el trabajo, sino los beneficios y, en especial, los dividendos, y en general establecer tipos de manera progresiva. En relación al consumo deben incorporarse criterios de fiscalidad ecológica –minimizar ciertos consumos- y de salud, y reducir la presión sobre bienes básicos.
¿Un Estado redistributivo?.
Suele afirmarse que el sector público es como Robin Hood. En cambio, el Estado, y más aún en el caso español, ha desempeñado un papel bien distinto. Al mismo tiempo que garantizaba el mantenimiento del orden social, la rentabilidad y la dinámica de los mercados, junto con la provisión de políticas para ciertas transferencias en aras de cierto grado de cohesión social –subordinadas a lo anterior-, el Estado adoptaba una orientación cada vez más disciplinadora a favor de una minoría. Al menos así ha sido en el contenido de las políticas económicas, laborales y sociales, aun cuando se hayan proclamado ciertas libertades formales y derechos civiles. En el mejor de los casos la vía de integración social se ha condicionado a la inserción salarial, a una ciudadanía laboral (Alonso, 2007), cada vez más frágil en cuanto a derechos laborales y más minimalista en las políticas sociales. Aún cuando sigamos defendiendo el desarrollo de las funciones públicas de bienestar, como garante de los salarios indirectos y derechos sociales correspondientes, debemos asumir que nos encontramos, antes que con un príncipe de los ladrones, con un ladrón para los “príncipes”.
Los ingresos públicos, en el contexto contemporáneo occidental, se han obtenido mayoritariamente de la masa salarial –en mucha mayor proporción que su peso en la renta nacional-, al tiempo que las inversiones, gastos y subvenciones han tenido el destino preferente de satisfacer al capital, brindar infraestructuras para la actividad privada, abaratar los costes empresariales, o a apoyar iniciativas de negocio particular, con la convicción –neoliberal- de que el origen de la riqueza y el valor radican en la acumulación promovida por los que se apropian del excedente, desplazando a la naturaleza y el trabajo como bases. El conjunto de la sociedad financia al Estado, fundamentalmente las clases cuyas rentas provienen de un salario (directo o indirecto), pero los beneficiarios principales se encuentran en ciertos grupos sociales. Mientras, la mayoría social apenas obtiene compensaciones más o menos racionalizadas y de mínimos, aunque su peso global sea importante, para sostener la paz social.
La acción del gasto social público tiene efectos en algunos indicadores sociales, como es la reducción de la tasa de riesgo de pobreza, pasando en la UE del 26% al 16% merced a las transferencias sociales. La eficacia de cada país es diferente, y España se encuentra en el nivel más bajo de eficacia en la reducción de este riesgo, situándose en un 20%, consiguiendo, con datos de 2006, una reducción desde el 24% antes de aplicar las transferencias sociales, según el OSE en base a Eurostat.
En cuanto a la desigualdad de ingresos la evolución en Europa ha sido, analizando la relación entre el primer quintil y el quinto, de retroceso. Si bien en España se ha moderado este indicador de desigualdad, al menos hasta el inicio de la crisis. Pero esta evolución se va a producir en España en un periodo de auge relativo, que mejora la masa salarial familiar de las familias con bajos ingresos –no por mejoras salariales sino por creación de empleo-, tendencia que se invertirá drásticamente a partir de 2008 con el aumento del desempleo.
| Desigualdades en la distribución de ingresos, ratio entre la renta disponible equivalente del primer quintil y del último quintil. Países de la UE-25, 1995-2007 | ||
|
| 1997 | 2007 |
| Alemania | 3,7 | 5 (p) |
| Austria | 3,6 | 3,8 |
| Bélgica | 4 | 3,9 |
| Dinamarca | 2,9 | 3,7 |
| España | 6,5 | 5,3 |
| Finlandia | 3 | 3,7 |
| Francia | 4,4 | 3,8 (p) |
| Grecia | 6,6 | 6 (p) |
| Irlanda | 5 | 4,8 (p) |
| Italia | 5,3 | 5,5 |
| Luxemburgo | 3,6 | 4 |
| Países Bajos | 3,6 | 4 (p) |
| Portugal | 6,7 | 6,5 (p) |
| Reino Unido | 4,7 | 55 |
| Suecia | 3 | 3,4 |
| Unión Europea (15 países) | 4,7 (s) | 4,9 (p) |
| Fuente: Eurostat. Proporcionado por el Observatorio Social de España | ||
Cuando los gestores tecnoliberales de lo político han determinado que el gasto social, a pesar de su beneficiosa función social, no es otra cosa más que un lastre o un obstáculo, para la evolución de las tasas de rentabilidad y la apertura de negocios hasta la fecha en manos de lo público, se ha decidido aligerar el peso de lo público e intensificar la orientación proempresarial de lo estatal. De igual modo, el espacio privado actúa en un marco regulador cada vez más flexible y liberalizado –lo que contribuye a la concentración del poder económico en grandes corporaciones y a una producción cuyos contenidos están cada vez más inclinados por criterios de rentabilidad y no de utilidad social o sostenibilidad medioambiental-, y las empresas privadas colonizan la provisión de servicios que tienen un carácter de bien común, con criterios de provecho particular y selección de clientela, y no de universalidad de derechos y garantía de calidad.
30/11/10
Manifiesto por un Impuesto a las Transacciones Financieras y la supresión de los paraísos fiscales.

Las organizaciones de la sociedad civil abajo firmantes instamos al Gobierno de España a impulsar, junto a otros gobiernos europeos, la adopción de medidas alternativas contra los ajustes fiscales, como la aprobación y puesta en marcha inmediata de un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), junto con un marco regulatorio que ponga coto a los paraísos fiscales.
Debido a la fuerte presión social de estas organizaciones y otras 200 redes de 23 países, la implantación mundial del ITF fue incluida en la agenda de la reunión del G20 en Seúl. Lamentablemente, la propuesta no fue ni tan siquiera tomada en consideración en la cumbre, por lo que es más necesario que nunca incrementar las acciones tendentes a conseguir su implantación efectiva.
La profunda crisis global en la que ahora nos encontramos, ha llevado al paro a 32 millones de trabajadores, y está extendiendo el hambre y la pobreza en el mundo, principalmente en los países del Sur, incrementando los déficits fiscales, recortando los gastos sociales y aumentando la desigualdad.
Lo que resulta socialmente inadmisible es que se trata de una crisis con responsables claros, a los que no afectan las medidas adoptadas por los Gobiernos. Estos responsables son las personas e instituciones que controlan los mercados financieros, apoyados por unos gobiernos que, sin cuestionar en ningún momento la actual hegemonía de las finanzas sobre la economía productiva, les han permitido alcanzar un volumen de actividad desmesurado, escasamente gravado e insuficientemente sometido a control o regulación. Los gobiernos de la Unión Europea no han dudado en aplicar a la ciudadanía de sus países dolorosos planes de ajuste basados en recortes sociales - con un significativo retroceso del Estado de bienestar en materia de pensiones, derechos laborales y salarios- y de la Ayuda Oficial al Desarrollo, y en dar prioridad a la lucha contra el déficit sin abordar la necesidad de gravar adecuadamente al sector financiero ni revisar la fiscalidad de las grandes fortunas, ni menos aún tratar de evitar la evasión fiscal practicada por las compañías multinacionales a través de los precios de transferencia.
Ante este escenario insostenible, social, económica y ambientalmente, los firmantes de este Manifiesto exigimos la implantación inmediata de un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF, o FTT en su acepción inglesa), y la lucha decidida contra la evasión fiscal, desarmando el entramado de los paraísos fiscales de modo que se recuperen recursos que legítimamente pertenecen a los ciudadanos y se generen otros adicionales suficientes para combatir las desigualdades sociales.
IMPUESTO SOBRE LAS TRANSACCIONES FINANCIERAS (ITF)
Desde Keynes hasta Stiglitz, pasando por James Tobin, numerosos economistas han advertido de que la falta de regulación de los mercados financieros lleva a la economía hacia la deriva especulativa estrangulando la economía productiva, que es la que genera bienes y servicios para satisfacer las necesidades sociales a la vez que crea empleo. Para hacer frente a esta situación, tanto los movimientos sociales como otras organizaciones de la sociedad civil vienen reclamando desde hace más de 10 años el establecimiento un impuesto global que regule estos mercados, y sirva a la vez para obtener recursos financieros que, penalizando fiscalmente las transacciones especulativas, impulsen el desarrollo de los países del Sur, ayuden a la financiación de la lucha contra el cambio climático y permitan establecer, mantener o fortalecer los sistemas de protección social en todos los países. Este impuesto, tendría además un efecto estabilizador sobre los precios de los activos financieros, favoreciendo el crecimiento económico y el empleo.
El ITF es una propuesta para gravar las transacciones financieras en un sector que favorece esencialmente la especulación a gran escala sobre las divisas y otros activos de la economía no productiva, pero también sobre los recursos energéticos e incluso sobre los alimentos –mientras 1.000 millones de personas no saben si podrán comer cada día- y el agua potable.
Su viabilidad técnica está fuera de toda duda, como reconoce el estudio del FMI y la reciente comunicación de la Comisión Europea al Parlamento y Consejo de Jefes de Estado. La dificultad no se encuentra en las barreras técnicas, que pueden abordarse y resolverse, sino en la voluntad política. Diferentes Jefes de Estado y de gobierno de la UE ya se han manifestado por su implantación, como es el caso de Merkel, Sarkozy y el propio Rodríguez Zapatero en la reciente cumbre de la ONU sobre los Objetivos del Milenio. Pero a estos gobernantes hay que exigirles no sólo la aplicación inmediata del impuesto, sino también la fijación de unos tipos impositivos que disuadan a los especuladores de seguir apostando en el casino financiero.
Aunque el alcance del impuesto ha de ser preferentemente global, se resalta la oportunidad de comenzar su aplicación en primer lugar en la UE o, por lo menos, en la zona euro, por ser un importante espacio económico desde donde podría después generalizarse. Su implantación es urgente porque favorece una salida de la crisis que antepone el interés de las personas al de las finanzas. Establecer un impuesto a las transacciones financieras especulativas es un instrumento que puede contribuir a hacer recaer los costes de la crisis en sus verdaderos culpables y servir al mismo tiempo para financiar otros objetivos de interés planetario, tales como el suministro
de bienes públicos globales, la lucha contra la pobreza y sus causas, frenar el cambio climático y cumplir con el resto de los Objetivos del Milenio en España, en Europa y en el mundo.
PARAÍSOS FISCALES
Los firmantes de este Manifiesto exigimos también a los gobiernos de la UE la adopción y promoción de medidas legales y administrativas concretas y eficaces para favorecer la transparencia financiera y combatir la evasión, el fraude fiscal y el lavado de dinero de todo tipo de delitos realizados a través de los paraísos fiscales o centros financieros para no residentes. La erradicación de los paraísos fiscales es perfectamente posible y es una exigencia política y moral que alcanza el más amplio consenso social.
Los paraísos fiscales son el auténtico agujero negro de las finanzas internacionales, facilitando que cada año salgan de forma ilícita un billón de dólares de los países en desarrollo. No existe justificación alguna para permitir marcos fiscales desiguales y la elusión de la responsabilidad fiscal de unos pocos (multinacionales y grandes fortunas) frente a los esfuerzos soportados por el resto de la ciudadanía.
29 de noviembre de 2010
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3/2/10

POR UNAS PENSIONES DIGNAS
QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS CAPITALISTAS
La profunda crisis capitalista que padecemos ha sido enfrentada por el gobierno y la patronal con nuevas agresiones a los derechos y salarios de la clase trabajadora. Por eso, hoy más que nunca, afirmamos alto y claro: ¡la crisis no la han generado los y las trabajadoras!
En todo este tiempo de recesión el gobierno ha empleado ingentes recursos para salvar al sistema financiero, subvencionar –sin condición alguna- a industrias insostenibles como la de la automoción, facilitar instrumentos desfiscalizados de inversión (SOCIMI) a la construcción, o ha dilapidado recursos en planes de inversión local sin orientación razonada. Los principales actores desencadenantes de la crisis son los que reciben todo el apoyo del gobierno, mientras que la tasa de paro asciende a casi el 19% -son más de 4.300.000 los y las desempleadas- mientras que el conjunto de la clase está atemorizada por su futuro social y laboral. Así las cosas, el déficit fiscal, tras este rescate del Estado del sector empresarial privado, se ha disparado hasta cerca del 10% del PIB, cuando hace pocos años estábamos en superávit.¡Y ahora quieren que lo paguemos los y las trabajadoras!
El modelo laboral está basado deforma creciente en el trabajo precario, la moderación salarial es excesiva, los derechos no han dejado de recortarse. Desde esta realidad resultan ridículas las explicaciones de las patronales y los políticos neoliberales o socialiberales que señalan como causantes de la crisis la regulación del mercado de trabajo, los salarios o las pensiones. ¿Por qué no se pone en cuestión la política económica que pone al Estado al servicio de la ganancia privada, la irresponsabilidad, la explotación y el abuso de las grandes empresas? Empresas y empresarios que, además, practican el fraude fiscal laboral generalizados.
El gobierno se ve desenmascarado. La salida a la crisis la quiere hacer soportar sobre la espalda de los y las trabajadoras: bonificación a la contratación juvenil –que no creará empleo, pues este medida sólo modifica el lugar en la cola del paro de un colectivo frente a otro, y que sólo abarata costes a las empresas- y, lo que es más grave, una gran agresión modificando el sistema de pensiones.
Propuesta de Reforma del Gobierno sobre pensiones:
Þ Ampliación edad legal de jubilación de 65 a 67 años. Gradualmente, entre 2013 y 2025. Supondrá tener más tarde y durante menos tiempo un derecho fundamental.
Þ Ampliación periodo de cómputo medio de las bases reguladoras para el cálculo de la pensión. Supondrá una reducción media de la pensión. La que realizó pasando de 8 a 15 se estima que recortó un 15% en la pensión media. Se pasa, también de 15 a 17 los años mínimos exigidos para acceder a prestación contributiva. Eso supondrá que muchos jóvenes actuales y muchas mujeres desde ya pasen a tener sólo derecho a pensiones no contributivas -esto es, hipotéticamente, pasar de obtener unos 850 euros a unos 350 euros-
Þ Modificación de la regulación de Expedientes de Regulación de Empleo para dificultar las prejubilaciones.
Þ Modificación régimen de pensiones de viudedad para limitar su compatibilidad con pensiones contributivas. Va en detrimento del derecho de mujeres a las que no se les compensará la situación económica subordinada en la familia durante su biografía.
Þ Integración regímenes de la seguridad social. Esto no es una medida nueva, ya estuvo pactada en el 2006 y no se ha cumplido aún.
Consecuencias.
- Medida innecesaria. El sistema de Seguridad Social goza de buena salud financiera. En palabras de Corbacho “El Fondo de Reserva cuenta con 60.000 millones de euros y se acaba de cerrar un ejercicio presupuestario con un superávit de más de 8.000 millones”.
¿Y los sindicatos qué?
Resulta ingenuo reclamar un simple “cambio de cultura empresarial” o seguir la letanía de queja moral rogando que no seamos “los únicos paganos de la crisis”. La actual crisis no apareció por unas malas prácticas empresariales y bancarias, sino que es producto de una relación estructural que aboca a orientar al capital a la ganancia y a la explotación del trabajo y la naturaleza. Por eso hay que levantar la bandera: “nuestras vidas valen más que sus beneficios”. Sólo un control social democrático y público del excedente y de la producción puede acabar con una asignación injusta e ineficiente de los recursos.
Entre sus propuestas prácticas no se va más allá de exigir mejoras pírricas de la protección social, el reparto del paro –“modelo alemán” para compatibilizar reducción de jornada, reducción de salario y prestación de desempleo- y una moderación salarial incomprensible –cláusulas de revisión salarial a tres años-. Su tímido e inmaduro giro keynesiano confía en un capitalismo de rostro humano, que nunca llega ni puede existir. El ansia y mitificación de un pacto social armónico con un enemigo de clase provocador y depredador con el que no caben puntos de encuentro, no puede albergar más esperanza que el retroceso en nuestras condiciones de vida y trabajo.
Es fundamental la movilización sindical y la acción política, sin confiar ni en un Pacto de Toledo atrapado por una orientación neoliberal ni mucho menos en trámites en un parlamento de derechas, con un sistema antidemocrático de representación política. Sólo la lucha paga.
Nuestras propuestas: Alternativas favorables para las y los trabajadores
A) Transformar la política económica para dar más énfasis a la inversión pública sostenible, productiva y generadora de empleo orientada a satisfacer necesidades sociales y medioambientales. Regulación del sistema financiero, orientación del excedente empresarial hacia inversión socialmente útil, y socialización del crédito en manos públicas y bajo control social.
B) Modificar las prioridades del presupuesto público para aumentar las aportaciones al sistema público de pensiones, durante el período que se requiera.
C) Reducir las ingentes subvenciones al capital dentro del capítulo de gasto público (subvenciones a las empresas, bonificaciones y subvenciones a la contratación).
D) Modificar el régimen fiscal. En general, complementar cualquier futuro déficit con impuestos progresivos y directos, y eliminar desgravaciones innecesarias, y pasar las desgravaciones en la base imponible a la cuota.
· Impuesto de sociedades. Eliminación desgravaciones y deducciones. El sistema de módulos debe tender a la extinción.
· Recuperación Impuesto Patrimonio: mayores tipos y progresividad.
· Aumentar progresividad y capacidad recaudatoria, Impuesto de Sucesiones y Donaciones, con un mínimo exento por vivienda habitual.
· Eliminación de desgravaciones fiscales en el IRPF, aumentar tipos a rentas más altas.
E) Aumentar las cuotas y progresividad de las cotizaciones a la seguridad social Sistema progresivo de cuotas en función de la renta.
F) Eliminación topes de cotización rentas salariales más altas.
G) En su caso, desarrollar políticas de reparto del trabajo y el empleo, sin reducción salarial.
Nosotros decimos no a este cambio del sistema de pensiones. El sistema es viable, no nos dejemos engañar. Si se quiere reforzar su sostenibilidad, primero que se planteen medidas de reparto de la riqueza y freno a la explotación; y que se desarrolle un modelo económico al servicio de las necesidades sociales, de carácter democrático, con mayor peso de lo público y bajo control social.
Para ello, consideramos que es necesario profundizar en la movilización social, política y sindical, denunciando estas agresiones, planteando alternativas, exigir al poder cambios y cuestionando al gobierno, la patronal y las políticas de derecha, las haga quienes las hagan. Es imprescindible preparar los contenidos y los objetivos para movilizar a la ciudadanía y al movimiento obrero mediante un reguero de resistencias y también de luchas a la ofensiva. Es necesario preparar una movilización general. Hace falta ya una Huelga General.

