22/10/13

Entrevista incómoda sobre agricultura: ecología y sindicatos (4)


 


Daniel Albarracín
Septiembre 2013

Agricultura
Perspectiva de vuelta al campo. ¿Se puede hablar de una tendencia relevante? Ideas, propuestas, dificultades.
Necesitamos ciudades distintas en ubicaciones diferentes, y necesitamos una nueva ruralidad que no idealice volver a tiempos pretéritos. Del mismo modo que debemos cambiar el concepto de lo industrial, los lugares habitables deben cambiar profundamente. La vuelta al campo, válida para pequeños grupos y viable en muchos lugares, colisiona con solucionar a grandes colectivos un modo de vida digno.

¿Es capaz la agricultura ecológica de satisfacer las necesidades del conjunto de la población? ¿Y sería eso posible sin mecanización?

Hay que buscar un equilibrio. La agricultura ecológica puede ser una vía de impulso, en un contexto de reducción de las necesidades de la población. La mecanización de baja intensidad en consumo energético y de materiales combinada con un esfuerzo de mano de obra puede ser la vía. La clave está en la proximidad de las grandes localizaciones de población y los espacios agrícolas sostenibles, en la que la ganadería intensiva se sustituya por otra extensiva. Es preciso combinar un modelo industrial menos agresivo, siendo consciente de que será necesaria más mano de obra, y una política de economías locales y de proximidad.

Si se propone un trasvase de población urbana al mundo rural ¿Qué debería cambiar en la vida y cultura en este medio para hacerla atractiva a los urbanitas y especialmente a las mujeres?

Como decimos, creemos de mayor interés pensar en nuevos modelos urbanos, más pequeños, más próximos a espacios energéticos y de materias primas, con nuevos modelos industriales menos pesados, con ritmos de vida más pausados, que pensar binariamente entre la ciudad y el pueblo. Desde otro punto de vista, es preciso pensar en un nuevo modelo de ruralidad mejor dotados de equipamientos de mediana intensidad. De igual modo, el debate entre la descentralización y la centralización hay que pensarla en otros términos. Hay que desconcentrar los espacios de vida, interconectarlos mejor vía tren y barco (de uso ocasional), realizar producción e intercambio de proximidad (de uso más frecuente).

¿Cuanto empleo podría crear un plan de reforestación general?¿Tendría sentido y sería compatible con un aumento de las tierras cultivables necesarias para garantizar la soberanía alimentaria?

No estamos en condiciones de estimar la creación de empleo. La reforestación puede ser interesante como fórmula de acumulación de CO2 y regeneración de ecosistemas, a sabiendas, que en las etapas finales de la vida de un bosque el CO2 se vuelve a emitir de nuevo a la atmósfera, y el balance no es tan claro. Los bosques son de interés por su efecto albedo (devolución de calor), acumulación de CO2 (por la madera) y sobre todo por la generación de ecosistemas vivos, entre otras virtudes. Europa entera, o el amazonas, han sido desforestado, y ha llegado el momento de contener e invertir este proceso.
En relación a las tierras cultivables creemos que no se trata de extenderlas más, sino de aprovechar mejor las existentes. Hay que evitar políticas como la Política Agraria Común que dilapida producción supuestamente sobrantes para sostener altos precios. Hay que luchar contra la concentración de la tierra, y realizar una reforma agraria que la reparta entre pequeños productores asociados. No es necesario cultiva más, sino repartir mejor.

¿Es viable la reconversión de la ganadería industrial en extensiva tradicional sin que conlleve un descenso significativo de la oferta?

Sin duda, el consumo alimentario de carne debe disminuir, tanto por razones de redistribución, como de salud, como de respeto al mundo animal. Por cada unidad alimentaria que se produce de carne se consumen productos agrícolas que podrían alimentar entre 4 y 20 personas. Las carnes rojas están sobredimiensionadas en nuestra dieta y genera problemas de salud (cáncer, entre otras). La ganadería masiva produce gases de efecto invernadero a gran escala (por ejemplo, metano). La ganadería industrial intensiva genera formas de vida deplorables e indignas entre los animales. La ganadería extensiva reduciría la oferta de este tipo de alimentación, pero proporcionaría unas condiciones de vida mejores y una muerte menos cruel para los animales, sería de mayor calidad alimenticia y generaría ventajas en los ecosistemas (fertilización de suelos, prevención de incendios, etc…).

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